domingo, 22 de febrero de 2009

Campañas electorales

Acaba de pasar el ecuador de la campaña electoral a las autonómicas y entramos en la recta final.

Las encuestas dan resultados reñidos y muy esperanzadores para nuestras ilusiones y, de confirmarse la tendencia, el Partido Popular volvería a gobernar Galicia, no Galiza, aunque aquí solo hablaré de la campaña.

Es evidente que 15 días dan para mucho, especialmente para aquellos que dedican la campaña a insultar e inventar todo tipo de argucias y estrategias censurables moralmente, y también políticamente, pero 15 días son muchos para los que están cansados de propaganda, altavoces, mítines y debates varios.

Escuché la opinión de un candidato diciendo que las campañas deberían durar 24 horas. Lo comparto. El formato de las campañas y la propia ley electoral hacen que todo este montaje sea de poca utilidad.

Nadie duda que los mítines sólo sirven para dar moral a los asistentes, que en un 99% son simpatizantes o militantes del partido organizador. Nada que ver con el comienzo de la democracia en España, donde éramos muchos los que acudíamos a escuchar a los líderes de todas las formaciones que concurrían a las primeras elecciones de la reciente democracia. ¿Se han preguntado cuánto puede costar un mitin importante en un pabellón de deportes o auditorio, con todo tipo de detalles?: Una pasta para las débiles economías de los partidos, y un mal ejemplo de gasto en momentos de crisis económica.
Sobre los millones de folletos y panfletos que se distribuyen en calles, buzones y en los propios actos electorales, podríamos decir que su lectura no esta entre los textos más leídos ni destacan por sus aportaciones.

Seguiríamos el repaso, para concluir que todos ahorraríamos tiempo, dinero y molestias, y por ello serían mas conveniente ampliar los días de reflexión y reducir los de campaña. Reflexionar sobre las promesas incumplidas en Galicia en estos cuatro últimos años, reflexionar sobre los despilfarros con el dinero de todos los gallegos, reflexionar sobre la forma utilizada por algunos para llenar sus charlas-mitin… reflexionar.


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Campañas electorais

Acaba de pasar o ecuador da campaña electoral ás autonómicas e entramos na recta final.

As enquisas dan resultados rifados e moi esperanzadores para as nosas ilusións e, de confirmarse a tendencia, o Partido Popular volvería gobernar Galicia, non Galiza, aínda que aquí só falarei da campaña.

É evidente que 15 días dan para moito, especialmente para aqueles que dedican a campaña a insultar e inventar todo tipo de argucias e estratexias censurables moralmente, e tamén politicamente, pero 15 días son moitos para os que están cansados de propaganda, altofalantes, mitins e debates varios.

Escoitei a opinión dun candidato dicindo que as campañas deberían durar 24 horas. Compártoo. O formato das campañas e a propia lei electoral fan que toda esta montaxe sexa de pouca utilidade.

Ninguén dubida que os mitins só serven para dar moral aos asistentes, que nun 99% son simpatizantes ou militantes do partido organizador. Nada que ver co comezo da democracia en España, onde eramos moitos os que acudiamos a escoitar aos líderes de todas as formacións que concorrían ás primeiras eleccións da recente democracia. Preguntáronse canto pode custar un mitin importante nun pavillón de deportes ou auditorio, con todo tipo de detalles?: Unha pasta para as débiles economías dos partidos, e un mal exemplo de gasto en momentos de crise económica.

Sobre os millóns de folletos e panfletos que se distribúen en rúas, caixas de correos e nos propios actos electorais, poderiamos dicir que a súa lectura non esta entre os textos máis lidos nin destacan polas súas achegas.

Seguiriamos o repaso, para concluír que todos aforrariamos tempo, diñeiro e molestias, e por iso serían mais conveniente ampliar os días de reflexión e reducir os de campaña. Reflexionar sobre as promesas incumpridas en Galicia nestes catro últimos anos, reflexionar sobre os despilfarros co diñeiro de todos os galegos, reflexionar sobre a forma utilizada por algúns para encher as súas charlas-mitin… reflexionar.

domingo, 15 de febrero de 2009

La paciencia de los gallegos no es infinita

Uno de los primeros dichos que hemos escuchado en nuestras vidas es aquel de predicar con el ejemplo. Cada día es más complicado, en el mundo de la política, dar ejemplo en aquellas cuestiones que decimos querer para todos.

Cuando los momentos son duros y difíciles, y estos los son y mucho para miles de ciudadanos que están sin empleo, más de TRES MILLONES en España y se vaticina que podemos superar los 4 MILLONES en este mismo año, lo primero que se hace es congelar el sueldo del Presidente, Ministros y altos cargos de la Administración. Se trata de un gesto que parece aliviar las conciencias de muchos pero que ante la opinión pública se muestra obligado, al tiempo que raquítico. Además, en algunos casos parece que sirve de justificación para no adoptar nuevas medidas.

Es también frecuente escuchar de los labios de muchos de los dirigentes de España o de nuestra Galicia, que, TODOS TRANQUILOS, que aquí nadie va a dejar tirado a ningún trabajador, ni defraudar a sus familiares.

Sólo se puede estar, más o menos tranquilo, si esta afirmación la dice alguien que, a diario, se parte el alma por buscar soluciones a los problemas de todos, al tiempo que se priva de exteriorizar lujos en su modus vivendi. No es el caso de nuestros dirigentes socialistas.

El problema viene cuando el que predica austeridad y peticiones de hacer unos agujeros más al cinturón, se olvida de mojarse hasta el cuello por todos los que representa, al mismo tiempo que despilfarra los dineros públicos de forma escandalosa hasta para el menos sensible.

Es indecente que, en momentos como los actuales, se juegue a ver en qué sillas, mesas, jardín de diseño, o coche con más extras que los que necesita el presidente de USA, nos gastamos el dinero del contribuyente gallego. Mientras tanto, Lugo se sitúa como la provincia de Galicia en la que más aumentó el paro en el primer mes del año con 19.358 desempleados inscritos en las oficinas de empleo. Preocupa también el aumento incontrolado de las listas de espera, incluso para los médicos de cabecera en los centros de salud; o comprobar que nuestros agricultores, ganaderos o marineros abandonan su forma de ganarse la vida durante varias generaciones por falta de rentabilidad. La conclusión es sencilla y llanamente obscena.

En el gobierno gallego, el presidente Touriño dice que es un hombre austero. Menos mal. En el gobierno de España unos dicen que su paciencia con la banca se está agotando y otros que no tiene límites.

Lo que realmente deben saber unos y otros es que la paciencia de los gallegos con sus gobernantes no es infinita, tiene límites y está a punto de acabarse.

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A paciencia dos galegos non é infinita

Un dos primeiros ditos que escoitamos nas nosas vidas é aquel de predicar co exemplo. Cada día é máis complicado, no mundo da política, dar exemplo naquelas cuestións que dicimos querer para todos.

Cando os momentos son duros e difíciles, e estes sonos e moito para miles de cidadáns que están sen emprego, máis de TRES MILLÓNS en España e vaticínase que podemos superar os 4 MILLÓNS neste mesmo ano, o primeiro que se fai é conxelar o soldo do Presidente, Ministros e altos cargos da Administración. Trátase dun xesto que parece aliviar as conciencias de moitos pero que ante a opinión pública móstrase obrigado, á vez que raquítico. Ademais, nalgúns casos parece que serve de xustificación para non adoptar novas medidas.

É tamén frecuente escoitar dos beizos de moitos dos dirixentes de España ou da nosa Galicia, que, TODOS TRANQUILOS, que aquí ninguén vai deixar tirado a ningún traballador, nin defraudar aos seus familiares.

Só se pode estar, máis ou menos tranquilo, se esta afirmación a dí alguén que, a diario, pártese a alma por buscar solucións aos problemas de todos, á vez que se priva de exteriorizar luxos no seu modus vivendi. Non é o caso dos nosos dirixentes socialistas.

O problema vén cando o que predica austeridade e peticións de facer uns buracos máis ao cinto, esquécese de mollarse ata o pescozo por todos os que representa, ao mesmo tempo que malgasta os diñeiros públicos de forma escandalosa ata para o menos sensible.

É indecente que, en momentos como os actuais, se xogue a ver en que cadeiras, mesas, xardín de deseño, ou coche con máis extras que os que necesita o presidente de USA, gastámos o diñeiro do contribuínte galego. Mentres tanto, Lugo se sitúa como a provincia de Galicia na que máis aumentou o paro no primeiro mes do ano con 19.358 desempregados inscritos nas oficinas de emprego. Preocupa tamén o aumento incontrolado das listas de espera, ata para os médicos de cabeceira nos centros de saúde; ou comprobar que os nosos agricultores, gandeiros ou mariñeiros abandonan a súa forma de gañarse a vida durante varias xeracións por falta de rendibilidade. A conclusión é sinxela e sinxelamente obscena.

No goberno galego, o presidente Touriño di que é un home austero. Menos mal. No goberno de España uns din que a súa paciencia coa banca estase esgotando e outros que non ten límites.

O que realmente deben saber uns e outros é que a paciencia dos galegos cos seus gobernantes non é infinita, ten límites e está a piques de esgotarse.

domingo, 8 de febrero de 2009

Ministras por Lugo

Termina una semana que comenzaba con la visita de la Ministra de Fomento a nuestra ciudad y casi finalizaba con la de otra compañera de ejecutivo, la gallega Elena Espinosa, Ministra de ese Ministerio del uno y medio (Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino).

Hasta aquí nada que objetar, bien venidas a Lugo, cuantas veces quieran todos cuantos quieran visitarnos.

Los peros vienen por el contenido y la oportunidad de la fecha elegida. Del contenido ya dimos buena cuenta: como no se han cumplido ninguno de los plazos comprometidos desde 2004 por José Blanco, Orozco, o J.R. Besteiro entre otros, envían a la Ministra espectáculo para dar la cara y prometer una nueva fecha, ya que por ahora sólo siguen existiendo papeles. Esta vez el plazo es desde 30 meses desde que lo anuncio, es decir para 2012, si lo cumplen.

Venir a Lugo a enseñar un proyecto tras 5 años de incumplimientos deliberados, es decir de engaños, y decirnos que de ésta sí que va y que en 30 meses viene a inaugurarlo, es lisa y llanamente burlarse de los que aquí vivimos. Encima, y para distraer la atención sobre el verdadero problema, nos dice que vayamos pensando en un nombre de mujer lucense para bautizar el puente. A pensar que tenemos solo 30 meses.

Lo de la Ministra Espinosa tiene más bemoles, y es que aquí sí que las obras están teóricamente terminadas y por tanto no venía a enseñar papeles, pero como para justificar la inauguración y puesta en funcionamiento se necesitaba de alguien que supiera manejar las instalaciones, pues eso, a contratar a los que hicieron la obra por un mes, que como paga Juan Pueblo, qué más da gastarse 20.000€ en esa contratación de un mes. Porque era sólo para eso ya que de momento la Planta de Tratamiento de agua potable no bombeará agua a Lugo desde las nuevas instalaciones. Así que muchos se estarán preguntando ¿entonces qué es lo que se inauguró? Pues eso, el edificio, que para poner los motores a bombear agua todavía quedan días hasta el 1 de marzo.

Entre visita y visita toda España se enteraba de lo bien que se gasta en tiempos de crisis el dinero de todos los gallegos. Sillas de precio insultante, reformas en salas de juntas, coches mucho más caros que el del presidente Obama... Un gran ejemplo para dar credibilidad a los que mientras lo gastan con una mano, con la otra nos piden hacernos más agujeros en el cinturón para campear esta larga y grave crisis social y económica.


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Ministras por Lugo

Remata unha semana que comezaba coa visita da Ministra de Fomento á nosa cidade e case finalizaba coa doutra compañeira de executivo, a galega Elena Espiñenta, Ministra dese Ministerio do un e medio (Medio Ambiente, Medio Rural e Medio Mariño).

Ata aquí nada que obxectar, ben vindas a Lugo, cantas veces queiran todos cantos queiran visitarnos.

Os peros veñen polo contido e a oportunidade da data elixida. Do contido xa demos boa conta: como non se cumpriron ningún dos prazos comprometidos desde 2004 por José Branco, Orozco, ou J.R. Besteiro entre outros, envían á Ministra espectáculo para dar a cara e prometer unha nova data, xa que por agora só seguen existindo papeis. Esta vez o prazo é desde 30 meses desde que o anuncio, é dicir para 2012, se o cumpren.

Vir a Lugo a ensinar un proxecto tras 5 anos de incumprimentos deliberados, é dicir de enganos, e dicirnos que desta si que vai e que en 30 meses vén inauguralo, é de xeito sinxelo burlarse dos que aquí vivimos. Encima, e para distraer a atención sobre o verdadeiro problema, dinos que vaiamos pensando nun nome de muller lucense para bautizar a ponte. A pensar que temos só 30 meses.

O da Ministra Espiñenta ten máis bemoles, e é que aquí si que as obras están teoricamente rematadas e xa que logo non viña ensinar papeis, pero como para xustificar a inauguración e posta en funcionamento necesitábase de alguén que soubese manexar as instalacións, pois iso, a contratar aos que fixeron a obra por un mes, que como paga Juan Pueblo, que máis dá gastarse 20.000€ nesa contratación dun mes. Porque era só para iso xa que de momento a Planta de Tratamento de auga potable non bombeará auga a Lugo desde as novas instalacións. Así que moitos estaranse preguntando entón que é o que se inaugurou? Pois iso, o edificio, que para pór os motores a bombear auga aínda quedan días ata o 1 de marzo.

Entre visita e visita toda España decatábase do ben que se gasta en tempos de crises o diñeiro de todos os galegos. Cadeiras de prezo insultante, reformas en salas de xuntas, coches moito máis caros que o do presidente Obama... Un gran exemplo para dar credibilidade aos que mentres o gastan cunha man, coa outra nos piden facernos máis buracos no cinto para campear esta longa e grave crise social e económica.

domingo, 1 de febrero de 2009

Coherencia y responsabilidad

Estas dos palabras suenan rancias en muchos oídos en los tiempos actuales. Y suenan así, especialmente en el campo de la política, porque han sido desplazadas por otras como “oportunismo y sectarismo”.

Cuando un Partido Político, o las personas que ocupan cargos de responsabilidad institucional, adoptan decisiones en el marco de una estrategia electoral, o dentro de los cauces de acoso y derribo a sus rivales, nadie parece sorprenderse. Por el contrario, parece natural y habitual como la vida misma. La cosa cambia cuando estas mismas personas toman una decisión en función de lo que vienen anunciando meses antes de forma explícita y clara, teniendo en cuenta todos los parámetros medibles y no tan tangibles, pero en definitiva queriendo encontrar con su acierto el bien general, entonces surge la crítica y la incomprensión, cuando no la descalificación personal.

Hace unos días decidíamos dar nuestro apoyo a un documento de vital importancia para que Lugo pueda salir del estancamiento en el que se encuentra uno de los pocos motores que mueve la comarca: su Planeamiento Urbanístico, paralizado, desde hace once años, por la ineficacia del gobierno de Orozco.

Es verdad que este Plan no satisface ni responde al modelo de ciudad que nuestro partido puso en marcha cuando gobernó Lugo, y que tratará de recuperar cuando de nuevo consiga la confianza mayoritaria de los lucenses. Pero no es menos cierto que tras meses de trabajo y aceptadas, en un amplio porcentaje, las múltiples propuestas introducidas a instancia del PP, el dilema era: seguir sin nada o avanzar hacia algo mejor.

Siempre afirmamos que si se aceptaban nuestras alegaciones, si se contestaba, en tiempo y forma, a los más de seis mil alegantes y si se garantizaba por los responsables de los servicios municipales implicados que era innecesaria una nueva exposición pública del Plan, apoyaríamos su aprobación.

Si esas cuestiones se han aceptado y se espera su cumplimiento, actuar en consecuencia se llama coherencia. Una palabra que el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define como “actitud lógica y consecuente con una posición anterior”.

Un tipo de conducta todavía más escasa en la vida política y social, entre los valores que durante años se promovieron y cuidaron, y que ahora permanecen abandonados como tantos otros en la sociedad del mínimo esfuerzo, y del pelotazo consumista, es la responsabilidad. Aquí el diccionario arriba citado define a una persona responsable como “la que pone cuidado y atención en lo que hace o decide”. Y por eso mismo no abunda en la clase política, porque lo habitual es el oportunismo, la inmediatez en el resultado, la falta de reflexión.

Aunque no se comprenda, hemos apoyado la aprobación del Plan por coherencia y responsabilidad, que no es poco.


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Coherencia e responsabilidade

Estas dúas palabras soan rancias en moitos oídos nos tempos actuais. E soan así, especialmente no campo da política, porque foron desprazadas por outras como “oportunismo e sectarismo”.

Cando un Partido Político, ou as persoas que ocupan cargos de responsabilidade institucional, adoptan decisións no marco dunha estratexia electoral, ou dentro das canles de acoso e derribo aos seus rivais, ninguén parece sorprenderse. Pola contra, parece natural e habitual como a vida mesma. A cousa cambia cando estas mesmas persoas toman unha decisión en función do que veñen anunciando meses antes de forma explícita e clara, tendo en conta todos os parámetros medibles e non tan tanxibles, pero en definitiva querendo atopar co seu acerto o ben xeral, entón xorde a crítica e a incomprensión, cando non a descualificación persoal.

Hai uns días decidiamos dar o noso apoio a un documento de vital importancia para que Lugo poida saír do estancamento no que se atopa un dos poucos motores que move a comarca: o seu Planeamento Urbanístico, paralizado, desde hai once anos, pola ineficacia do goberno de Orozco.

É verdade que este Plan non satisfai nin responde ao modelo de cidade que o noso partido puxo en marcha cando gobernou Lugo, e que tratará de recuperar cando de novo consiga a confianza maioritaria dos lucenses. Pero non é menos certo que tras meses de traballo e aceptadas, nunha ampla porcentaxe, as múltiples propostas introducidas a instancia do PP, o dilema era: seguir sen nada ou avanzar cara a algo mellor.

Sempre afirmamos que se se aceptaban as nosas alegacións, se se contestaba, en tempo e forma, aos máis de seis mil alegantes e se se garantía polos responsables dos servizos municipais implicados que era innecesaria unha nova exposición pública do Plan, apoiariamos a súa aprobación.

Se esas cuestións se aceptaron e se espera o seu cumprimento, actuar en consecuencia chámase coherencia. Unha palabra que o Dicionario da Lingua da Real Academia Española define como “actitude lóxica e consecuente cunha posición anterior”.

Un tipo de conduta aínda máis escasa na vida política e social, entre os valores que durante anos se promoveron e coidaron, e que agora permanecen abandonados como tantos outros na sociedade do mínimo esforzo, e do pelotazo consumista, é a responsabilidade. Aquí o dicionario arriba citado define a unha persoa responsable como “a que pon coidado e atención no que fai ou decide”. E por iso mesmo non abunda na clase política, porque o habitual é o oportunismo, a inmediatez no resultado, a falta de reflexión.

Aínda que non se comprenda, apoiamos a aprobación do Plan por coherencia e responsabilidade, que non é pouco.
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