domingo, 29 de marzo de 2009

Cuestión de Estado

Todavía tengo mis retinas cargadas de imágenes difíciles de olvidar, las de los rostros de familiares, amigos y vecinos de cuatro jóvenes de Friol que perdieron la vida al mismo tiempo, en un nuevo y fatal accidente de tráfico.

Hay quien señala al mal estado de la red viaria como causa de tanto accidente; otros lo hacen mirando hacia los excesos de velocidad, de alcohol, o con las drogas. Las estadísticas también dejan sitio para las distracciones al volante o el cansancio, etc.

Todos estos factores combinados provocan los fatídicos cócteles que acaban en accidentes en nuestras carreteras. Muchos, muchísimos de estos siniestros son mortales, como los que han segado la vida de estos cuatro jóvenes lucenses.

¿Por qué no miramos hacia países europeos, como Alemania, Suiza y otros, en los que se suelen respetar las señales, incluso donde no existen limitaciones de velocidad?. Lugares donde los conductores no superan la limitación de 100 km/hora por un túnel o los 80 km/h en zonas de obras así limitadas. Los pasos de peatones, no digamos los de cebra, son algo muy serio, y la prioridad del peatón prevalece generalmente. Es verdad que también hay sonoras excepciones a estas conductas.

Sin embargo, en nuestro país todavía perduran actitudes incomprensibles y temerarias. Es frecuente observar como cuando nos acercamos a un coche para adelantarlo el conductor incrementa la velocidad para dificultar la maniobra ¿acto reflejo o ejemplo de actitud de reto? También es muy habitual observar vehículos pegados al que llevan delante en claro gesto amenazante.

Estos y otros ejemplos me confirman que muchas personas al volante experimentan una transformación radical, sacando a relucir conductas que en su vida diaria nadie identificaría con ellos.

Las cifras de muertos en las carreteras apuntan a que si no tomamos conciencia de la necesidad de educar para ser un buen peatón o un buen conductor, de nada valen las campañas y la publicidad. Es necesario educar desde la infancia en los buenos hábitos. Hay que hacer comprender a todos que una vez que se aprueba un examen de conducir coger el volante es un acto de responsabilidad y nunca un juego ni una forma de exteriorizar poderío o fuerza.

Es en las carreteras donde más personas dejan sus vidas. Si le damos tanta importancia al envío de tropas al exterior, si nos revelamos como sociedad ante las guerras: ¿Por qué no hacemos de este problema, la sangría de miles de vidas cada año en las carreteras españolas, una cuestión de Estado y trabajamos toda la sociedad en ponerle freno sin más dilación?


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Cuestión de Estado


Aínda teño as miñas retinas cargadas de imaxes difíciles de esquecer, as dos rostros de familiares, amigos e veciños de catro mozos de Friol que perderon a vida ao mesmo tempo, nun novo e fatal accidente de tráfico.

Hai quen sinala ao mal estado da rede viaria como causa de tanto accidente; outros o fan mirando cara aos excesos de velocidade, de alcol, ou coas drogas. As estatísticas tamén deixan sitio para as distraccións ao volante ou o cansazo, etc.

Todos estes factores combinados provocan os fatídicos cócteles que acaban en accidentes nas nosas estradas. Moitos, moitísimos destes sinistros son mortais, como os que segaron a vida destes catro mozos lucenses.

Por que non miramos cara a países europeos, como Alemaña, Suíza e outros, nos que se adoitan respectar os sinais, ata onde non existen limitacións de velocidade?. Lugares onde os condutores non superan a limitación de 100 km/hora por un túnel ou os 80 km/h en zonas de obras así limitadas. Os pasos de peóns, non digamos os de cebra, son algo moi serio, e a prioridade do peón prevalece xeralmente. É verdade que tamén hai sonoras excepcións a estas condutas.

Con todo, no noso país aínda perduran actitudes incomprensibles e temerarias. É frecuente observar como cando nos achegamos a un coche para adiantalo o condutor incrementa a velocidade para dificultar a manobra acto reflexo ou exemplo de actitude de reto? Tamén é moi habitual observar vehículos pegados ao que levan diante en claro xesto ameazante.

Estes e outros exemplos confírmanme que moitas persoas ao volante experimentan unha transformación radical, sacando a relucir condutas que na súa vida diaria ninguén identificaría con eles.

As cifras de mortos nas estradas apuntan a que se non tomamos conciencia da necesidade de educar para ser un bo peón ou un bo condutor, de nada valen as campañas e a publicidade. É necesario educar desde a infancia nos bos hábitos. Hai que facer comprender a todos que unha vez que se aproba un exame de conducir coller o volante é un acto de responsabilidade e nunca un xogo nin unha forma de exteriorizar poderío ou forza.

É nas estradas onde máis persoas deixan as súas vidas. Se lle damos tanta importancia ao envío de tropas ao exterior, se nos revelamos como sociedade ante as guerras: Por que non facemos deste problema, a sangría de miles de vidas cada ano nas estradas españolas, unha cuestión de Estado e traballamos toda a sociedade en porlle freo sen máis dilación?

domingo, 22 de marzo de 2009

Transición

Es tiempo de transición después de las últimas elecciones generales y antes de la constitución del nuevo Parlamento y posterior formación de gobierno.

Y es especial este tiempo porque en esta ocasión la constitución del nuevo Parlamento, y especialmente el Gobierno de la Xunta de Galicia, sufrirán modificaciones relevantes, que en este último caso supondrán el fin de una coalición denominada como bipartito y su sustitución por un gobierno del Partido Popular en mayoría.

Estos días de transición parece que todo está parado y nada sucede, pero esta falsa impresión oculta movimientos que en algunos casos podrían considerarse poco éticos y reprochables. Citaré algunos.

La Conselleira de Politica Territorial, a pesar de estar en funciones y de no continuar, ni ella ni su Partido, en su cometido en el próximo Gobierno, estos días demuestra una agilidad y una actividad que ya hubiésemos querido ver durante los pasados cuatro años, dedicando sus últimos días a la sospechosa actividad de adjudicar cuanta obra pueda. ¿Será para que el nuevo gobierno se quede sin presupuesto y sin capacidad de maniobra? No me cabe duda, ya lo hicieron en otras ocasiones.

La Vicepresidencia de Igualdad, de Anxo Quintana, tampoco le anda a la zaga, concediendo curso para bailes y otras charangas a las asociaciones que le conviene por valor de 120.000 euros, limosnillas en tiempos de crisis.

Otros departamentos apuran sus últimas horas en seguir dando nuevos pasos en convocatorias de plazas para funcionarios, cuyos procesos fueron denunciados políticamente y cosecharon rechazos sindicales.

Estas semanas deberían servir para poner en marcha un proceso de traspaso de funciones y poderes llevado a cabo a nivel de partidos políticos, y nunca deberían utilizarse para apurar adjudicaciones, contratos, oposiciones, subvenciones... porque todo ello dejará un tufo de sospecha y amiguismo.

Prudencia y “sentidiño” es lo que pido porque de estas otras actitudes aquí expuestas ya hemos tenido muestras sobradas en estos últimos cuatro años, y no queremos más.

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Transición

É tempo de transición logo das últimas eleccións xerais e antes da constitución do novo Parlamento e posterior formación de goberno.

E é especial este tempo porque nesta ocasión a constitución do novo Parlamento, e especialmente o Goberno da Xunta de Galicia, sufrirán modificacións relevantes, que neste último caso suporán o fin dunha coalición denominada como bipartito e a súa substitución por un goberno do Partido Popular en maioría.

Estes días de transición parece que todo está parado e nada sucede, pero esta falsa impresión oculta movementos que nalgúns casos poderían considerarse pouco éticos e reprochables. Citarei algúns.

A Conselleira de Politica Territorial, a pesar de estar en funcións e de non continuar, nin ela nin o seu Partido, no seu labor no próximo Goberno, estes días demostra unha axilidade e unha actividade que xa quixésemos ver durante os pasados catro anos, dedicando os seus últimos días á sospeitosa actividade de adxudicar canta obra poida. Será para que o novo goberno quede sen orzamento e sen capacidade de manobra? Non me cabe dúbida, xa o fixeron noutras ocasións.

A Vicepresidencia de Igualdade, de Anxo Quintana, tampouco lle anda á zaga, concedendo curso para bailes e outras charangas ás asociacións que lle convén por valor de 120.000 euros, limosnillas en tempos de crises.

Outros departamentos apuran as súas últimas horas en seguir dando novos pasos en convocatorias de prazas para funcionarios, cuxos procesos foron denunciados politicamente e cultivaron rexeitamentos sindicais.

Estas semanas deberían servir para pór en marcha un proceso de traspaso de funcións e poderes levado a cabo a nivel de partidos políticos, e nunca deberían utilizarse para apurar adxudicacións, contratos, oposicións, subvencións... porque todo iso deixará un tufo de sospeita e amiguismo.

Prudencia e "sentidiño" é o que pido porque destoutras actitudes aquí expostas xa tivemos mostras sobradas nestes últimos catro anos, e non queremos máis.

domingo, 15 de marzo de 2009

Castigo y premio en las urnas gallegas

Después de celebrarse unas elecciones, además de las alegrías de los ganadores y los reproches entre los perdedores, siempre llega el momento de los balances.

Lejos de analizar el número de escaños por cada partido o su reparto en provincias, lo primero que quiero decir es que el resultado electoral gallego tiene mucho de castigo y también mucho de premio.

Hablo de castigar, porque no hace ni cuatro años dos partidos políticos, que no habían ganado las elecciones, se auparon al poder y llevaron su obsesión común al Diario Oficial de Galicia: borrar del mapa todo lo que oliera o recordara al periodo de gobierno de 16 años del Partido Popular.

Los gallegos castigaron la falta de respuesta a la confianza dada, castigaron tanto fraude tras las expectativas generadas.

Fue tal esa obsesión que PSOE y BNG se olvidaron de las preocupaciones y problemas urgentes de los gallegos, y los ocultaron tras una forma de actuar de un gobierno repartido en mitades, obsesionado en sacar rentabilidad partidista de las siglas de ambos socios sin importar la coordinación, el ajuste del gasto a la realidad social o las prioridades de Galicia.

A esta obsesión y forma de actuar se sumó un regusto por el “bon vivan” de los nuevos ricos en el poder. Hemos vivido ejemplos suficientes para no dedicar ni una línea a enrojecer nuestra memoria.

Por estas y otras razones, el pueblo gallego decidió castigar tanta falta de sensibilidad y descoordinación entre los miembros del gobierno, durante largo tiempo perdidos en luchas internas y alejados de la realidad que se vive en las miles de parroquias gallegas del interior y de la costa.

Pero la noche del 1 de marzo, dejó resultados también en positivo: el premio.

En primer lugar, al trabajo de un partido en la oposición más preocupado de Galicia que de obstaculizar la labor de gobierno (ya se obstaculizaban bastante entre ellos). En segundo lugar, se reconoció a un candidato magnífico que dedicó estos últimos años a patearse toda Galicia, conocer a sus gentes, sus problemas e ilusiones para, finalmente, asumir compromisos realistas y solemnes, nada electorales. Y, en tercer término, el recuerdo de la labor realizada, con sus fallos incluidos, durante los años en que el PP gobernó Galicia.

Este trabajo cobra importancia cuando los momentos que vivimos, y los que todavía quedan por superar, son momentos duros, difíciles y sólo aptos para personas con ganas de poner toda la carne en el asador y tirar del carro hasta que no queden fuerzas.

Feijóo empieza bien: llamando, a pesar de su mayoría absoluta, a todas las fuerzas políticas y sociales a remar juntos. Él y su gobierno nos marcarán la dirección, trabajarán sin horario y estoy seguro de que, cuando se equivoquen, que alguna vez lo harán, sabrán pedir perdón y rectificar.


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Castigo e premio nas urnas galegas

Logo de celebrarse unhas eleccións, ademais das alegrías dos gañadores e os reproches entre os perdedores, sempre chega o momento dos balances.

Lonxe de analizar o número de escanos por cada partido ou a súa repartición en provincias, o primeiro que quero dicir é que o resultado electoral galego ten moito de castigo e tamén moito de premio.

Falo de castigar, porque non fai nin catro anos dous partidos políticos, que non gañaran as eleccións, levantáronse ao poder e levaron a súa obsesión común ao Diario Oficial de Galicia: borrar do mapa todo o que cheirase ou recordase ao período de goberno de 16 anos do Partido Popular.

Os galegos castigaron a falta de resposta á confianza dada, castigaron tanto fraude tras as expectativas xeradas.

Foi tal esa obsesión que PSOE e BNG esquecéronse das preocupacións e problemas urxentes dos galegos, e ocultáronos tras unha forma de actuar dun goberno repartido en metades, obsesionado en sacar rendibilidade partidista das siglas de ambos os socios sen importar a coordinación, o axuste do gasto á realidade social ou as prioridades de Galicia.

A esta obsesión e forma de actuar sumouse un resaibo polo "bon vivan" dos novos ricos no poder. vivimos exemplos suficientes para non dedicar nin unha liña a arroibar a nosa memoria.

Por estas e outras razóns, o pobo galego decidiu castigar tanta falta de sensibilidade e descoordinación entre os membros do goberno, durante longo tempo perdidos en loitas internas e afastados da realidade que se vive nas miles de parroquias galegas do interior e da costa.

Pero a noite do 1 de marzo, deixou resultados tamén en positivo: o premio.

En primeiro lugar, ao traballo dun partido na oposición máis preocupado de Galicia que de obstaculizar o labor de goberno (xa se obstaculizaban bastante entre eles). En segundo lugar, recoñeceuse a un candidato magnífico que dedicou estes últimos anos a patearse toda Galicia, coñecer ás súas xentes, os seus problemas e ilusións para, finalmente, asumir compromisos realistas e solemnes, nada electorais. E, en terceiro termo, o recordo do labor realizado, cos seus fallos incluídos, durante os anos en que o PP gobernou Galicia.

Este traballo cobra importancia cando os momentos que vivimos, e os que aínda quedan por superar, son momentos duros, difíciles e só aptos para persoas con ganas de pór toda a carne no asador e tirar do carro ata que non queden forzas.

Feijóo empeza ben: chamando, a pesar da súa maioría absoluta, a todas as forzas políticas e sociais a remar xuntos. El e o seu goberno marcarannos a dirección, traballarán sen horario e estou seguro de que, cando se equivoquen, que algunha vez farano, saberán pedir perdón e rectificar.

domingo, 8 de marzo de 2009

“Gracias” y “Responsabilidad”

Con retraso, porque cualquiera escribía en la noche del domingo que era cuando tocaba, y también en los días posteriores al 1M, ya que las emociones harían que este comentario de mi blog fuera intenso e inacabable.

Unos días después toca hacerlo tratando de resumir y analizar, sin entrar en detalles, lo que significa el resultado de la noche electoral. Lo primero que hay que decir son dos palabras muy importantes y significativas: “gracias” y “responsabilidad”.

Gracias a todos cuantos han confiado en nuestras siglas y candidatos porque al hacerlo están depositando un voto de confianza que es, al tiempo, un préstamo que no se debe ni se puede dilapidar en ningún caso ni circunstancia, y menos en los tiempos que corren.

Responsabilidad, porque ahora toca cumplir, actuar de manera seria y responsable en cada paso que se empiece dando, sin prisas y sin pausas, con transparencia, sin complejos pero sin arrogancia, con legitimidad democrática muy amplia y por tanto con la seguridad de que todo lo que se haga y lo que no se pueda hacer hay que explicarlo hasta que se entienda, sin engaños ni trucos, sin perder de vista en ningún momento las formas y los modos, sin olvidar los compromisos adquiridos, y siempre con la mirada puesta en los gallegos que nos votaron y también en los que no nos dieron su confianza.

Estoy esperanzado, seguro y lleno de confianza en la forma de trabajar y actuar del Presidente Feijóo, convencido de que no defraudará la confianza depositada en él de forma contundente en unas limpias elecciones democráticas.

Que Dios reparta suerte.


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"Grazas" e "Responsabilidade"


Con atraso, porque calquera escribía na noite do domingo que era cando tocaba, e tamén nos días posteriores ao 1M, xa que as emocións farían que este comentario do meu blog fose intenso e inacabable.

Uns días despois toca facelo tratando de resumir e analizar, sen entrar en detalles, o que significa o resultado da noite electoral. O primeiro que hai que dicir son dúas palabras moi importantes e significativas: "grazas" e "responsabilidade".

Grazas a todos cantos confiaron nas nosas siglas e candidatos porque ao facelo están a depositar un voto de confianza que é, ao tempo, un préstamo que non se debe nin se pode dilapidar en ningún caso nin circunstancia, e menos nos tempos que corren.

Responsabilidade, porque agora toca cumprir, actuar de xeito serio e responsable en cada paso que se empece dando, sen présas e sen pausas, con transparencia, sen complexos pero sen arrogancia, con lexitimidade democrática moi ampla e xa que logo coa seguridade de que todo o que se faga e o que non se poida facer hai que explicalo ata que se entenda, sen enganos nin trucos, sen perder de vista en ningún momento as formas e os modos, sen esquecer os compromisos adquiridos, e sempre coa mirada posta nos galegos que nos votaron e tamén nos que non nos deron a súa confianza.

Estou esperanzado, seguro e cheo de confianza na forma de traballar e actuar do Presidente Feijóo, convencido de que non defraudará a confianza depositada nel de forma contundente nunhas limpas eleccións democráticas.

Que Deus reparta sorte.
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