domingo, 25 de octubre de 2009

En estos últimos días hemos podido leer en prácticamente todos los medios de comunicación la palabra “Presupuestos”: los del Estado, los autonómicos de Galicia y pronto los municipales. Uno puede quedarse con los titulares o descender a los números y porcentajes. Para la mayoría es un tema árido y son pocos los que se adentran en su lectura. Los que desde hace años hemos tenido responsabilidades públicas ligadas a la gestión administrativa sabemos lo que implica un presupuesto y por ello vemos en estas cuentas algo más que cifras. En este pequeño espacio sólo quiero poner de manifiesto algo que no salta a primera vista, que requiere algo de atención. Me refiero a la diferencia que existe entre los números de los Presupuestos Generales del Estado y los de la comunidad de Galicia.

Mientras los primeros están construidos sobre “previsiones irreales”, y cuando se hace a sabiendas deberíamos decir de “engaño”, los segundos se confeccionan desde una posición de partida de penuria en las arcas públicas gallegas tras el despilfarro y el desgobierno de los cuatro últimos años del bipartito. Por tanto, su elaboración entraña mayor dificultad y un mayor ejercicio de explicación a los ciudadanos.

El Gobierno de la Nación Española ya se equivocó en sus previsiones cuando propuso las cuentas para el año en que estamos. Las previsiones de gastos se quedaron cortas y la desviación va ya en un 34%, mientras las de ingresos fueron generosas y ahora la cruda realidad nos habla de un 35% menos de recaudación. Con estas premisas, cómo podemos prestar credibilidad a las cuentas que nos presentan ahora para el 2.010.

Mientras tanto, en Galicia, hace pocos días conocíamos la propuesta presupuestaria del Presidente Feijóo para Lugo y las otras provincias gallegas. Aquí el rigor y la austeridad, junto a la priorización, son las hojas de ruta de tan importante documento.

Cuando el Presidente de la Xunta vino a Lugo en su primera visita institucional ya advirtió de las dificultades económicas que había heredado su gobierno. En aquel momento dejó claros sus objetivos y prioridades: suelo industrial y puesta en funcionamiento del nuevo hospital de nuestro municipio. Ambos proyectos figuran en lugar prioritario y con partidas más que suficientes para asegurar su ejecución en los plazos comprometidos. Además la Muralla, gran olvidada por nuestro ayuntamiento lucense y por el gobierno bipartito, recibe un total de un millón de euros para diferentes actuaciones. Incluso el propio alcalde de Lugo ha reconocido la bondad de estos números.

No hay espacio para más, sólo para resaltar que desde la precariedad y con una forma de trabajar seria y responsable, sin engaños, es posible presentar unos presupuestos, y además cumplirlos.

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Algo máis que cifras

Nestes últimos días puidemos ler en practicamente todos os medios de comunicación a palabra “Orzamentos”: os do Estado, os autonómicos de Galicia e pronto os municipais. Un pode quedar cos titulares ou descender aos números e porcentaxes. Para a maioría é un tema árido e son poucos os que se penetran na súa lectura. Os que desde hai anos tivemos responsabilidades públicas ligadas á xestión administrativa sabemos o que implica un orzamento e por iso vemos nestas contas algo máis que cifras. Neste pequeno espazo só quero pór de manifesto algo que non salta a primeira vista, que require algo de atención. Refírome á diferenza que existe entre os números dos Orzamentos Xerais do Estado e os da comunidade de Galicia.

Mentres os primeiros están construídos sobre “previsións irreais”, e cando se fai a propósito deberiamos dicir de “engano”, os segundos confecciónanse desde unha posición de partida de penuria nas arcas públicas galegas tras o malgasto e o desgoberno dos catro últimos anos do bipartito. Xa que logo, a súa elaboración entraña maior dificultade e un maior exercicio de explicación aos cidadáns.

O Goberno da Nación Española xa se equivocou nas súas previsións cando propuxo as contas para o ano en que estamos. As previsións de gastos quedaron curtas e a desviación vai xa nun 34%, mentres as de ingresos foron xenerosas e agora a crúa realidade fálanos dun 35% menos de recadación. Con estas premisas, como podemos prestar credibilidade ás contas que nos presentan agora para o 2.010.

Mentres tanto, en Galicia, hai poucos días coñeciamos a proposta orzamentaria do Presidente Feijóo para Lugo e as outras provincias galegas. Aquí o rigor e a austeridade, xunto á priorización, son as follas de ruta de tan importante documento.

Cando o Presidente da Xunta viño a Lugo na súa primeira visita institucional xa advertiu das dificultades económicas que herdara o seu goberno. Naquel momento deixou claros os seus obxectivos e prioridades: chan industrial e posta en funcionamento do novo hospital do noso municipio. Ambos os proxectos figuran en lugar prioritario e con partidas máis que suficientes para asegurar a súa execución nos prazos comprometidos. Ademais a Muralla, gran esquecida polo noso concello lucense e polo goberno bipartito, recibe un total dun millón de euros para diferentes actuacións. Ata o propio alcalde de Lugo recoñeceu a bondade destes números.

Non hai espazo para máis, só para resaltar que desde a precariedade e cunha forma de traballar seria e responsable, sen enganos, é posible presentar uns orzamentos, e ademais cumprilos.

domingo, 11 de octubre de 2009

Espíritu olímpico para Lugo

Durante los últimos días fueron millones las personas que aguardaron con mayor o menor entusiasmo la decisión del COI entorno a la ciudad que organizará los Juegos de 2016.

Mientras tanto, en Lugo conocíamos la propuesta del Gobierno de la Nación sobre los Presupuestos Generales para el año 2010, y cómo afectan a la provincia. El Gobierno habla de inversiones como nunca se vieron en Lugo, mientras desde la oposición no acabamos de encontrar justificación a tales afirmaciones. No hay ningún proyecto novedoso, desaparecen algunos que figuraban en años anteriores y continúan los retrasos en las anualidades sobre las inicialmente previstas. Entonces ¿dónde está la alegría del Gobierno para justificar sus anuncios? Muy sencillo, en dotar de contenido, aunque sea insuficiente, las partidas de autovías y líneas de AVE que ya figuraban en presupuestos anteriores con consignaciones simbólicas - Algo mejoramos pero nunca como para hacer sonar las campanas de las iglesias- .

El martes pasado celebrábamos Pleno Municipal en Lugo, y tuve la responsabilidad de defender con convicción dos propuestas de las que yo insisto en calificar como “cuestión de ciudad”, porque afectan a esos temas donde las discrepancias deberían ser inexistentes o ser mínimas, sólo de forma y no de fondo. Conseguir un mecanismo estable que permita garantizar que la Muralla Romana esté siempre limpia y bien promocionada era una de las propuestas. La otra, que se comience a estudiar la instalación en Lugo capital de un Parador Nacional de Turismo, en las actuales dependencias del Hospital de San José.

Esta última fue rechazada por socialistas y nacionalistas con los argumentos de siempre, con disculpas que no tienen más explicación que la idea no partió de ellos.

En Lugo hace falta el espíritu que la delegación española vivió en las horas previas a la decepción de Madrid y a la euforia de Río de Janeiro, ese que llevó a abrazarse a Zapatero con Gallardón, y a Gallardón con Esperanza Aguirre. En Lugo es necesario que cambie la actitud de desconfianza y recelo del Alcalde hacia el líder de la oposición en su corporación, Orozco debería esforzarse y aceptar las ideas de los demás, que también pueden ser buenas para Lugo, aunque no salgan de su cabeza. Lugo precisa de personas remando en la misma dirección, de aunar esfuerzos, de buscar complicidades. En definitiva, de defender al unísono un proyecto de ciudad que traiga confianza y credibilidad al resto de administraciones y a empresarios y que a la postre nos coloque definitivamente en el mapa.

Por mí no va a quedar.

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Espíritu olímpico para Lugo

Durante os últimos días foron millóns as persoas que agardaron con maior ou menor entusiasmo a decisión do COI sobre a cidade que organizará os Xogos de 2016.

Mentres tanto, en Lugo coñeciamos a proposta do Goberno da Nación sobre os Orzamentos Xerais para o ano 2010, e como afectan á provincia. O Goberno fala de investimentos como nunca se viron en Lugo, mentres desde a oposición non acabamos de atopar xustificación a tales afirmacións. Non hai ningún proxecto novo, desaparecen algúns que figuraban en anos anteriores e continúan os atrasos nas anualidades sobre as inicialmente previstas. Entón onde está a alegría do Goberno para xustificar os seus anuncios? Moi sinxelo, en dotar de contido, aínda que sexa insuficiente, as partidas de autovías e liñas de AVE que xa figuraban en orzamentos anteriores con consignacións simbólicas - Algo melloramos pero nunca como para facer soar as campás das igrexas- .

O martes pasado celebrabamos Pleno Municipal en Lugo, e tiven a responsabilidade de defender con convicción dúas propostas das que eu insisto en cualificar como "cuestión de cidade", porque afectan a eses temas onde as discrepancias deberían ser inexistentes ou ser mínimas, só de forma e non de fondo. Conseguir un mecanismo estable que permita garantir que a Muralla Romana estea sempre limpa e ben promocionada era unha das propostas. A outra, que se comece a estudar a instalación en Lugo capital dun Parador Nacional de Turismo, nas actuais dependencias do Hospital de San José.

Esta última foi rexeitada por socialistas e nacionalistas cos argumentos de sempre, con desculpas que non teñen máis explicación que a idea non partiu deles.

En Lugo fai falta o espírito que a delegación española viviu nas horas previas á decepción de Madrid e á euforia de Río de Janeiro, ese que levou a abrazarse a Zapatero con Gallardón, e a Gallardón con Esperanza Aguirre. En Lugo é necesario que cambie a actitude de desconfianza e receo do Alcalde cara ao líder da oposición na súa corporación, Orozco debería esforzarse e aceptar as ideas dos demais, que tamén poden ser boas para Lugo, aínda que non salgan da súa cabeza. Lugo precisa de persoas remando na mesma dirección, de axuntar esforzos, de buscar complicidades. En definitiva, de defender ao unísono un proxecto de cidade que traia confianza e credibilidade ao resto de administracións e a empresarios e que ao cabo nos coloque definitivamente no mapa.

Por min non vai quedar.
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