miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cinco años

Pocas veces he deseado tanto arrancar la última hoja del calendario como en este 2010. Quedan sólo dos días para poder hacerlo, y me quiero engañar pensando que con este cambio de año todos los problemas que padecemos se quedarán en las viejas hojas y empezaremos de cero. Quiero engañarme, pero no lo consigo.

En el 2010 hemos seguido cayendo en el pesimismo por la ausencia de indicadores que permitan ver algo de luz al final del túnel. Se ha impuesto la tozuda realidad de esta crisis, negada por el Gobierno para ganar unas elecciones. Ese PSOE que acusaba a los demás de alarmistas, acabó aprobando un paquete de medidas improvisadas y exigidas desde fuera que sobre todo están resultando muy dolorosas en las economías familiares. Y lo peor es que no están funcionando porque no forman parte de un Plan.

Por si eso fuera poco, el Presidente del Gobierno, el socialista Rodríguez Zapatero, pronosticaba el pasado día 22 en el Congreso que todavía quedan cinco años para empezar a recuperarnos. Si lo hubiera dicho Rajoy volveríamos a escuchar que es un “patriota de hojalata” por minar la confianza en España, cuando lo que realmente mina la confianza es ver a un Presidente ocultando la realidad, como hizo ZP para ganar las últimas elecciones generales.

Durante esa intervención, en menos de un minuto citó hasta en cinco ocasiones la cifra de los cinco años. “Llevamos dos de lucha contra la crisis, haciendo reformas o proyectándolas hacia el futuro pero necesitaremos cinco años para corregir los desequilibrios estructurales de esta economía, cinco años.”

No sé lo que pensaron ustedes al escuchar esto, pero coincidirán conmigo en que provoca de todo menos ganas de invertir, consumir o crear empleo, porque lo que genera es temor y desconfianza para el futuro.

Sólo ahora, tras tres años muy duros donde se negaron los ajustes necesarios para no perder votos en distintas contiendas, sólo ahora que parece haber arrojado la toalla para volver a pelear en las urnas, acaba de reconocer que necesitamos cinco años más para salir de la crisis.

Me pregunto qué sentirán los millones de españoles sin empleo o con serias dificultades económicas. De escuchar que ya se apreciaban los famosos brotes verdes en nuestra economía hace pocos meses, o que ya estábamos en la última curva, pasamos a que se nos diga ahora que nos queda media década para poder recuperarnos.

La única esperanza que nos queda es que una vez más estos pronósticos, por venir de quien vienen, sean erróneos de nuevo. O que pronto se produzca un relevo en el Gobierno que devuelva la ilusión perdida, genere más confianza en los inversores y nos permita retomar la senda de la creación de empleo que nunca debió de abandonarse.
En todo caso y dadas las fechas en las que estamos, y a pesar de los pronósticos agoreros, mi deseo para todos es, por lo de ahora, de un Feliz 2011.

 

Cinco anos

Poucas veces desexei tanto arrincar a última folla do calendario como neste 2010. Quedan só dous días para poder facelo, e quérome enganar pensando que con este cambio de ano todos os problemas que padecemos quedarán nas vellas follas e empezaremos de cero. Quero enganarme, pero non o consigo.

No 2010 seguimos caendo no pesimismo pola ausencia de indicadores que permitan ver algo de luz ao final do túnel. Impúxose a túzara realidade desta crise, negada polo Goberno para gañar unhas eleccións. Ese PSOE que acusaba aos demais de alarmistas, acabou aprobando un paquete de medidas improvisadas e esixidas desde fóra que sobre todo están resultando moi dolorosas nas economías familiares. E o peor é que non están funcionando porque non forman parte dun Plan.

Por se iso fose pouco, o Presidente do Goberno, o socialista Rodríguez Zapatero, prognosticaba o pasado día 22 no Congreso que aínda quedan cinco anos para empezar a recuperarnos. Se o dixo Rajoy volveriamos escoitar que é un “patriota de hojalata” por minar a confianza en España, cando o que realmente mina a confianza é ver a un Presidente ocultando a realidade, como fixo ZP para gañar as últimas eleccións xerais.

Durante esa intervención, en menos dun minuto citou ata en cinco ocasións a cifra dos cinco anos. “Levamos dous de loita contra a crise, facendo reformas ou proxectándoas cara ao futuro pero necesitaremos cinco anos para corrixir os desequilibrios estruturais desta economía, cinco anos.”

Non se o que pensaron vostedes ao escoitar isto, pero coincidirán comigo en que provoca de todo menos ganas de investir, consumir ou crear emprego, porque o que xera é temor e desconfianza para o futuro.

Só agora, tras tres anos moi duros onde se negaron axústelos necesarios para non perder votos en distintas contendas, só agora que parece arroxar a toalla para volver pelexar nas urnas, acaba de recoñecer que necesitamos cinco anos máis para saír da crise.

Pregúntome que sentirán os millóns de españois sen emprego ou con serias dificultades económicas. De escoitar que xa se apreciaban os famosos brotes verdes na nosa economía fai poucos meses, ou que xa estabamos na última curva, pasamos a que se nos diga agora que nos queda media década para poder recuperarnos.

A única esperanza que nos queda é que unha vez máis estes prognósticos, por vir de quen veñen, sexan erróneos de novo. Ou que pronto se produza unha substitución no Goberno que devolva a ilusión perdida, xere máis confianza nos investidores e permítanos retomar a senda da creación de emprego que nunca debeu de abandonarse.

En todo caso e dadas as datas nas que estamos, e a pesar dos prognósticos agoreiros, o meu desexo para todos é, polo de agora, dun Feliz 2011.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Aterriza como puedas

El reciente fallecimiento de Leslie Nielsen hace que sea irresistible unir el título de aquella comedia a la situación recientemente vivida en el espacio aéreo español. La comedia  transformada en drama cambiaría el titulo por “Despega cuando puedas”.

Pero la cosa no es para bromas. Lo que este rocambolesco episodio ha puesto de manifiesto de forma clara son dos cosas. La primera, y lo digo clarito, es que el colectivo de controladores actuó de forma irresponsable, causando un grave perjuicio a los ciudadanos y a la nación en un calentón que nunca debió producirse. Por ello condenamos la acción de este colectivo de trabajadores al tiempo que en público y en privado desde el PP se apoyaba al Gobierno en defensa de la ley y del interés general.

Lo segundo es que el Gobierno ha sido causante indirecto de este episodio que todavía dura. No olvidemos que en España seguimos en “Estado de Alarma”, y esta vez no vale echar la culpa a los anteriores, como de costumbre, tras seis años gobernando. Durante este tiempo el gobierno de Zapatero ha sido incapaz de acordar un nuevo convenio colectivo que sustituya al finalizado en diciembre de 2004, ni ha convocado las plazas necesarias para cubrir la demanda de un tráfico aéreo en crecimiento exponencial.

Mientras, la actitud del Partido Popular no ha sido la de “poner palos en las ruedas”, como le gusta recalcar en todo momento a Zapatero, sino la de arrimar el hombro apoyando las medidas que fue proponiendo el Gobierno durante los últimos meses.

En febrero el ministro Blanco aprobó un Decreto que afirmó que serviría para solucionar el problema. Se equivocó el Ministro, tensaron la cuerda al máximo y en vísperas del puente en el que más ciudadanos se desplazan, y teniendo ya calentito al personal, van y decretan una serie de medidas que hacen saltar por lo aires toda posibilidad de acuerdo con los controladores. ¿Cómo se entiende que firmen 3 Decretos Ley para resolver un conflicto laboral? y encima para no solucionar el problema, no hay más que ver cómo estamos, y sin saber si se prolongará esta situación por más semanas.

A golpe de decretazos, todo lo contrario al diálogo y el talante del que tanto presumen, estos señores han metido a España en un Estado de Alarma, por primera vez en la democracia, para corregir una situación a la que se llegó por la pasividad, desidia y falta de responsabilidad del gobierno socialista.

Era lo que le faltaba a la deteriorada imagen de España en el mundo. Aquí los problemas se agravan por dejarlos envejecer, por mirar para otro lado y culpar al vecino de lo que ellos no hicieron o hicieron mal durante los últimos 6 años.

 

Aterra como poidas

O recente falecemento de Leslie Nielsen fai que sexa irresistible unir o título daquela comedia á situación recentemente vivida no espazo aéreo español. A comedia transformada en drama cambiaría o titulo por “Despega cando poidas”.

Pero a cousa non é para bromas. O que este rocambolesco episodio puxo de manifesto de forma clara son dúas cousas. A primeira, e dígoo clarito, é que o colectivo de controladores actuou de forma irresponsable, causando un grave prexuízo aos cidadáns e á nación nun calentón que nunca debeu producirse. Por iso condenamos a acción deste colectivo de traballadores á vez que en público e en privado desde o PP apoiábase ao Goberno en defensa da lei e do interese xeral.

O segundo é que o Goberno foi causante indirecto deste episodio que aínda dura. Non esquezamos que en España seguimos en “Estado de Alarma”, e esta vez non vale botar a culpa aos anteriores, como de costume, tras seis anos gobernando. Durante este tempo o goberno de Zapatero foi incapaz de acordar un novo convenio colectivo que substitúa ao finalizado en decembro de 2004, nin convocou as prazas necesarias para cubrir a demanda dun tráfico aéreo en crecemento exponencial.

Mentres, a actitude do Partido Popular non foi a de “pór paus nas rodas”, como lle gusta recalcar en todo momento a Zapatero, senón a de arrimar o ombreiro apoiando as medidas que foi propondo o Goberno durante os últimos meses.

En febreiro o ministro Branco aprobou un Decreto que afirmou que serviría para solucionar o problema. Equivocouse o Ministro, tensaron a corda ao máximo e en vésperas da ponte no que máis cidadáns se desprazan, e tendo xa calentito ao persoal, van e decretan unha serie de medidas que fan saltar por aírelo toda posibilidad de acordo cos controladores. Como se entende que asinen 3 Decretos Lei para resolver un conflito laboral? e encima para non solucionar o problema, non hai máis que ver como estamos, e sen saber se se prolongará esta situación por máis semanas.

A golpe de decretazos, todo o contrario ao diálogo e o talante do que tanto presumen, estes señores meteron a España nun Estado de Alarma, por primeira vez na democracia, para corrixir unha situación á que se chegou pola pasividade, desidia e falta de responsabilidade do goberno socialista.

Era o que lle faltaba á deteriorada imaxe de España no mundo. Aquí os problemas agrávanse por deixalos envellecer, por mirar para outro lado e culpar ao veciño do que eles non fixeron ou fixeron mal durante os últimos 6 anos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

10 velas para 2.000 años

Se acaban de apagar las velas de tu décimo cumpleaños y supongo que estarás encantada, porque con dos mil años te han quitado unos cuantos, y a quién no le  gusta. También lo estarás porque han sido muchos los que estos días se han acordado y hablado de ti por los codos. Hay que ver cómo te cambia la vida recibir una distinción o un importante premio, y a ti te llego, con mucho retraso, en 1999.  “Patrimonio de la Humanidad”.

No he podido estar entre los que lo han celebrado contigo porque como sabes coincidió en martes y  tuvimos Pleno en el Congreso, pero puedo asegurarte que añoré compartirlo con todos aquellos que te aprecian y quieren. Me vino a la memoria la madrugada de hace diez años en que empezamos a escuchar las bombas de palenque y las noticias en la radio. Te acababan de conceder la distinción, y mi emoción se desbordó hasta el punto de paralizar la clase de informática en que estábamos e invitar a todos a tomar algo para celebrarlo. Pocos podían entender mis motivos y menos mis emociones de aquel instante.

No he podido evitar acordarme y revivir los tiempos en los que ni tu cumpleaños ni tu presencia eran valorados.

Cuando en 1995 asumí la mayor responsabilidad que he tenido y que jamás tendré dentro de mi vocación política, la de ser alcalde de esta maravillosa ciudad de Lugo, pasaste a formar parte de mis preocupaciones y desvelos. El primer disgusto tuvo que ver contigo, ya que por el mes de septiembre de aquel año anunciaban su primera visita a la ciudad los Duques de Lugo, y yo quería que te visitaran y conocieran para después ayudar en la causa, en lo que ahora celebramos. Por entonces los trabajadores de una empresa que realizaba obras para tu conservación, reclamaban sus salarios cerrando todos tus accesos. Pocos lo recuerdan, pero yo no olvido los esfuerzos para desbloquear aquella inesperada situación y liberarte para la visita.

A este estreno le siguieron muchas otras vicisitudes y otras visitas no menos importantes, como la del Príncipe Felipe en 1998.

Entre visita y visita, muchos kilómetros a Santiago y a Madrid para, con la colaboración de otras autoridades, convencer cada día que pasaba a más y más personas acerca de tus bondades y de lo merecido que sería conseguir para ti la distinción que llegó después.

Fueron muchos estudios y trabajos los que se realizaron hasta conseguir que te metieran en la lista de aspirantes, pero en el camino surgieron decepciones y dificultades. No todos tenían fe en ti. Llegué a escuchar de personas con importantes responsabilidades públicas frases como: “Alcalde, no entiendo tanto empeño por tu parte en conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad, ya que no te van a dar ninguna subvención”. Ignorante, pensé para mí; la fatal política de la subvención y la ignorancia haciendo mella en los que tenían que empujar. Alguna de aquellas personas después aparecería en público alabando tus virtudes y colgándose todas las medallas que encontraban por el camino.

Recuerdo que en las visitas que hice para promocionarte a varias poblaciones europeas donde se celebraban foros de ciudades con murallas, cuando proyectaba las diapositivas que te mostraban, los ojos de los asistentes y sus comentarios posteriores lo decían todo: no te conocían y pensaban que era un montaje, que era imposible que fueras romana, que estuvieras enterita y ellos sin saberlo.

Pero lo importante no fue lo que ya pasó, sino lo que queda por venir, y tu sobrevivirás nuevamente a los que hoy te paseamos. Sólo pido y deseo algo más de atención hacia ti, porque me parece bien que con motivo de tus aniversarios se monten fiestas y actividades diversas, pero mientras tanto las luces que permiten recorrerte cuando el sol desaparece todavía están sin arreglar. Me preocupa que por extraños criterios no se permitan las papeleras que eviten tu suciedad, mientras se consienten autenticas agresiones visuales urbanísticas en tus inmediaciones. Que no seas objeto de protección y vigilancia ante la gamberrada habitual, que se permitan fiestas botellón encima tuya igual que en cualquier calle o jardín.

Cada semana te visito varias veces para caminar por tu adarve y darme cuenta del lujo que tenemos los lucenses, y de lo poco que lo valoramos. Caminar, correr, por una muralla romana, ¿en cuántos lugares se puede hacer?

Me preocupa la falta de rigor y de sensibilidad política hacia lo que debería ser la prioridad de esta ciudad, que sin ti y sin tu hermano, el Miño, no figuraría en ningún mapa. Feliz cumpleaños.

10 velas para 2.000 anos

Acábanse de apagar as velas do teu décimo aniversario e supoño que estarás encantada, porque con dous mil anos quitáronche uns cantos, e a quen non lle gusta. Tamén o estarás porque foron moitos os que estes días acordáronse e falado de ti polos cóbados. Hai que ver como che cambia a vida recibir unha distinción ou un importante premio, e a ti chégoche, con moito atraso, en 1999. “Patrimonio da Humanidade”.

Non puiden estar entre os que o celebraron contigo porque como sabes coincidiu en martes e tivemos Pleno no Congreso, pero podo asegurarche que estrañei compartilo con todos aqueles que che aprecian e queren. Veume á memoria a madrugada de fai dez anos en que empezamos a escoitar as bombas de palenque e as noticias na radio. Acabábanche de conceder a distinción, e a miña emoción desbordouse ata o punto de paralizar a clase de informática en que estabamos e invitar a todos a tomar algo para celebralo. Poucos podían entender os meus motivos e menos as miñas emocións daquel instante.

Non puiden evitar acordarme e revivir os tempos nos que nin o teu aniversario nin a túa presenza eran valorados.

Cando en 1995 asumín a maior responsabilidade que tiven e que xamais terei dentro da miña vocación política, a de ser alcalde desta marabillosa cidade de Lugo, pasaches a formar parte das miñas preocupacións e desvelos. O primeiro desgusto tivo que ver contigo, xa que polo mes de setembro daquel ano anunciaban a súa primeira visita á cidade os Duques de Lugo, e eu quería que che visitasen e coñecesen para despois axudar na causa, no que agora celebramos. Por entón os traballadores dunha empresa que realizaba obras para a túa conservación, reclamaban os seus salarios pechando todos os teus accesos. Poucos recórdano, pero eu non esquezo os esforzos para desbloquear aquela inesperada situación e liberarche para a visita.

A esta estrea seguíronlle moitas outras vicisitudes e outras visitas non menos importantes, como a do Príncipe Felipe en 1998.

Entre visita e visita, moitos quilómetros a Santiago e a Madrid para, coa colaboración doutras autoridades, convencer cada día que pasaba a máis e máis persoas acerca das túas bondades e do merecido que sería conseguir para ti a distinción que chegou despois.

Foron moitos estudos e traballos os que se realizaron ata conseguir que che metesen na lista de aspirantes, pero no camiño xurdiron decepcións e dificultades. Non todos tiñan fe en ti. Cheguei a escoitar de persoas con importantes responsabilidades públicas frases como: ?Alcalde, non entendo tanto empeño pola túa banda en conseguir a declaración de Patrimonio da Humanidade, xa que non che van a dar ningunha subvención?. Ignorante, pensei para min; a fatal política da subvención e a ignorancia facendo madeixa nos que tiñan que empuxar. Algunha daquelas persoas despois aparecería en público encomiando as túas virtudes e colgándose todas as medallas que atopaban polo camiño.

Recordo que nas visitas que fixen para promocionarche a varias poboacións europeas onde se celebraban foros de cidades con murallas, cando proxectaba as diapositivas que che mostraban, os ollos dos asistentes e os seus comentarios posteriores dicíano todo: non che coñecían e pensaban que era unha montaxe, que era imposible que foses romana, que estiveses enterita e eles sen sabelo.

Pero o importante non foi o que xa pasou, senón o que queda por vir, e o teu sobrevivirás novamente aos que hoxe che paseamos. Só pido e desexo algo máis de atención cara a ti, porque me parece ben que con motivo dos teus aniversarios móntense festas e actividades diversas, pero mentres tanto as luces que permiten percorrerche cando o sol desaparece aínda están sen arranxar. Preocúpame que por estraños criterios non se permitan as papeleiras que eviten a túa sucidade, mentres se consenten autenticas agresións visuais urbanísticas nas túas inmediacións. Que non sexas obxecto de protección e vixilancia ante a canallada habitual, que se permitan festas botellón encima túa igual que en calquera rúa ou xardín.

Cada semana visítoche varias veces para camiñar pola túa adarve e darme conta do luxo que temos os lucenses, e do pouco que o valoramos. Camiñar, correr, por unha muralla romana, en cantos lugares pódese facer?

Preocúpame a falta de rigor e de sensibilidade política cara ao que debería ser a prioridade desta cidade, que sen ti e sen o teu irmán, o Miño, non figuraría en ningún mapa. Feliz aniversario.

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