miércoles, 18 de mayo de 2011

12 años de reflexión, 1 día para cambiar

Durante estos días de campaña los altavoces, las cuñas publicitarias, los debates, los mítines y la propaganda en nuestros buzones, han podido saturarnos y conseguir cierto hartazgo.

También habrá conseguido despertar algunos sentimientos, a favor y en contra de determinadas opciones políticas, pero lo que espero es que no haya  borrado de nuestra memoria la gestión de los últimos años de aquellos que pretenden obtener nuevamente la confianza de sus vecinos.

En nuestro Lugo durante los últimos 12 años ha sido la misma persona quien ha tenido la responsabilidad de gobernar el municipio. Tiempo más que suficiente para poder llevar a cabo un proyecto de ciudad y cumplir con los compromisos que sirvieron de contrato con los electores ya en 1999. Si hacemos un mínimo esfuerzo mental resulta muy difícil encontrar un solo proyecto novedoso o de repercusión en la ciudad que no estuviese ya iniciado o proyectado con anterioridad.

Fueron y fuimos otros, bajo las siglas de otro Partido, los que tuvimos la responsabilidad de poner en negro sobre blanco los importantes hitos que después sirvieron para continuar la proyección de Lugo.

La humanización de un número importante de calles, y no sólo del recinto histórico, la auténtica recuperación fluvial para el disfrute y paseo de los lucenses con los parques del Miño y del Rato,  los trabajos con otras administraciones para conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad de nuestra Muralla, propiciar y fomentar unas buenas relaciones con la Casa Real española para que Lugo tuviese sus mejores embajadores, la iluminación de monumentos como la catedral... y lo más importante, que en esta ciudad empezásemos a sentir el orgullo de ser lucenses. Son sólo algunos ejemplos de proyectos que sirvieron también para dejar iniciado el camino a las siguientes corporaciones, que encontraron firmados convenios y financiación para seguir urbanizando travesías, para construir un auditorio, y  unas arcas municipales  saneadas que así lo permitirían.

De los últimos 12 años, que cada cual haga su lista mentalmente. Dejando a un lado la cantidad de maquetas que nos han presentado, tengamos en mente las barbaridades urbanísticas que ahora hay que demoler a cuenta de nuestros bolsillos, las buenas palabras de personas no tan buenas y en ocasiones sin palabra, y la importantísima deuda motivada por el despilfarro que deja a Lugo sin recursos para los próximos años. Mi lista ya esta completa.

No hace falta esperar a la jornada de reflexión. Ante la gestión del actual responsable, la única aspiración del posible socio resumida en impedir que gobierne el que más votos saque y reeditar un bipartito, y la ilusión y entrega de quien ha demostrado saber luchar y esperar su oportunidad, por higiene democrática, por Lugo, mi voto ya tiene nombre: Jaime Castiñeira.

 

12 anos de reflexión, 1 día para cambiar.

Durante estes días de campaña os altofalantes, as cuñas publicitarias, os debates, os mitins e a propaganda nas nosas caixas de correos, puideron saturarnos e conseguir certo hartazgo.

Tamén conseguiría espertar algúns sentimentos, a favor e en contra de determinadas opcións políticas, pero o que espero é que non borre da nosa memoria a xestión dos últimos anos daqueles que pretenden obter novamente a confianza dos seus veciños.
No noso Lugo durante os últimos 12 anos foi a mesma acode quen tivo a responsabilidade de gobernar o municipio. Tempo máis que suficiente para poder levar a cabo un proxecto de cidade e cumprir cos compromisos que serviron de contrato cos electores xa en 1999. Se facemos un mínimo esforzo mental resulta moi difícil atopar un só proxecto novo ou de repercusión na cidade que non estivese xa iniciado ou proxectado con anterioridade.

Foron e fomos outros, baixo as siglas doutro Partido, os que tivemos a responsabilidade de pór en negro sobre branco os importantes fitos que despois serviron para continuar a proxección de Lugo.

A humanización dun número importante de rúas, e non só do recinto histórico, a auténtica recuperación fluvial para o goce e paseo dos lucenses cos parques do Miño e do Intre, os traballos con outras administracións para conseguir a declaración de Patrimonio da Humanidade da nosa Muralla, propiciar e fomentar unhas boas relacións coa Casa Real española para que Lugo tivese os seus mellores embaixadores, a iluminación de monumentos como a catedral... e o máis importante, que nesta cidade empezásemos a sentir o orgullo de ser lucenses. Son só algúns exemplos de proxectos que serviron tamén para deixar iniciado o camiño ás seguintes corporacións, que atoparon asinados convenios e financiamento para seguir urbanizando travesías, para construír un auditorio, e unhas arcas municipais saneadas que así o permitirían.
Dos últimos 12 anos, que cada cal faga a súa lista mentalmente. Deixando ao carón a cantidade de maquetas que nos presentaron, teñamos en mente as barbaridades urbanísticas que agora hai que demoler a conta dos nosos petos, as boas palabras de persoas non tan boas e en ocasións sen palabra, e a importantísima débeda motivada polo malgasto que deixa a Lugo sen recursos para os próximos anos. A miña lista xa esta completa.

Non fai falta esperar á xornada de reflexión. Ante a xestión do actual responsable, a única aspiración do posible socio resumida en impedir que goberne o que máis votos saque e reeditar un bipartito, e a ilusión e entrega de quen demostrou saber loitar e esperar a súa oportunidade, por hixiene democrática, por Lugo, o meu voto xa ten nome: Jaime Castiñeira.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Dosis de prudencia

Aunque no lo parezca estamos a pocas horas de que comience una nueva campaña electoral, esta vez para elegir munícipes y el color de algunos gobiernos autonómicos, que no de todos, porque hasta en la necesaria agrupación de jornadas electorales imprescindibles en momentos de obligada austeridad y de cortar con la sangría del gasto publico, parece que no hay voluntad.

El ambiente en que se va a desenvolver esta época de mítines, vallas publicitarias, cuñas electorales y algún que otro debate ya es conocido, y me estoy refiriendo al panorama que no sólo flota en el ambiente sino que se toca y palpa a diario como cruda realidad.

El pasado fin de semana, en prácticamente todos los medios de comunicación, una boda real dulcificaba y en todo caso tapaba la escalofriante noticia de que en España ya tenemos 5 millones de parados, o, si damos por buenas las cifras del presidente de la asociación de desempleados Adesorg, serían 6 millones al tener en cuenta a los autónomos que tras cerrar su negocio no están apuntados en las listas del paro.

Este mismo fin de semana, en Canarias el presidente del gobierno de España pronunciaba una nueva frase desafortunada y provocadora: “Nosotros por responsabilidad tenemos que combatir la crisis y el paro que no generamos”.

El gobierno ni crea ni destruye, pero legisla y adopta medidas para favorecer un escenario donde las empresas, los autónomos, los emprendedores, los jóvenes… tengan altas posibilidades de encontrar trabajo y pocas probabilidades de perderlo. Por eso hoy más que nunca suenan grotescas y ofensivas estas palabras mitineras.

Cuando España vive su particular drama social en el contexto europeo es, no sólo necesario sino diría que obligatorio, que las personas que aspiran a obtener una alcaldía, una diputación o un gobierno autónomo, cuiden desde sus actitudes y conductas hasta sus más sencillos mensajes. No soy quién para dar consejos a nadie, pero me atrevo desde estas modestas líneas de un periódico de Provincia, a decirles a todos ellos que no se atrevan a prometer nada que no tengan en su mano el poder cumplir, que se ahorren descalificaciones a sus rivales y que adopten comportamientos humildes y prudentes.

No prometer imposibles porque la sociedad cada día cree menos a sus políticos, entre los que me encuentro. No olvidar que seguimos siendo el tercer problema para la sociedad, y esto es un indicador que, como ya dije en alguna ocasión desde esta colaboración, me quita el sueño.

No practicar el chiste fácil en las intervenciones publicas, ni tampoco la descalificación personal, porque el ambiente está ya muy caldeado para que venga nadie a encender cerillas.

En definitiva, a todos vosotros, valientes personas que habéis dado este paso al frente, dispuestos a que os reprochen casi todo y os agradezcan casi nada, os pido prudencia, muchas dosis de prudencia. Las urnas la compensarán.

Dose de prudencia

Aínda que non o pareza estamos a poucas horas de que comece unha nova campaña electoral, esta vez para elixir concelleiros e a cor dalgúns gobernos autonómicos, que non de todos, porque ata na necesaria agrupación de xornadas electorais imprescindibles en momentos de obrigada austeridade e de cortar coa sangría do gasto publico, parece que non hai vontade.

O ambiente en que se vai a desenvolver esta época de mitins, valos publicitarios, cuñas electorais e algún que outro debate xa é coñecido, e estoume referindo ao panorama que non só flota no ambiente senón que se toca e palpa a diario como crúa realidade.

O pasado fin de semana, en practicamente todos os medios de comunicación, unha voda real dulcificaba e en todo caso tapaba a arrepiante noticia de que en España xa temos 5 millóns de parados, ou, se damos por boas as cifras do presidente da asociación de desempregados Adesorg, serían 6 millóns ao ter en conta aos autónomos que tras pechar o seu negocio non están apuntados nas listas do paro.

Este mesmo fin de semana, en Canarias o presidente do goberno de España pronunciaba unha nova frase desafortunada e provocadora: “Nós por responsabilidade temos que combater a crise e o paro que non xeramos”.

O goberno nin crea nin destrúe, pero lexisla e adopta medidas para favorecer un escenario onde as empresas, os autónomos, os emprendedores, os mozos? teñan altas posibilidades de atopar traballo e poucas probabilidades de perdelo. Por iso hoxe máis que nunca soan grotescas e ofensivas estas palabras mitineras.

Cando España vive o seu particular drama social no contexto europeo é, non só necesario senón diría que obrigatorio, que as persoas que aspiran a obter unha alcaldía, unha deputación ou un goberno autónomo, coiden desde as súas actitudes e condutas ata as súas máis sinxelas mensaxes. Non son quen para dar consellos a ninguén, pero me atrevo desde estas modestas liñas dun xornal de Provincia, a dicirlles a todos eles que non se atrevan a prometer nada que non teñan na súa man o poder cumprir, que se aforren descualificacións aos seus rivais e que adopten comportamentos humildes e prudentes.

Non prometer imposibles porque a sociedade cada día cre menos aos seus políticos, entre os que me atopo. Non esquecer que seguimos sendo o terceiro problema para a sociedade, e isto é un indicador que, como xa dixen nalgunha ocasión desde esta colaboración, quítame o soño.

Non practicar o chiste fácil nas intervencións publicas, nin tampouco a descualificación persoal, porque o ambiente está xa moi caldeado para que veña ninguén a acender mistos.

En definitiva, a todos vós, valentes persoas que destes este paso á fronte, dispostos a que vos reprochen case todo e agradézanvos case nada, pídovos prudencia, moitas doses de prudencia. As urnas a compensarán.

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