miércoles, 29 de junio de 2011

La salud de España

Cuando estas líneas sean publicadas estaremos en el ecuador de los plenos que durante tres días y bajo el nombre de "debate de política general en torno al estado de la Nación", se desarrollarán en el Congreso de los Diputados. He preferido referirme a este debate como la salud de España por llamar al pan, pan y al vino, vino.

Todos sabemos distinguir a simple vista a una persona sana de aquella que no goza de buena salud, especialmente cuando la enfermedad que padece es grave. A nuestra España le pasa igual. Todos sabemos lo que tiene y lo que necesita para entrar en la senda de la curación, el problema es que los “médicos” que hoy la tratan no saben o no quieren aplicar el único tratamiento de choque que a estas alturas necesita el enfermo.

De la salud de nuestro enfermo, España, dan cuenta las siguientes cifras: ocupamos el puesto 53 en competitividad institucional, el 57 en arbitrariedad gubernamental, el 70 en transparencia, y el 75 en confianza política. España es además de Malta y Chipre, el único país de la Unión que no tiene una ley de transparencia que incremente la participación democrática y el control en el ámbito de la administración.

En este contexto y por lo que nos atañe a los que ostentamos representación política, hay indignación y el ambiente se caldea por minutos. Nos hemos convertido en un problema para nuestros vecinos, y sobre ello hace ya tiempo que escribí y expuse mi preocupación y diagnóstico.

“Si queremos profundizar en nuestro sistema democrático todos deberíamos asumir que gobierno y representantes del pueblo debemos defenderlo con la dignidad ejemplar de quienes no estamos dispuestos a bajar la mirada porque nada tenemos que ocultar ni esconder”. Estas palabras, que comparto en su totalidad, las pronunciaba desde la tribuna del hemiciclo un diputado compañero de partido cuando se hablaba de medidas para profundizar en la credibilidad, la transparencia, la austeridad y los controles democráticos de las instituciones y poderes del Estado.

Añadía que quienes formamos parte de este hemiciclo no somos ni una clase ni tampoco una casta. Somos personas  que hemos asumido el honor de representar a los ciudadanos de nuestro país y debemos ser capaces de transmitirlo ejemplarmente.

Reconozco que en muchas ocasiones se explica mal nuestro trabajo, y es triste decirlo, pero tengo la sensación de que a pocos les interesa esta explicación. Pocos han salido en defensa de nuestra tarea democrática y a todos nos cuesta defender nuestro sistema en coyunturas como las actuales, pero si no somos nosotros los primeros en sacar pecho a favor de la función parlamentaria, no esperemos que otros lo hagan.

En estos momentos hay que estar a la altura de las circunstancias y por ello bienvenidas sean la aprobación de medidas de transparencia que no dejen caer sombra alguna sobre nuestra función de servidores públicos al servicio del pueblo. El resto vendrá después.


A saúde de España

Cando estas liñas sexan publicadas estaremos no ecuador dos plenos que durante tres días e baixo o nome de "debate de política xeral en torno ao estado da Nación", desenvolveranse no Congreso dos Deputados. preferín referirme a este debate como a saúde de España por chamar ao pan, pan e ao viño, viño.

Todos sabemos distinguir a primeira ollada a unha persoa sa daquela que non goza de boa saúde, especialmente cando a enfermidade que padece é grave. Á nosa España pásalle igual. Todos sabemos o que ten e o que necesita para entrar na senda da curación, o problema é que os “médicos” que hoxe a tratan non saben ou non queren aplicar o único tratamento de choque que a estas alturas necesita o enfermo.

Da saúde do noso enfermo, España, dan conta as seguintes cifras: ocupamos o posto 53 en competitividade institucional, o 57 en arbitrariedade gobernamental, o 70 en transparencia, e o 75 en confianza política. España é ademais de Malta e Chipre, o único país da Unión que non ten unha lei de transparencia que incremente a participación democrática e o control no ámbito da administración.

Neste contexto e polo que nos incumbe aos que ostentamos representación política, hai indignación e o ambiente caldéase por minutos. Convertémonos nun problema para os nosos veciños, e sobre iso fai xa tempo que escribín e expuxen a miña preocupación e diagnóstico.

”Se queremos profundar no noso sistema democrático todos deberiamos asumir que goberno e representantes do pobo debemos defendelo coa dignidade exemplar de quen non estamos dispostos a baixar a mirada porque nada temos que ocultar nin esconder”. Estas palabras, que comparto na súa totalidade, pronunciábaas desde a tribuna do hemiciclo un deputado compañeiro de partido cando se falaba de medidas para profundar na credibilidade, a transparencia, a austeridade e os controis democráticos das institucións e poderes do Estado.

Engadía que quen formamos parte deste hemiciclo non somos nin unha clase nin tampouco unha caste. Somos persoas que asumimos a honra de representar aos cidadáns do noso país e debemos ser capaces de transmitilo ejemplarmente.

Recoñezo que en moitas ocasións explícase mal o noso traballo, e é triste dicilo, pero teño a sensación de que a poucos interésalles esta explicación. Poucos saíron en defensa da nosa tarefa democrática e a todos cústanos defender o noso sistema en conxunturas como as actuais, pero se non somos nós os primeiros en sacar peito a favor da función parlamentaria, non esperemos que outros o fagan.

Nestes momentos hai que estar á altura das circunstancias e por iso benvidas sexan a aprobación de medidas de transparencia que non deixen caer sombra algunha sobre a nosa función de servidores públicos ao servizo do pobo. O resto virá despois.

miércoles, 1 de junio de 2011

Dos tazas

El refranero popular nos ha dejado mucha sabiduría. Una de sus más sencillas expresiones la encontramos en algo que todos hemos oído en muchas ocasiones: “¿No quieres caldo?, pues toma dos tazas”. Viene a mi memoria a consecuencia de los resultados electorales en el Ayuntamiento de la capital y en la Diputación Provincial.

Hace cuatro años la lista más votada en la ciudad de Lugo fue la socialista, aunque no alcanzó la mayoría absoluta. Se quedó con 12 concejales, y desde el primer momento, en un ejercicio de responsabilidad bien entendido, desde el Partido Popular se facilitó la gobernabilidad de esa lista por, repito, ser la más votada. Esto se completó con apoyos explícitos a los presupuestos, a las ayudas derivadas del Plan Urban, el Plan de Urbanismo, y a cuantas cuestiones fuesen de interés general para Lugo. Es decir, se priorizaron los intereses generales de los ciudadanos por encima de las estrategias partidistas.

Cuatro años después se repite el escenario pero con diferentes papeles para los actores. La lista del Partido Popular ha sido la más votada en Lugo y con ello los lucenses han expresado su voluntad de que gobierne su ciudad esa formación y se convierta en alcalde quien la encabezaba.

Son reveladoras, por no decir graves desde todo punto de vista, las fotos de la noche electoral. Evidencian que algunos pretenden que por ahí no vayan las cosas. Si no, ¿cómo se pueden interpretar las imágenes de euforia y alegría en quienes bajan en numero de votos y de concejales? En el caso del BNG se reduce a la mitad su representación, pero saltan como aficionados al futbol que celebran el gol decisivo de su equipo. ¿Cómo se lo explican ustedes? Yo sólo tengo una respuesta, y no precisamente muy edificante: celebran que seguirán viajando en coche oficial cuatro años más. A pesar de la debacle electoral sufrida, a pesar de que los ciudadanos les dijeron el día 22 que no aprobaban su gestión y su forma de comportarse políticamente, ellos celebran el resultado, imagino que con mayor efusividad aún cuando no estén las cámaras de fotos y televisión grabando. Celebran que el ganador de las elecciones no tenga mayoría absoluta por un puñado de votos.

Tras estas elecciones en Lugo algunos nos quieren aplicar el refrán de que si no queremos caldo nos tendremos que tragar dos tazas, una con sabor a PSOE y otra con el rancio aroma del BNG, a pesar de que cuando votamos la mayoría de nosotros pedimos que nos sirvieran una taza de PP. No es de extrañar que cada día se desconfíe más de las promesas y de la falta de ética de muchos políticos.

Sólo espero que no se necesiten más oportunidades ni más pruebas para empezar a distinguir unos de los otros. No es verdad que “todos son iguales”. Algunos dejamos gobernar al que gana las elecciones.

 

Dúas cuncas

O refraneiro popular deixounos moita sabedoría. Unha das súas máis sinxelas expresións atopámola en algo que todos oímos en moitas ocasións: “Non queres caldo?, pois toma dúas cuncas”. Vén á miña memoria a consecuencia dos resultados electorais no Concello da capital e na Deputación Provincial.

Fai catro anos a lista máis votada na cidade de Lugo foi a socialista, aínda que non alcanzou a maioría absoluta. quedou con 12 concelleiros, e desde o primeiro momento, nun exercicio de responsabilidade ben entendido, desde o Partido Popular facilitouse a gobernabilidade desa lista por, repito, ser a máis votada. Isto completouse con apoios explícitos aos orzamentos, ás axudas derivadas do Plan Urban, o Plan de Urbanismo, e a cantas cuestións fosen de interese xeral para Lugo. É dicir, priorizáronse os intereses xerais dos cidadáns por encima das estratexias partidistas.

Catro anos despois repítese o escenario pero con diferentes papeis para os actores. A lista do Partido Popular foi a máis votada en Lugo e con iso os lucenses expresaron a súa vontade de que goberne a súa cidade esa formación e convértase en alcalde quen a encabezaba.

Son reveladoras, por non dicir graves desde todo punto de vista, as fotos da noite electoral. Evidencian que algúns pretenden que por aí non vaian as cousas. Se non, como se poden interpretar as imaxes de euforia e alegría en quen baixan en numero de votos e de concelleiros? No caso do BNG redúcese á metade a súa representación, pero saltan como afeccionados ao futbol que celebran o gol decisivo do seu equipo. Como llo explican vostedes? Eu só teño unha resposta, e non precisamente moi edificante: celebran que seguirán viaxando en coche oficial catro anos máis. A pesar do desastre electoral sufrida, a pesar de que os cidadáns dixéronlles o día 22 que non aprobaban a súa xestión e a súa forma de comportarse politicamente, eles celebran o resultado, imaxino que con maior efusividad aínda cando non estean as cámaras de fotos e televisión gravando. Celebran que o gañador das eleccións non teña maioría absoluta por un puñado de votos.

Tras estas eleccións en Lugo algúns nos queren aplicar o refrán de que se non queremos caldo terémonos que tragar dúas cuncas, unha con sabor a PSOE e outra co rancio aroma do BNG, a pesar de que cando votamos a maioría de nós pedimos que nos servisen unha cunca de PP. Non é de estrañar que cada día desconfíese máis das promesas e da falta de ética de moitos políticos.

Só espero que non se necesiten máis oportunidades nin máis probas para empezar a distinguir uns dos outros. Non é verdade que “todos son iguais”. Algúns deixamos gobernar ao que gaña as eleccións.

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