miércoles, 19 de octubre de 2011

Esto no es mi Lugo

Si hacemos un pequeño repaso de las veces que en los últimos años ha salido Lugo en un telediario a nivel nacional y de los motivos por los que mereció tal oportunidad, podemos llevarnos una tremenda decepción. Basten como ejemplos la trama de los chinos que sacaban su carnet de conducir sin saber español, la de las multas de tráfico que se anulaban por orden de la superioridad, la “operación Carioca” que todavía no está cerrada y salpica a miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de la policía local de Lugo, y ahora más recientemente la “operación Campeón”, que ya se ha cobrado sus primeras víctimas políticas y que todavía podría llevarse a alguno más por delante.

Coincidirán conmigo en que los ejemplos que he citado son prácticamente los motivos más relevantes por los que fuera de nuestra provincia nos han podido conocer, y que dichas noticias no son precisamente el mejor modo de promocionar esta tierra.

Que la gasolinera de Guitiriz donde un Ministro del gobierno socialista se entrevista con un empresario lucense para hablar de sus cosas ocupe más minutos de telediario que la Muralla Romana no es muy gratificante. Que las tramas de prostitución y abuso de autoridad ocupen el tiempo que se podría dedicar a las ferias y productos típicos e inmejorables que se producen por aquí, tampoco. Que los personajes con los que se asocia la palabra Lugo sean los que regentan clubs de alterne, políticos de dudosa conducta o chinos que sin saber ni una palabra de español aquí aprueban exámenes escritos en nuestro idioma, en lugar de nuestra Infanta Elena que también es Duquesa de Lugo, escritoras de nuestra tierra finalistas de un Premio Planeta, o tantos lucenses que a diario dan lo mejor de si mismos para demostrar que también aquí sabemos hacer las cosas como Dios manda, no lo merecemos.

Uno de ellos, D. Manuel López Pardo, ha sido noticia merecida este pasado fin de semana. Él y su familia han conseguido sacar adelante un ambicioso y arriesgado proyecto, la construcción de un hospital en el centro de Lugo. El Hospital Virgen de los Ojos Grandes es ya una realidad gracias a la visión, fortaleza, esfuerzo, dedicación, sacrificio, vocación de servicio y otras muchas virtudes y cualidades del Dr. López Pardo y su familia. Es fácil acudir a aplaudir en el momento de la inauguración y compartir una copa durante unos minutos con los que allí estuvimos, pero pienso que aventuras empresariales como ésta merecen un mayor reconocimiento. Éste es el Lugo del que se debe hablar, el que debería ocupar las noticias, el que se corresponde con la autoestima que no debemos despreciar, el que nos debe hacer sentirnos orgullosos de ser de aquí y tener vecinos que, como D. Manuel, engrandecen su tierra.

Gracias doctor por su entrega y por conseguir que sus gestas oculten por unos instantes las conductas de aquellos que van por la vida presumiendo de hacer más que nadie por esta provincia y acaban ensuciándola con sus sospechosas conductas.

 

Isto non é o meu Lugo

Se facemos un pequeno repaso das veces que nos últimos anos saíu Lugo nun telexornal a nivel nacional e dos motivos polos que mereceu tal oportunidade, podemos levarnos unha tremenda decepción. Basten como exemplos a trama dos chineses que sacaban o seu carné de conducir sen saber español, a das multas de tráfico que se anulaban por orde da superioridade, a “operación Carioca” que aínda non está pechada e salpica a membros de corpos e forzas de seguridade do Estado e da policía local de Lugo, e agora máis recentemente a “operación Campión”, que xa se cobrou as súas primeiras vítimas políticas e que aínda podería levar a algún máis por diante.

Coincidirán comigo en que os exemplos que citei son practicamente os motivos máis relevantes polos que fose da nosa provincia puidéronnos coñecer, e que ditas noticias non son precisamente o mellor modo de promocionar esta terra.

Que a gasolineira de Guitiriz onde un Ministro do goberno socialista entrevístase cun empresario lucense para falar das súas cousas ocupe máis minutos de telexornal que a Muralla Romana non é moi gratificante. Que as tramas de prostitución e abuso de autoridade ocupen o tempo que se podería dedicar ás feiras e produtos típicos e inmellorables que se producen por aquí, tampouco. Que os personaxes cos que se asocia a palabra Lugo sexan os que rexentan clubs de alterne, políticos de dubidosa conduta ou chineses que sen saber nin unha palabra de español aquí aproban exames escritos no noso idioma, en lugar da nosa Infanta Elena que tamén é Duquesa de Lugo, escritoras da nosa terra finalistas dun Premio Planeta, ou tantos lucenses que a diario dan o mellor de se mesmos para demostrar que tamén aquí sabemos facer as cousas como Divos manda, non o merecemos.

Un deles, D. Manuel López Pardo, foi noticia merecida este pasado fin de semana. El e a súa familia conseguiron sacar adiante un ambicioso e arriscado proxecto, a construción dun hospital no centro de Lugo. O Hospital Virxe dos Ollos Grandes é xa unha realidade grazas á visión, fortaleza, esforzo, dedicación, sacrificio, vocación de servizo e outras moitas virtudes e calidades do Dr. López Pardo e a súa familia. É fácil acudir a aplaudir no momento da inauguración e compartir unha copa durante uns minutos cos que alí estivemos, pero penso que aventuras empresariais como esta merecen un maior recoñecemento. Este é o Lugo do que se debe falar, o que debería ocupar as noticias, o que se corresponde coa autoestima que non debemos desprezar, o que nos debe facer sentirnos orgullosos de ser de aquí e ter veciños que, como D. Manuel, engrandecen a súa terra.

Grazas doutor pola súa entrega e por conseguir que as súas xestas oculten por uns instantes as condutas daqueles que van pola vida presumindo de facer máis que ninguén por esta provincia e acaban ensuciándola coas súas sospeitosas condutas.

miércoles, 5 de octubre de 2011

De imbécil a malvado

Cuando acaba de finalizar la IX Legislatura de nuestro periodo democrático empiezan los balances de estos casi ocho años gobernados por la misma persona. Era obligado que en las tertulias entre amigos casi todos quisieran saber y conocer mi impresión personal sobre Zapatero. Siempre fui, y los que no me conocen personalmente lo podrán constatar por los casi cien artículos ya publicados en estas mismas páginas, que no soy dado al insulto ni a la utilización de palabras soeces u ofensivas. Por ello en aquellas ocasiones me costaba decir que cuando salía a la tribuna o contestaba cada miércoles desde su escaño, aquel personaje me parecía un bobo.

Hace unos días pudimos leer un articulo de Pérez Reverte publicado en el XL Semanal que bajo el titulo “sobre imbéciles y malvados” dedicaba todo un repertorio de descalificativos que yo nunca hubiese tenido el valor de escribir en estas ni en otras páginas de opinión, pero que viniendo de pluma tan ilustre me animo a reproducir en este momento.

Decía Reverte en su artículo que “El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás.” Y añadía “Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted”.

Con el paso del tiempo fui cambiando mi apreciación sobre nuestro todavía Presidente, para decirles a mis contertulios que más que bobo me empezaba a parecer mala persona. Pues bien, si yo no me atrevía a decirlo en público, Pérez Reverte lo borda y aunque su calificativo como imbécil difiere ligeramente del de bobo, el de mala persona él lo clava llamándole malvado, y en un rotundo párrafo nos describe a la perfección ese paso de imbécil a malvado. Lean, lean: “El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos”.

Finalmente puestos a pensar que es peor si tener un gobernante imbécil o malvado, también recurriré a Reverte para que sea él quien nos saque de dudas: “Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.”

Por suerte para los españoles, estos y otros calificativos pronto serán parte de la Historia.

 

De imbécil a malvado

Cando acaba de finalizar a IX Lexislatura do noso período democrático empezan os balances destes case oito anos gobernados pola mesma persoa. Era obrigado que nos faladoiros entre amigos case todos quixesen saber e coñecer a miña impresión persoal sobre Zapatero. Sempre fun, e os que non me coñecen persoalmente poderano constatar polos case cen artigos xa publicados nestas mesmas páxinas, que non son dado ao insulto nin á utilización de palabras soeces ou ofensivas. Por iso naquelas ocasións custábame dicir que cando saía á tribuna ou contestaba cada mércores desde o seu escano, aquel personaxe parecíame un bobo.

Fai uns días puidemos ler un articulo de Pérez Reverte publicado no XL Semanal que baixo o titulo “sobre imbéciles e malvados” dedicaba todo un repertorio de descualificativos que eu nunca tería o valor de escribir nestas nin noutras páxinas de opinión, pero que vindo de pluma tan ilustre anímome a reproducir neste momento.

Dicía Reverte no seu artigo que “El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás.” E engadía “Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted”.

Co paso do tempo fun cambiando a miña apreciación sobre o noso aínda Presidente, para dicirlles aos meus interlocutores que máis que bobo empezábame a parecer mala persoa. Pois ben, se eu non me atrevía a dicilo en público, Pérez Reverte o borda e aínda que o seu cualificativo como imbécil difire lixeiramente do de bobo, o de mala persoa el crávao chamándolle malvado, e nun rotundo parágrafo descríbenos á perfección ese paso de imbécil a malvado. Lean, lean: “El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos”.

Finalmente postos a pensar que é peor se ter un gobernante imbécil ou malvado, tamén recorrerei a Reverte para que sexa el quen nos saque de dúbidas: “Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.”

Por sorte para os españois, estes e outros cualificativos pronto serán parte da Historia.

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