miércoles, 18 de abril de 2012

Pedagogía

Una de las labores más importantes que puede hacer un representante del pueblo español es explicar con convicción que todas las reformas que está haciendo el gobierno atienden al interés general de España y de los españoles.

Esta labor de pedagogía nos la pedía nuestro presidente Rajoy en estos últimos días, y lo hacía recordando el desafío al que se enfrenta España, al tiempo que señalaba que muchas decisiones que está tomando no son agradables ni compartidas por muchos, pero que así como algunas se han tomado por ser justas, razonables o de sentido común, otras lo han sido porque las circunstancias obligaron a ello.

Explicar cómo inciden en nuestras vidas y en las decisiones del gobierno asuntos como la prima de riesgo, el déficit, la deuda pública y los mercados no es sencillo, pero algunos ejemplos ayudaran a entenderlo. Supongo que resulta fácil comprender que no podemos gastar más de lo que ingresamos, y aquí el año pasado se gastaron 90.000 millones de euros más de lo que se ingresó, es decir, se endeudó a cada español en más de 2.000 euros. Este dinero hubo que pedirlo prestado porque no lo teníamos, y ahora además de devolverlo hay que pagar los intereses, y para eso gastamos 29.000 millones de euros, sólo para el pago de intereses, que hay que detraer de la mejora de los servicios públicos o de inversiones que generarían empleo.

De aquí la imperiosa necesidad de salir de este círculo vicioso que nos está estrangulando, y de que la primera prioridad este siendo reducir el déficit público. Pero hay más, porque mientras no se consiga, todo el crédito de las entidades financieras lo están consumiendo las administraciones y por ello no puede llegar a las familias ni a los autónomos.

“Este gobierno ha tomado el camino que le corresponde, el de las grandes naciones en las encrucijadas. Camino largo, de reformas históricas, de esfuerzos inaplazables, salpicado en ocasiones con incomprensiones...” nos decía Rajoy a los diputados, y sin duda créanme si les digo que a pesar de las enormes dificultades debemos estar confiados en que tenemos por fin un gobierno que avanza en el camino correcto, que tiene las ideas muy claras, que tiene un plan y que tiene un rumbo fijo y cuatro años por delante.

Es verdad que como también nos decía “ahora estamos viviendo el momento más difícil, que es el de los sacrificios compartidos para corregir los errores del pasado, sin frutos aparentes”. Y es que esos frutos se verán con el paso de los meses. Que nadie lo dude porque al fin y al cabo lo que se está haciendo es cambiar radicalmente las políticas económicas que durante los últimos años nos condujeron a la situación en la que hoy estamos.

Son comprensibles el temor y las dudas que generan las noticias económicas de dentro y fuera de nuestras fronteras, pero yo confío plenamente en la capacidad y la voluntad política de nuestro Gobierno de sacar a España de esta situación. Démosle tiempo y pongamos cada uno todo lo que esté en nuestras manos. Al fin y al cabo en ello nos va a todos nuestro futuro.

Pedagoxía

Un dos labores máis importantes que pode facer un representante do pobo español é explicar con convicción que todas as reformas que está facendo o goberno atenden ao interese xeral de España e dos españois.

Este labor de pedagoxía pedíanola o noso presidente Rajoy nestes últimos días, e facíao recordando o desafío ao que se enfronta España, á vez que sinalaba que moitas decisións que está tomando non son agradables nin compartidas por moitos, pero que así como algunhas se tomaron por ser xustas, razoables ou de sentido común, outras o foron porque as circunstancias obrigaron a iso.

Explicar como inciden nas nosas vidas e nas decisións do goberno asuntos como a curmá de risco, o déficit, a débeda pública e os mercados non é sinxelo, pero algúns exemplos axudasen a entendelo. Supoño que resulta fácil comprender que non podemos gastar máis do que ingresamos, e aquí o ano pasado gastáronse 90.000 millóns de euros máis do que se ingresou, é dicir, endebedouse a cada español en máis de 2.000 euros. Este diñeiro houbo que pedilo prestado porque non o tiñamos, e agora ademais de devolvelo hai que pagar os intereses, e para iso gastamos 29.000 millóns de euros, só para o pago de intereses, que hai que detraer da mellora dos servizos públicos ou de investimentos que xerarían emprego.

De aquí a imperioso necesidade de saír deste círculo vicioso que nos está estrangulando, e de que a primeira prioridade este sendo reducir o déficit público. Pero hai máis, porque mentres non se consiga, todo o crédito das entidades financeiras estano consumindo as administracións e por iso non pode chegar ás familias nin aos autónomos.

“Este goberno tomou o camiño que lle corresponde, o das grandes nacións nas encrucilladas. Camiño longo, de reformas históricas, de esforzos inaprazables, salpicado en ocasións con incomprensións...” dicíanos Rajoy aos deputados, e sen dúbida créanme se lles digo que a pesar das enormes dificultades debemos estar confiados en que temos por fin un goberno que avanza no camiño correcto, que ten as ideas moi claras, que ten un plan e que ten un rumbo fixo e catro anos por diante.

É verdade que como tamén nos dicía “agora estamos vivindo o momento máis difícil, que é o dos sacrificios compartidos para corrixir os erros do pasado, sen froitos aparentes?” E é que eses froitos veranse co paso dos meses. Que ninguén o dubide porque á fin e ao cabo o que se está facendo é cambiar radicalmente as políticas económicas que durante os últimos anos conducíronnos á situación na que hoxe estamos.

Son comprensibles o temor e as dúbidas que xeran as noticias económicas de dentro e fóra das nosas fronteiras, pero eu confío plenamente na capacidade e a vontade política do noso Goberno de sacar a España desta situación. Démosle tempo e poñamos cada un todo o que estea nas nosas mans. Á fin e ao cabo niso vainos a todos o noso futuro.

miércoles, 4 de abril de 2012

Ahora toca pagar la factura

Cualquier persona con un mínimo de sentido común sabe que cuando quiere ir a celebrar algo a un restaurante, lo primero que tiene que hacer es ajustar su presupuesto, su previsión de gasto ese día, al tipo de restaurante, al menú que elegirá, y sobre todo a los extras que siempre suben la cuenta, como los buenos vinos y las copas con el café.

En los últimos años España estuvo dirigida, por llamarle de alguna manera, por un grupo de personas, también por calificarlas de algún modo, que cada día gastaban sin tener presente el presupuesto del que se disponían. No reparaban en gastos porque no les dolía un dinero que consideraban ajeno, por lo que ni se molestaban en elegir entre las opciones más económicas. No distinguían el numero de tenedores que tenía el restaurante en el que entraban y lo que es peor, eran conscientes de que se iban sin pagar y dejaban a los que vinieran detrás el castigo de tener que fregar los platos.

Volviendo a la dura realidad, hoy nuestros gobernantes acaban de revisar las cuentas públicas y se han encontrado que las deudas correspondientes a los desmanes de aquellos que les precedieron se elevan a 90.000 millones de euros, cifra difícil de comprender, digerir y traducir para entender bien lo que significa. Con este panorama y las exigencias a todos los socios de ese club llamado Unión Europea, para que ajusten sus presupuestos no gastando más de lo que ingresan y reduciendo su déficit en términos drásticos y creíbles, los Presupuestos del Estado español para este 2012 no podían volver a ser ni una carta a los Reyes Magos, ni una sarta de engaños y mentiras en cantidades y fechas, como lo fueron los presupuestos de los últimos años.

Ahora toca fregar los platos por lo que otros no pagaron. Toca volver a la sensatez que obliga a no gastar aquello que no se tiene. Y toca esto si se quieren garantizar aquellos servicios básicos que entre todos fuimos capaces de construir y consolidar. Así, pocos países en el mundo tienen una sanidad pública y gratuita de calidad como la española. Ni un sistema de pensiones que habíamos blindado a través del Pacto de Toledo, y que los anteriores inquilinos de la Moncloa se empeñaron en no respetar.

Por estas y otras razones el gobierno popular acaba de aprobar los Presupuestos 2012, y son presupuestos para una situación excepcional, que servirán para tapar el agujero, mejor dicho, el socavón que encontraron. Servirán para poner orden en tanto caos y despilfarro. Dolorosamente realistas han sido calificados, y con razón, porque a ningún gobernante le gusta reducir las inversiones y administrar miserias. Pero es en estas circunstancias donde se distinguen los líderes y gestores responsables de la mediocridad e irresponsabilidad, que también abunda.

A Rajoy le toca ahora pagar las facturas que su antecesor le dejó. Ya no es tiempo de celebraciones irresponsables. Bienvenidos sean los que ajustarán el nivel de gasto a nuestras verdaderas posibilidades, sobre todo cuando lo harán con el dinero de todos los españoles.

   
Agora toca pagar a factura

Calquera persoa cun mínimo de sentido común sabe que cando quere ir celebrar algo a un restaurante, o primeiro que ten que facer é axustar o seu orzamento, a súa previsión de gasto ese día, ao tipo de restaurante, ao menú que elixirá, e sobre todo aos extras que sempre soben a conta, como os bos viños e as copas co café.

Nos últimos anos España estivo dirixida, por chamarlle dalgún xeito, por un grupo de persoas, tamén por cualificalas dalgún modo, que cada día gastaban sen ter presente o orzamento do que se dispuñan. Non reparaban en gastos porque non lles doía un diñeiro que consideraban alleo, polo que nin se molestaban en elixir entre as opcións máis económicas. Non distinguían o numero de tenedores que tiña o restaurante no que entraban e o que é peor, eran conscientes de que se ían sen pagar e deixaban aos que viñesen detrás o castigo de ter que fregar os pratos.

Volvendo á dura realidade, hoxe os nosos gobernantes acaban de revisar as contas públicas e atopáronse que as débedas correspondentes aos desmáns daqueles que lles precederon elévanse a 90.000 millóns de euros, cifra difícil de comprender, dixerir e traducir para entender ben o que significa. Con este panorama e as esixencias a todos os socios dese club chamado Unión Europea, para que axusten os seus orzamentos non gastando máis do que ingresan e reducindo o seu déficit en termos drásticos e cribles, os Orzamentos do Estado español para este 2012 non podían volver ser nin unha carta aos Reis Meigos, nin unha sarta de enganos e mentiras en cantidades e datas, como o foron os orzamentos dos últimos anos.

Agora toca fregar os pratos polo que outros non pagaron. Toca volver á sensatez que obriga a non gastar aquilo que non se ten. E toca isto se se queren garantir aqueles servizos básicos que entre todos fomos capaces de construír e consolidar. Así, poucos países no mundo teñen unha sanidade pública e gratuíta de calidade como a española. Nin un sistema de pensións que habiamos blindado a través do Pacto de Toledo, e que os anteriores inquilinos da Moncloa empeñáronse en non respectar.

Por estas e outras razóns o goberno popular acaba de aprobar os Orzamentos 2012, e son orzamentos para unha situación excepcional, que servirán para tapar o buraco, mellor devandito, a focha que atoparon. Servirán para pór orde en tanto caos e malgasto. Dolorosamente realistas foron cualificados, e con razón, porque a ningún gobernante gústalle reducir os investimentos e administrar miserias. Pero é nestas circunstancias onde se distinguen os líderes e xestores responsables da mediocridade e irresponsabilidade, que tamén abunda.

A Rajoy tócalle agora pagar as facturas que o seu antecesor deixoulle. Xa non é tempo de celebracións irresponsables. Benvidos sexan os que axustarán o nivel de gasto ás nosas verdadeiras posibilidades, sobre todo cando o farán co diñeiro de todos os españois.

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