miércoles, 30 de mayo de 2012

Viajar en tren

Durante los últimos meses del anterior gobierno socialista, fueron muchos los anuncios y las fechas que desde el Ministerio de Fomento nos dieron en relación a las infraestructuras ferroviarias y los plazos en que estas llegarían a Lugo.

Para consolarnos ante las perspectivas poco halagüeñas de que a Lugo llegase un tren de alta velocidad en plazos razonables, los socialistas nos anunciaron una reducción en los tiempos que nos separan de Madrid por tren en al menos una hora mediante la implantación de los llamados trenes híbridos, los cuales pueden circular por líneas ferroviarias electrificadas o no, e incluso aprovechar las ya terminadas con formato de AVE.

Pues bien, la semana pasada pudimos descubrir en qué consistían aquellos planes que dejó trazados el anterior Ministro de Fomento. Se pondrán en servicio varios trenes híbridos a partir del 17 de junio para unir diferentes localidades gallegas con Madrid en tiempos algo más competitivos que los actuales. Lo incomprensible es que entre esas localidades están, como es lógico, A Coruña, Santiago, Ourense, Vigo y Pontevedra, pero no figuran ni Lugo, ni Monforte de Lemos.

Hasta hace unos años el nudo ferroviario por excelencia en Galicia era Monforte, que también acogía el centro de control de tráfico ferroviario de esta esquina de España. Pero volviendo a la actualidad, no parece razonable que en un plan de modernización de los ferrocarriles convencionales se deje fuera del mismo a una capital como Lugo, cuando el único tren que une nuestra ciudad con Madrid es nocturno, un trenhotel, mientras que en las demás ciudades antes citadas, además del trenhotel existe ya una conexión diurna mediante un tren Talgo, algo que he venido reclamando sin éxito durante las dos legislaturas gobernadas por los socialistas.

Mientras llega o no el AVE a Lugo, lo más que razonable sería ir dotando a nuestra ciudad de mejores trenes y más frecuencias, para así poder contar con alternativas viables al viaje actual de más de ocho horas y en horario nocturno. No es de recibo que la alternativa sea viajar en tu propio coche, o coger una autobús que en el mejor de los casos tarda unas seis horas, o tener que desplazarse, recorriendo unos cien kilómetros, hasta un aeropuerto en A Coruña o Santiago para volar hasta Madrid.

Nadie duda que la precaria situación económica pone límite a muchos proyectos, pero el importante numero de ciudadanos que utilizan los nueve servicios diarios en autobuses, los numerosos desplazamientos en vehículos particulares y los desplazamientos a diferentes aeropuertos de Galicia par volar a Madrid, merecen un esfuerzo solidario y compartido.

Conseguir que desde el nuevo gobierno se comprendan estas y otras razones, sepamos encontrar soluciones y con la verdad por delante coloquemos a Lugo en el mapa ferroviario, son compromisos ineludibles y prioritarios. Porque en ello nos jugamos mucho.

Viaxar en tren

Durante os últimos meses do anterior goberno socialista, foron moitos os anuncios e as datas que desde o Ministerio de Fomento déronnos en relación ás infraestruturas ferroviarias e os prazos en que estas chegarían a Lugo.

Para consolarnos ante as perspectivas pouco halagüeñas de que a Lugo chegase un tren de alta velocidade en prazos razoables, os socialistas anunciáronnos unha redución nos tempos que nos separan de Madrid por tren en polo menos unha hora mediante a implantación dos chamados trens híbridos, os cales poden circular por liñas ferroviarias electrificadas ou non, e ata aproveitar as xa terminadas con formato de AVE.

Pois ben, a semana pasada puidemos descubrir en que consistían aqueles plans que deixou trazados o anterior Ministro de Fomento. Poranse en servizo varios trens híbridos a partir do 17 de xuño para unir diferentes localidades galegas con Madrid en tempos algo máis competitivos que os actuais. O incomprensible é que entre esas localidades están, como é lóxico, A Coruña, Santiago, Ourense, Vigo e Pontevedra, pero non figuran nin Lugo, nin Monforte de Lemos.

Ata fai uns anos o nó ferroviario por excelencia en Galicia era Monforte, que tamén acollía o centro de control de tráfico ferroviario desta esquina de España. Pero volvendo á actualidade, non parece razoable que nun plan de modernización dos ferrocarrís convencionais déixese fose do mesmo a unha capital como Lugo, cando o único tren que une a nosa cidade con Madrid é nocturno, un trenhotel, mentres que nas demais cidades antes citadas, ademais do trenhotel existe xa unha conexión diúrna mediante un tren Talgo, algo que vin reclamando sen éxito durante as dúas lexislaturas gobernadas polos socialistas.

Mentres chega ou non o AVE a Lugo, o máis que razoable sería ir dotando á nosa cidade de mellores trens e máis frecuencias, para así poder contar con alternativas viables á viaxe actual de máis de oito horas e en horario nocturno. Non é de recibo que a alternativa sexa viaxar no teu propio coche, ou coller unha autobús que no mellor dos casos tarda unhas seis horas, ou ter que desprazarse, percorrendo uns cen quilómetros, ata un aeroporto na Coruña ou Santiago para voar ata Madrid.

Ninguén dubida que a precaria situación económica pon límite a moitos proxectos, pero o importante numero de cidadáns que utilizan os nove servizos diarios en autobuses, os numerosos desprazamentos en vehículos particulares e os desprazamentos a diferentes aeroportos de Galicia par voar a Madrid, merecen un esforzo solidario e compartido.

Conseguir que desde o novo goberno compréndanse estas e outras razóns, saibamos atopar solucións e coa verdade por diante coloquemos a Lugo no mapa ferroviario, son compromisos ineludibles e prioritarios. Porque niso xogámonos moito.

martes, 15 de mayo de 2012

Medio llena

Un buen ejemplo para definir a las personas que ven las cosas con enfoque optimista o pesimista lo plasma el dicho de ver la botella medio llena o medio vacía, porque siendo lo mismo denota una u otra actitud.

En diferentes artículos publicados en este mismo Diario lucense, he venido manifestando mi negativa a contribuir a generar más pesimismo, y mucho menos derrotismo o indicios de depresión colectiva. La situación que padecemos es seria, preocupante, excepcional y cuantos calificativos queramos añadir en la misma línea, pero es una situación a la que se puede vencer con determinación, trabajo y unidad.

El pasado viernes en Lugo pudimos escuchar a un exministro experto en temas de trabajo y pensiones hablando de su visión y perspectiva en cuanto a garantizar un régimen de pensiones a futuro, para los que hoy todavía tenemos la suerte de trabajar y nos acercamos a la jubilación en medio de un debate sobre la viabilidad del sistema.

Juan Carlos Aparicio, recordando la situación actual y el por qué nos encontramos donde nos encontramos, obligados a tomar medidas impopulares pero necesarias para cortar la hemorragia al enfermo y después ponerlo a andar, comparando la diferente casuística entre los países europeos, comparando la situación de aquellos que atajaron el problema a tiempo con la de quienes negaron la evidencia y miraron para otro lado mientras nos querían convencer que éramos los campeones del mundo en otras cosas además del fútbol… decía en definitiva y me quedé con su frase, que “en Europa hay dos tipos de sociedades, las que se valen por si mismas y las que no. Entre estas últimas están las que no son capaces de pagar lo que gastan  y necesitan que vayan en su ayuda y finalmente las rescaten o intervengan”.

En sus palabras había mensajes que con sentido común todos compartiremos. “No se puede aspirar a tener de todo prestado”. “Tenemos que aprender a valernos por nosotros mismos”.

Detrás de estas palabras yo veo la botella medio llena por varias razones. Porque se están tomando medidas para no gastar lo que no se tiene, las ya conocidas por medidas de austeridad. Se están mejorando las leyes para crear empleo, especialmente entre los más jóvenes, y se están introduciendo las reformas necesarias en el sistema financiero para garantizar la viabilidad de nuestras entidades y permitir que los préstamos lleguen a los emprendedores y a las familias. Para valernos por nosotros mismos y dejar de pagar los millonarios intereses de deuda por lo mucho que hemos pedido prestado en el pasado y tenemos que devolver en el presente.

Todo el conjunto de reformas estructurales y legales que en pocos meses está acometiendo el Gobierno nos permiten pensar que hay una hoja de ruta para salir de esta complicada herencia. Que con ilusión y esfuerzo colectivo lo conseguiremos, entre otras razones, porque de peores situaciones hemos sabido salir. Por ello y porque lo contrario conduce a tirar la toalla, quiero seguir viendo la botella medio llena.

Medio chea

Un bo exemplo para definir ás persoas que ven as cousas con enfoque optimista ou pesimista plásmao o devandito de ver a botella medio chea ou medio baleira, porque sendo o mesmo denota unha ou outra actitude.

En diferentes artigos publicados neste mesmo Diario lucense, vin manifestando a miña negativa a contribuír a xerar máis pesimismo, e moito menos derrotismo ou indicios de depresión colectiva. A situación que padecemos é seria, preocupante, excepcional e cantos cualificativos queiramos engadir na mesma liña, pero é unha situación á que se pode vencer con determinación, traballo e unidade.

O pasado venres en Lugo puidemos escoitar a un exministro experto en temas de traballo e pensións falando da súa visión e perspectiva en canto a garantir un réxime de pensións a futuro, para os que hoxe aínda temos a sorte de traballar e achegámonos á xubilación no medio dun debate sobre a viabilidade do sistema.

Juan Carlos Aparicio, recordando a situación actual e o por que nos atopamos onde nos atopamos, obrigados a tomar medidas impopulares pero necesarias para cortar a hemorraxia ao enfermo e despois polo a andar, comparando a diferente casuística entre os países europeos, comparando a situación daqueles que atallaron o problema a tempo coa de quen negaron a evidencia e miraron para outro lado mentres nos querían convencer que eramos os campións do mundo noutras cousas ademais do fútbol” dicía en definitiva e quedeime coa súa frase, que “en Europa hai dous tipos de sociedades, as que se valen por se mesmas e as que non. Entre estas últimas están as que non son capaces de pagar o que gastan e necesitan que vaian na súa axuda e finalmente rescátenas ou interveñan”

Nas súas palabras había mensaxes que con sentido común todos compartiremos. “Non se pode aspirar a ter de todo prestado”. “Temos que aprender a valernos por nós mesmos”.

Detrás destas palabras eu vexo a botella medio chea por varias razóns. Porque se están tomando medidas para non gastar o que non se ten, as xa coñecidas por medidas de austeridade. Estanse mellorando as leis para crear emprego, especialmente entre os máis novos, e estanse introducindo as reformas necesarias no sistema financeiro para garantir a viabilidade das nosas entidades e permitir que os préstamos cheguen aos emprendedores e ás familias. Para valernos por nós mesmos e deixar de pagar os millonarios intereses de débeda polo moito que pedimos prestado no pasado e temos que devolver no presente.

Todo o conxunto de reformas estruturais e legais que en poucos meses está acometendo o Goberno permítennos pensar que hai unha folla de ruta para saír desta complicada herdanza. Que con ilusión e esforzo colectivo conseguirémolo, entre outras razóns, porque de peores situacións soubemos saír. Por iso e porque o contrario conduce a tirar a toalla, quero seguir vendo a botella medio chea.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Mensajes ilusionantes y de unidad

Cuando una sociedad se enfrenta todos los días a un aluvión de malas noticias acaba somatizando ese ambiente de pesimismo que se extiende sin dificultad y que puede llevar al desánimo colectivo y a la parálisis económica. Esta cadena de acontecimientos, que tiene el resultado que todos conocemos, es lo que, personalmente, me está preocupando de manera especial y es aquí cuando más se necesita una doble dosis de medicina para combatir este estado anímico.

Por un lado, creo necesario el llamamiento desde las más altas instancias con responsabilidad política a la unión de toda la sociedad sin distinción de color político ni de situación económica. Un comunicado especialmente veraz al tiempo que esperanzador, donde se trace de manera meridianamente clara la trayectoria, el rumbo que el gobierno, elegido por los españoles, ha elegido para ayudarnos a mejorar. En definitiva, esto es lo importante, un lenguaje claro y veraz, pero siempre ilusionante y de unidad.

Por otro lado es imprescindible evitar el juego sucio, el tratar de sacar rédito político a cualquier precio de las dificultades que atravesamos, algo que además de repugnante es especialmente grave en estos momentos.

Que nadie me malinterprete, no estoy pidiendo que la oposición y los medios de comunicación silencien sus criticas, no van por ese camino mis sugerencias. Lo que trato de explicar es que su papel en estos días debe ser el de los momentos excepcionales, en los que el deber y sentido patriótico, palabra que por modas y complejos casi desaparece de nuestro vocabulario, debe prevalecer sobre los réditos que pueda proporcionar en lo político o en lo económico el dedicarse a calentar el ambiente más de lo que está, a encender día sí y día también, hogueras de desesperación.

Cuando en un barco se abre una vía de agua se activa un plan de salvamento y desde el capitán hasta el último miembro de la tripulación deben dedicar todos sus esfuerzos de manera coordinada a evitar la tragedia, y aquí nos ocurre lo mismo. Nuestra economía hace agua por todas partes porque de manera irresponsable hemos vaciado nuestras reservas y recursos para vender bienestar a precios de saldo, totalmente insostenibles. Hemos puesto el pie fuera del tiesto durante tanto tiempo que ahora cuesta volver a nuestro sitio. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, muy por encima. Hemos visto cómo el despilfarro de dinero público no tenía freno ni control. Nos hemos acostumbrado a dejar las luces encendidas, los grifos abiertos y los tiempos del crédito en barra libre, y ahora hay que pagar las facturas pendientes y devolver lo que nos prestaron, lo que no era nuestro.

Siempre han sido especialmente difíciles los pasos atrás, privarse de lo que ya parecía un derecho consolidado. Son difíciles pero no hay alternativa.

Mensaxes ilusionantes e de unidade

Cando unha sociedade enfróntase todos os días a un aluvión de malas noticias acaba somatizando ese ambiente de pesimismo que se estende sen dificultade e que pode levar ao desánimo colectivo e á parálise económica. Esta cadea de acontecementos, que ten o resultado que todos coñecemos, é o que, persoalmente, estame preocupando de xeito especial e é aquí cando máis se necesita unha dobre dose de medicamento para combater este estado anímico.

Por unha banda, creo necesario o chamamento desde as máis altas instancias con responsabilidade política á unión de toda a sociedade sen distinción de cor política nin de situación económica. Un comunicado especialmente veraz á vez que esperanzador, onde se trace de xeito meridianamente clara a traxectoria, o rumbo que o goberno, elixido polos españois, elixiu para axudarnos a mellorar. En definitiva, isto é o importante, unha linguaxe clara e veraz, pero sempre ilusionante e de unidade.

Doutra banda é imprescindible evitar o xogo sucio, o tratar de sacar rédito político a calquera prezo das dificultades que atravesamos, algo que ademais de repugnante é especialmente grave nestes momentos.

Que ninguén me malinterprete, non estou pedindo que a oposición e os medios de comunicación silencien as súas criticas, non van por ese camiño as miñas suxestións. O que trato de explicar é que o seu papel nestes días debe ser o dos momentos excepcionais, nos que o deber e sentido patriótico, palabra que por modas e complexos case desaparece do noso vocabulario, debe prevalecer sobre os réditos que poida proporcionar no político ou no económico o dedicarse a quentar o ambiente máis do que está, a acender día si e día tamén, fogueiras de desesperación.

Cando nun barco ábrese unha vía de auga actívase un plan de salvamento e desde o capitán ata o último membro da tripulación deben dedicar todos os seus esforzos de xeito coordinado a evitar a traxedia, e aquí ocórrenos o mesmo. A nosa economía fai auga por todas partes porque de xeito irresponsable baleiramos as nosas reservas e recursos para vender benestar a prezos de saldo, totalmente insostibles. puxemos o pé fose do testo durante tanto tempo que agora custa volver ao noso sitio. vivimos por encima das nosas posibilidades, moi por encima. vimos como o malgasto de diñeiro público non tiña freo nin control. Afixémonos a deixar as luces acesas, as billas abertas e os tempos do crédito en barra libre, e agora hai que pagar as facturas pendentes e devolver o que nos prestaron, o que non era noso.

Sempre foron especialmente difíciles os pasos atrás, privarse do que xa parecía un dereito consolidado. Son difíciles pero non hai alternativa.

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