miércoles, 30 de abril de 2014

Un paso al frente

Hacerse el valiente en tierra firme no es lo mismo que en medio de una galerna. Expresar una opinión ante tus amigos no es comparable a hacerlo en un ambiente hostil.

Estos días hemos conocido la noticia de la presentación en sociedad, ante la sociedad catalana, de la denominada Sociedad Civil Catalana, que cada uno podrá definir como quiera, plataforma, movimiento, asociación… pero que en definitiva representa un revulsivo en la Cataluña no nacionalista, que también existe.

Para mí se trata de dar un paso al frente, una respuesta al secesionismo que allí algunos pretenden convertir en hegemónico. Un paso al frente de la Cataluña silenciosa.

La manifestación de hartazgo de aquellos que no están dispuestos a ver cómo las paranoias de unos pocos sumada al miedo de otros muchos, pueden acabar convirtiendo una broma pesada en una pesadilla.

Resulta cansino ver cómo algunos siguen alimentando la ficción del referéndum y llegan ya a utilizar a los presos de una cárcel de Lérida para diseñar e imprimir las necesarias papeletas. Estas actitudes nos recuerdan a aquellos dirigentes de regímenes totalitarios que utilizan a los reclusos como mano de obra barata. No respetan ni las normas ni a las personas privadas de libertad.

Mientras así actúan siguen reclamando dialogo y fórmulas de entendimiento con los que no pensamos como ellos o con los que tienen la obligación de aplicar las leyes y hacer cumplir la más sagrada de todas ellas, nuestra Constitución. Y yo me pregunto ¿cómo se puede dialogar con quién mantiene el piñón fijo y se empecina cada día más en una convocatoria ilegal?

Estamos ante algo que empezó de manera similar a cualquier otra extravagancia, en la mente de un político irresponsable y que se ha convertido en el asunto del día, de todos los días, y que no se trata tanto del referéndum sino de la independencia.

Por eso el resurgir de Sociedad Civil Catalana en medio de este clima evangelizador de nacionalistas tiene no sólo un especial significado sino que también es una muestra de valor. Y la mejor prueba de la transcendencia de este nacimiento ha sido la respuesta inmediata por parte de los independentistas.

En un ambiente donde no seguir la corriente a las instancias oficiales, y a sus predicadores te puede complicar la vida a cada minuto que pasa, debemos concederle la importancia que tiene y requiere el nacimiento de este movimiento social, de la Sociedad Civil Catalana, harta de tanto sectarismo.

Sabemos que no lo van a tener nada fácil, que cuentan con ello, y por eso precisamente nacen fuertes, porque saben que tendrán el apoyo de aquellos que piensan que se puede ser catalán y español, gallego y español, murciano y español, español en cualquier lugar de España. Por eso han dado un paso al frente.

Un paso á fronte

Facerse o valente en terra firme non é o mesmo que no medio dunha galerna. Expresar unha opinión ante os teus amigos non é comparable a facelo nun ambiente hostil.

Estes días coñecemos a noticia da presentación en sociedade, ante a sociedade catalá, da denominada Sociedade Civil Catalá, que cada un poderá definir como queira, plataforma, movemento, asociación? pero que en definitiva representa un revulsivo na Cataluña non nacionalista, que tamén existe.

Para min trátase de dar un paso á fronte, unha resposta ao secesionismo que alí algúns pretenden converter en hexemónico. Un paso á fronte da Cataluña silenciosa.

A manifestación de fartura daqueles que non están dispostos a ver como as paranoias duns poucos sumada ao medo doutros moitos, poden acabar convertendo unha broma pesada nun pesadelo.

Resulta cansino ver como algúns seguen alimentando a ficción do referendo e chegan xa a utilizar aos presos dun cárcere de Lérida para deseñar e imprimir as necesarias papeletas. Estas actitudes recórdannos a aqueles dirixentes de réximes totalitarios que utilizan aos recluídos como man de obra barata. Non respectan nin as normas nin ás persoas privadas de liberdade.

Mentres así actúan seguen reclamando dialogo e fórmulas de entendemento cos que non pensamos como eles ou cos que teñen a obrigación de aplicar as leis e facer cumprir a máis sagrada de todas elas, a nosa Constitución. E eu pregúntome como se pode dialogar con quen mantén o piñón fixo e se empecina cada día máis nunha convocatoria ilegal?

Estamos ante algo que empezou de xeito similar a calquera outra extravagancia, na mente dun político irresponsable e que se converteu no asunto do día, de todos os días, e que non se trata tanto do referendo senón da independencia.

Por iso o rexurdir de Sociedade Civil Catalá no medio deste clima evangelizador de nacionalistas ten non só un especial significado senón que tamén é unha mostra de valor. E a mellor proba da transcendencia deste nacemento foi a resposta inmediata por parte dos independentistas.

Nun ambiente onde non seguir a corrente ás instancias oficiais, e ás súas predicadores pódeche complicar a vida a cada minuto que pasa, debemos concederlle a importancia que ten e require o nacemento deste movemento social, da Sociedade Civil Catalá, farta de tanto sectarismo.



Sabemos que non o van a ter nada fácil, que contan con iso, e por iso precisamente nacen fortes, porque saben que terán o apoio daqueles que pensan que se pode ser catalán e español, galego e español, murciano e español, español en calquera lugar de España. Por iso deron un paso á fronte.

miércoles, 16 de abril de 2014

Colgados de la Red

Tengo que reconocer que no dejan de sorprenderme todas las noticias y conductas referidas al uso y empleo de las nuevas tecnologías, especialmente de los móviles denominados smartphones, tan populares por la posibilidad de permanecer conectados a Internet permanentemente.

Que es una fiebre entre toda la población es algo que se puede descubrir con sólo salir a la calle o subirse a un autobús. Nadie mira al vecino, sus ojos solo están para la pantalla del móvil.

Pero les aseguro que aquí no acaba la cosa, más bien al contrario, porque nuevas modas y conductas vinculadas a estos viciosos aparatos surgen cada día. Para muestra estos ejemplos.

Leo que un joven británico de 19 años inmerso en la moda de los llamados “Selfiadictos”, ha llegado al punto de intentar suicidarse. Estas personas se dedican a realizarse autofotos con su propio teléfono móvil para luego compartirlas en la Red, un nuevo ego-fenómeno que empieza a inundar las redes sociales. Este joven llegó a dedicar hasta 10 horas diarias a buscar la popularidad con sus autofotos en Facebook, llegando a dejar sus estudios y perder 12 Kilos, todo en la búsqueda de su foto perfecta. Entre otras terapias lo primero que tuvo que hacer fue someterse a curas de dependencia del móvil. ¿Les parece exagerado? Pues sigan leyendo. 

El segundo ejemplo he de reconocer que también me ha impactado. Una persona que crea un grupo en el Whatsapp para tener cerca a determinadas personas en momentos transcendentes. ¿Un cumpleaños, un aniversario? No, uno de los momentos más íntimos de su vida como madre, el parto de su hijo. Así en el parto todos los familiares y amigos conectados en ese Chat ayudaban con sus mensajes a empujar, y cuando el bebé salió todo el Chat lo celebraba como una autentica fiesta. Sin comentarios.

Sinceramente, me cuesta entender, y me preocupa, que la sociedad que construimos y compartimos opte por estos modelos de convivencia y de comunicación. Cada día son más las personas que convierten todo lo que hacen, desde que se levantan hasta que se vuelven a la cama, en una autentica competición por ver quién cuenta y fotografía más cosas de su propia vida. Ya existen aplicaciones informáticas que miden tu grado de presencia en las redes sociales, y lo que hoy nos sorprende mañana estará pasado de moda. 

La red de redes, Internet, y las diferentes redes sociales han cambiado nuestras vidas. Nuevas especialidades médicas y psicológicas se empiezan a desarrollar para curar de estas adicciones y desintoxicar a los que las padecen. En España el 53% de los españoles sufre algún tipo de miedo irracional por no tener el móvil en las manos.

Lo peor es que son los más jóvenes, y cada día a edades más tempranas, los que de una manera u otra quedan enganchados en la Red. Ya no se hablan cuando se ven porque acaban de contárselo todo através de su móvil. Están colgados de la red, sus vidas valen lo que dicen de ella en esa maldita Red.


Colgados da Rede

Teño que recoñecer que non deixan de sorprenderme todas as noticias e condutas referidas ao uso e emprego das novas tecnoloxías, especialmente dos móbiles denominados smartphones, tan populares pola posibilidade de permanecer conectados a Internet permanentemente.

Que é unha febre entre toda a poboación é algo que se pode descubrir con só saír á rúa ou subirse a un autobús. Ninguén mira ao veciño, os seus ollos só están para a pantalla do móbil.

Pero asegúrolles que aquí non acaba a cousa, máis ben ao contrario, porque novas modas e condutas vinculadas a estes viciosos aparellos xorden cada día. Para mostra estes exemplos.

Leo que un mozo británico de 19 anos inmerso na moda dos chamados ?Selfiadictos?, chegou ao momento de intentar suicidarse. Estas persoas dedícanse a realizarse autofotos co seu propio teléfono móbil para logo compartilas na Rede, un novo ego-fenómeno que empeza a inundar as redes sociais. Este mozo chegou a dedicar ata 10 horas diarias a buscar a popularidade coas súas autofotos en Facebook, chegando a deixar os seus estudos e perder 12 Quilos, todo na procura da súa foto perfecta. Entre outras terapias o primeiro que tivo que facer foi someterse a curas de dependencia do móbil. Parécelles esaxerado? Pois sigan lendo. 

O segundo exemplo hei de recoñecer que tamén me impactou. Unha persoa que crea un grupo no Whatsapp para ter cerca a determinadas persoas en momentos transcendentes. Un aniversario, un aniversario? Non, un dos momentos máis íntimos da súa vida como nai, o parto do seu fillo. Así no parto todos os familiares e amigos conectados nese Chat axudaban coas súas mensaxes a empuxar, e cando o bebé saíu todo o Chat celebrábao como unha autentica festa. Sen comentarios.

Sinceramente, cústame entender, e preocúpame, que a sociedade que construímos e compartimos opte por estes modelos de convivencia e de comunicación. Cada día son máis as persoas que converten todo o que fan, desde que se levantan ata que se volven á cama, nunha autentica competición por ver quen conta e fotografía máis cousas da súa propia vida. Xa existen aplicacións informáticas que miden o teu grado de presenza nas redes sociais, e o que hoxe nos sorprende mañá estará pasado de moda. 

A rede de redes, Internet, e as diferentes redes sociais cambiaron as nosas vidas. Novas especialidades médicas e psicolóxicas empézanse a desenvolver para curar destas adicciones e desintoxicar aos que as padecen. En España o 53% dos españois sofre algún tipo de medo irracional por non ter o móbil nas mans.

O peor é que son os máis novos, e cada día a idades máis tempranas, os que dun xeito ou outra quedan enganchados na Rede. Xa non se falan cando se ven porque acaban de contarllo todo através do seu móbil. Están colgados da rede, as súas vidas valen o que din dela nesa maldita Rede.

miércoles, 2 de abril de 2014

Resaca emocional

Acaban de terminar las exequias y funeral de Estado por el que fuera el primer Presidente del Gobierno de España en nuestra actual democracia y todavía los medios de comunicación y parte de la sociedad española siguen ocupándose de este tema.

He tenido el privilegio de vivir muy de cerca parte de estos actos y me quedo con las imágenes de gestos y expresiones de emoción y cariño que miles de ciudadanos mostraron ante su féretro en la capilla ardiente instalada en el salón de los pasos perdidos del Congreso de los Diputados. Pude ver personas de todas las edades enviando un beso o inclinando la cabeza, reflejando respeto en sus rostros. Pero el denominador común fue la pura y sincera emoción de cada uno de esos miles de ciudadanos.

Me ha llamado la atención, y supongo que a algunos de ustedes también, la forma y manera en que la mayoría de los medios de comunicación han recuperado de la memoria de aquellos tiempos la vida y obra de nuestro expresidente. Una vez más comprobamos que hay que morirse para que se reconozcan todas tus virtudes y, si cabe, se escondan algunos de tus errores. Siempre me pregunté por qué esperamos a que alguien fallezca para otorgarle el reconocimiento debido y las condecoraciones, que ya tienen que ser a titulo póstumo.

De estos momentos históricos me quedo con dos reflexiones.

La primera fruto de la recuperación de la memoria de una parte de nuestra historia democrática. Para alguien como yo que acababa de terminar sus estudios universitarios cuando Suárez peleaba con los golpistas, volver a revivir aquellos días a través de imágenes y artículos periodísticos siempre supone recuperar una nueva perspectiva de la Historia. 

Ahora ya ni parecen tan buenos algunos que entonces fueron calificados de tales, ni tan culpables otros, entonces denostados. A Suárez se lo pusieron muy difícil desde su propio partido y parece ser que también desde las instituciones que en principio más confianza habían depositado en su figura. Su renuncia no fue tan voluntaria como entonces nos hicieron creer, y su servicio a la Corona y a la democracia ahora resultan impagables. De renuncias voluntarias cuando las circunstancias parecen exigirlas, no está precisamente escrita la vida política española, de ahí su valor y consecuencias ahora mejor entendidas.

La segunda reflexión proviene de la actitud de los ciudadanos que se agolparon en las calles para despedir su cuerpo. Pude escuchar en directo algunas de las cosas que nos dijeron a los que formábamos parte de la comitiva que recorrió algunas calles de Madrid, y de ello deberíamos tomar buena nota: “¡aprender de él!”, nos decían.

Con su despedida muy reciente, otorgo el máximo valor al ejemplo de un político que trabajó para y por la defensa de sus ideas con la vista puesta siempre en mejorar las condiciones de vida de los españoles. En plena resaca emocional, reivindico la necesidad de la política en mayúsculas, del sacrificio personal y la búsqueda de los grandes acuerdos que las circunstancias exigen.

Resaca emocional

Acaban de terminar as exequias e funeral de Estado polo que fose o primeiro Presidente do Goberno de España na nosa actual democracia e aínda os medios de comunicación e parte da sociedade española seguen ocupándose deste tema.

Tiven o privilexio de vivir moi de preto parte destes actos e quedo coas imaxes de xestos e expresións de emoción e agarimo que miles de cidadáns mostraron ante o seu féretro na capela ardente instalada no salón dos pasos perdidos do Congreso dos Deputados. Puiden ver persoas de todas as idades enviando un bico ou inclinando a cabeza, reflectindo respecto nos seus rostros. Pero o denominador común foi a pura e sincera emoción de cada un deses miles de cidadáns.

Chamoume a atención, e supoño que a algúns de vostedes tamén, a forma e maneira en que a maioría dos medios de comunicación recuperaron da memoria daqueles tempos a vida e obra do noso expresidente. Unha vez máis comprobamos que hai que morrer para que se recoñezan todas as túas virtudes e, se cabe, escóndanse algúns dos teus erros. Sempre me preguntei por que esperamos a que alguén faleza para outorgarlle o recoñecemento debido e as condecoracións, que xa teñen que ser a titulo póstumo.

Destes momentos históricos quedo con dúas reflexións.

O primeira froito da recuperación da memoria dunha parte da nosa historia democrática. Para alguén como eu que acababa de terminar os seus estudos universitarios cando Suárez pelexaba cos golpistas, volver revivir aqueles días a través de imaxes e artigos xornalísticos sempre supón recuperar unha nova perspectiva da Historia. 

Agora xa nin parecen tan bos algúns que entón foron cualificados de tales, nin tan culpables outros, entón deostados. A Suárez puxéronllo moi difícil desde o seu propio partido e parece ser que tamén desde as institucións que en principio máis confianza depositaran na súa figura. A súa renuncia non foi tan voluntaria como entón fixéronnos crer, e o seu servizo á Coroa e á democracia agora resultan impagables. De renuncias voluntarias cando as circunstancias parecen esixilas, non está precisamente escrita a vida política española, de aí o seu valor e consecuencias agora mellor entendidas.

A segunda reflexión provén da actitude dos cidadáns que se apiñaron nas rúas para despedir o seu corpo. Puiden escoitar en directo algunhas das cousas que nos dixeron aos que formabamos parte da comitiva que percorreu algunhas rúas de Madrid, e diso deberiamos tomar boa nota: “aprender del!”, dicíannos.

Coa súa despedida moi recente, outorgo o máximo valor ao exemplo dun político que traballou para e pola defensa das súas ideas coa vista posta sempre en mellorar as condicións de vida dos españois. En plena resaca emocional, reivindico a necesidade da política en maiúsculas, do sacrificio persoal e a procura dos grandes acordos que as circunstancias esixen.
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