miércoles, 28 de enero de 2015

Discursos

Este pasado fin de semana he participado en la Convención nacional de mi partido en Madrid. Los que no han estado allí pero han querido enterarse de lo que se habló posiblemente se han quedado con la visión sesgada de los medios de comunicación que se han preocupado fundamentalmente de sólo dos discursos de los muchos que en tres días pudieron pronunciarse.

Se han ocupado mucho de difundir algunas de las expresiones pronunciadas por el expresidente Aznar y por ver qué le contestaba el presidente Rajoy. Tengo que decir que fueron dos grandes discursos, aunque el primero de ellos incluyese algún contenido fuera de lugar y posiblemente del momento en que estamos. Los que esperaban réplicas se equivocaban, porque en todas las reflexiones de Rajoy sólo hubo grandeza y generosidad hacia todos los miembros del partido y hacia la sociedad española en general.

Pero la convención fue mucho más que esos dos discursos porque cientos de concejales, alcaldes, diputados provinciales, militantes en puestos de gobierno o en la oposición, pudieron tomar el micrófono y reflexionar y exponer públicamente sus pareceres sobre los diferentes temas de actualidad. Ésta fue la verdadera convención.

Me han quedado grabadas las intervenciones sencillas, sin el oropel de la retórica, de muchos compañeros que pudieron contarnos sus experiencias, desde un pequeño pueblo hasta la presidencia de una Comunidad Autónoma.

Fueron muchas, pero siempre hay algunas que dejan más huella. Las de aquellos que han tenido la valentía, en estos malos tiempos para la política, de implicarse en candidaturas en cada uno de sus lugares de residencia y poniéndose al frente han conseguido defender a todos sus vecinos.

Nos contaron cómo tuvieron que sanear unas cuentas públicas que encontraros en quiebra cuando llegaron a sus ayuntamientos después de años de gobiernos despilfarradores y populistas. Cómo ayudaron a sus vecinos, a todos, sin preguntarles a qué partido habían votado, algo que parece normal pero que no todos practican. Cómo están defendiendo la unidad de toda España en algunos lugares donde eso sólo es apto para valientes. Cómo han puesto placas para recordar a las víctimas del terrorismo a pesar de que otros se encargarán de quemarlas o destrozarlas. 

Hemos escuchado a electricistas, odontólogos, administrativos y otros profesionales que han decidido dedicar su vida al servicio público, perdiendo dinero y vida familiar, para integrarse en “la casta” que algunos pretenden desprestigiar.

Después de haberles escuchado, de oír sus modestos pero vibrantes discursos, he regresado más confiado a Lugo, y más optimista, porque con personas así a España le tiene que ir bien a la fuerza. Porque son ciudadanos honrados y trabajadores que sólo buscan lo mejor para sus vecinos, para todos. Han sido discursos de corazón y desde la humildad, y esos son los discursos que no son cabecera de ningún telediario pero que hacen que muchos sintamos la necesidad de seguir en el servicio público.


Discursos

Este pasado fin de semana participei na Convención nacional do meu partido en Madrid. Os que non estiveron alí pero quixeron decatarse do que se falou posiblemente quedaron coa visión nesgada dos medios de comunicación que se preocuparon fundamentalmente de só dous discursos dos moitos que en tres días puideron pronunciarse.

Ocupáronse moito de difundir algunhas das expresións pronunciadas polo expresidente Aznar e por ver que lle contestaba o presidente Rajoy. Teño que dicir que foron dous grandes discursos, aínda que o primeiro deles incluíse algún contido fose de lugar e posiblemente do momento en que estamos. Os que esperaban réplicas equivocábanse, porque en todas as reflexións de Rajoy só houbo grandeza e xenerosidade cara a todos os membros do partido e cara á sociedade española en xeral.

Pero a convención foi moito máis que eses dous discursos porque centos de concelleiros, alcaldes, deputados provinciais, militantes en postos de goberno ou na oposición, puideron tomar o micrófono e reflexionar e expoñer publicamente os seus pareceres sobre os diferentes temas de actualidade. Esta foi a verdadeira convención.

Quedáronme gravadas as intervencións sinxelas, sen o ouropel da retórica, de moitos compañeiros que puideron contarnos as súas experiencias, dende un pequeno pobo ata a presidencia dunha Comunidade Autónoma.

Foron moitas, pero sempre hai algunhas que deixan máis pegada. As daqueles que tiveron a valentía, nestes malos tempos para a política, de implicarse en candidaturas en cada un dos seus lugares de residencia e poñéndose á fronte conseguiron defender a todos os seus veciños.

Contáronnos como tiveron que sanear unhas contas públicas que encontrarvos en quebra cando chegaron aos seus concellos despois de anos de gobernos malgastadores e populistas. Como axudaron aos seus veciños, a todos, sen preguntarlles a que partido votaran, algo que parece normal pero que non todos practican. Como están a defender a unidade de toda España nalgúns lugares onde iso só é apto para valentes. Como puxeron placas para recordar as vítimas do terrorismo a pesar de que outros se encargarán de queimalas ou destruílas.

Escoitamos electricistas, odontólogos, administrativos e outros profesionais que decidiron dedicar a súa vida ao servizo público, perdendo diñeiro e vida familiar, para integrarse en "a casta" que algúns pretenden desprestixiar.

Despois de escoitarlles, de oír os seus modestos pero vibrantes discursos, regresei máis confiado a Lugo, e máis optimista, porque con persoas así a España lle ten que ir ben á forza. Porque son cidadáns honrados e traballadores que só buscan o mellor para os seus veciños, para todos. Foron discursos de corazón e dende a humildade, e eses son os discursos que non son cabeceira de ningún telexornal pero que fan que moitos sintamos a necesidade de seguir no servizo público.

miércoles, 14 de enero de 2015

Los unos y los otros

Cuando ha comenzado el año, los primeros artículos firmados por los analistas políticos han coincidido al calificar este 2015 como un año electoral muy especial, en el que las encuestas dibujan panoramas muy diferentes y nadie parte con clara ventaja sobre los demás.

Esta situación no me parecería especialmente inquietante de no ser porque algunas de las opciones manejadas supondrían a priori una clara involución, un cambio de 180 grados en el camino recorrido con enormes sacrificios para el conjunto de la sociedad.

El futuro de los procesos electorales y sus resultados dependerán en gran medida de las actitudes y comportamientos de los unos y de los otros, expresado así sin más intención que la de separar las diferentes responsabilidades.

Los unos, los partidos políticos y sus integrantes, tenemos un papel especial en el proceso que se avecina. Si queremos ganar y en nuestro caso recuperar la confianza de muchos de los votantes que la depositaron en anteriores comicios, se debe realizar un gran trabajo de pedagogía, sin rodeos, llamando a las cosas por su nombre y con humildad, con mucha humildad.

Tendremos que reconocer nuestros errores, que siempre se cometen, y explicar de manera sencilla y transparente el porqué de las medidas impopulares aprobadas, pero que han permitido salvar a España de la quiebra y retomar el camino de la gestión y control eficaz del gasto público y el fin del despilfarro de gobiernos populistas e irresponsables. Decirles a los otros que todas y cada una de las medidas adoptadas en el Parlamento o en Consejo de Ministros tiene como finalidad garantizar nuestro sistema de bienestar, una muy buena sanidad o la cobertura social para el desempleado. Que a pesar de la obligación de reducir los gastos se han priorizado adecuadamente las inversiones para preservar nuestro sistema de pensiones garantizando su presente y futuro.

Pero las explicaciones tenemos que saber hacerlas llegar. El mensaje es muy importante, pero la manera en que se transmita también es fundamental. Evitar los mensajes enlatados y la constante critica al rival. Son algunas de mis recetas que evidentemente son mías y pudieran no ser acertadas, son de uno de los unos.

¿Y los otros? Por los otros me quiero referir al conjunto de los ciudadanos con derecho a voto. Los que deciden en base a sus criterios el futuro de su ayuntamiento, Comunidad o de la Nación. Los otros tienen también un papel decisivo y una enorme responsabilidad en este 2015.

Muchos seguirán siendo fieles a los colores en los que otras veces depositaron su confianza, otros desencantados por algún motivo, se inclinarán por opciones diferentes. Y aquí es donde el papel de los otros resultará determinante en nuestro futuro, porque en el horizonte político han surgido algunos Mesías que encandilan fácilmente y construyen sus discursos y propuestas basándose bien en el rencor o bien en lo inviable, pero en ambos casos con perspectivas inquietantes y peligrosas.

Los unos y los otros tenemos mucho en juego, nuestro futuro y el de los que vienen detrás. Los unos y los otros seremos los únicos responsables, y eso forma parte de la grandeza de la democracia. Ojalá que acertemos.

Os uns e os outros

Cando comezou o ano, os primeiros artigos asinados polos analistas políticos coincidiron ao cualificar este 2015 como un ano electoral moi especial, no que as enquisas debuxan panoramas moi diferentes e ninguén parte con clara vantaxe sobre os demais.

Esta situación non me parecería especialmente inquietante de non ser porque algunhas das opcións manexadas supoñerían a priori unha clara involución, un cambio de 180 graos no camiño recorrido con enormes sacrificios para o conxunto da sociedade.

O futuro dos procesos electorais e os seus resultados dependerán en boa medida das actitudes e comportamentos dos uns e dos outros, expresado así sen máis intención que a de separar as diferentes responsabilidades.

Os uns, os partidos políticos e os seus integrantes, temos un papel especial no proceso que se aveciña. Se queremos gañar e no noso caso recuperar a confianza de moitos dos votantes que a depositaron en anteriores comicios, débese realizar un gran traballo de pedagoxía, sen rodeos, chamando ás cousas polo seu nome e con humildade, con moita humildade.

Teremos que recoñecer os nosos erros, que sempre se cometen, e explicar de xeito sinxelo e transparente o porqué das medidas impopulares aprobadas, pero que permitiron salvar a España da quebra e retomar o camiño da xestión e control eficaz do gasto público e o fin da dilapidación de gobernos populistas e irresponsables. Dicilos aos outros que todas e cada unha das medidas adoptadas no Parlamento ou en Consello de Ministros ten como finalidade garantir o noso sistema de benestar, unha moi boa sanidade ou a cobertura social para o desempregado. Que a pesar da obriga de reducir os gastos se priorizaron axeitadamente os investimentos para preservar o noso sistema de pensións garantindo o seu presente e futuro.

Pero as explicacións temos que saber facelas chegar. A mensaxe é moi importante, pero o xeito en que se transmita tamén é fundamental. Evitar as mensaxes enlatadas e a constante critica ao rival. Son algunhas das miñas receitas que evidentemente son miñas e puideran non ser acertadas, son dun dos uns.

E os outros? Polos outros quérome referir o conxunto dos cidadáns con dereito a voto. Os que deciden sobre a base dos seus criterios o futuro do seu concello, Comunidade ou da Nación. Os outros teñen tamén un papel decisivo e unha enorme responsabilidade neste 2015.

Moitos seguirán sendo fieis ás cores nas que outras veces depositaron a súa confianza, outros desencantados por algún motivo, inclinaranse por opcións diferentes. E aquí é onde o papel dos outros resultará determinante no noso futuro, porque no horizonte político xurdiron algúns Mesías que marabillan doadamente e constrúen os seus discursos e propostas baseándose ben no rancor ou ben no inviable, pero en ambos os dous casos con perspectivas inquietantes e perigosas.

Os uns e os outros temos moito en xogo, o noso futuro e o dos que veñen detrás. Os uns e os outros seremos os únicos responsables, e iso forma parte da grandeza da democracia. Oxalá que acertemos.
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