miércoles, 20 de abril de 2016

En medio del barro

Que nadie dude que el momento que vivimos es histórico. Tiene mucho en común con episodios nacionales de otros tiempos que creía superados y de cuyos errores todos deberíamos haber aprendido. La cascada de escándalos hace que el sistema cotice a la baja. Las noticias en cualquier formato obligan a la opinión pública a buscar aire fresco lejos de las portadas y los telediarios porque el panorama resulta asfixiante.

En medio de esta tormenta perfecta cada fin de semana durante el ultimo mes el PP viene celebrando convenciones para hablar y proponer soluciones a los principales problemas de nuestra sociedad. Este pasado sábado en Zaragoza se exponían en dos mesas de expertos aquellas propuestas relacionadas con la educación y la necesidad de alcanzar un pacto de estado (hermosa expresión) que garantice la articulación de unas leyes y medidas estables y duraderas en este terreno, pilar básico de cualquier sociedad sensata, porque para bien o para mal la educación es la raíz del modelo de la sociedad.

Escuché propuestas interesantes, diagnósticos preocupantes y bastantes argumentos justificativos de la necesidad de tal pacto, de la imperiosa demanda de apartar la educación de la lucha partidista, de blindarla ante las diferentes ideologías que se suceden en el poder.

Se habló de la necesidad de contar con cuadros de profesores bien preparados e incentivados, con posibilidades de promoción; de una formación adaptada a los nuevos retos; de un nuevo sistema de formación del profesorado, el MIR educativo; de la necesidad de recuperar la autoridad del profesor para devolverle responsabilidad y dignidad; de la Formación Profesional como medio de disponer de personas cualificadas para situarlas preparadas en el mundo y no como modo de fabricar piezas para el engranaje, una FP dual que permita mejor formación y a las empresas una mejor bolsa de trabajo; del bilingüismo y la importancia del inglés, no hay marca España sino se habla inglés. También escuché con preocupación los datos y reflexiones sobre el acoso escolar, el “todos contra uno”, la violencia social tan lesiva utilizada para excluir al libre pensador.

De vuelta a casa me pregunté quién se fijaría en estas propuestas perdidas en medio de paginas dedicadas a la corrupción sistémica que revuelve las tripas de cuantos sufren en distintos grados su particular crisis. En medio de noticias que insisten en poner en evidencia la incapacidad de los partidos políticos por poner el máximo empeño en solucionar los problemas comunes a toda la sociedad y no perderse en luchas internas, en pactos contra natura o en ejemplos para la historia de egoísmo personal. En medio del asco que provoca asociar nombres tan elocuentes como “manos limpias” con practicas deleznables como el chantaje y las falsas denuncias que como mínimo garantizan al denunciado una pena de telediario que te deje manchado de por vida.

En medio de tanta cloaca ¿a quien pueden interesarle propuestas y reformas?. Es imposible en medio de un lodazal que reluzca cualquier parte de tu cuerpo, porque simple y llanamente el barro lo impide.

No medio do barro

Que ninguén dubide que o momento que vivimos é histórico. Ten moito en común con episodios nacionais doutros tempos que cría superados e de cuxos erros todos deberiamos haber aprendido. A fervenza de escándalos fai que o sistema cotice á baixa. As noticias en calquera formato obrigan á opinión pública a buscar aire fresco lonxe das portadas e os telexornais porque o panorama resulta asfixiante.

No medio desta tormenta perfecta cada fin de semana durante o ultimo mes o PP vén celebrando convencións para falar e propoñer solucións aos principais problemas da nosa sociedade. Este pasado sábado en Zaragoza expoñíanse en dúas mesas de expertos aquelas propostas relacionadas coa educación e a necesidade de alcanzar un pacto de estado (fermosa expresión) que garanta a articulación dunhas leis e medidas estables e duradeiras neste terreo, alicerce básico de calquera sociedade sensata, porque para ben ou para mal a educación é a raíz do modelo da sociedade.

Escoitei propostas interesantes, diagnósticos preocupantes e bastantes argumentos xustificativos da necesidade de tal pacto, da imperioso demanda de apartar a educación da loita partidista, de blindala ante as diferentes ideoloxías que se suceden no poder.

Falouse da necesidade de contar con cadros de profesores ben preparados e incentivados, con posibilidades de promoción; dunha formación adaptada aos novos retos; dun novo sistema de formación do profesorado, o MIR educativo; da necesidade de recuperar a autoridade do profesor para devolverlle responsabilidade e dignidade; da Formación Profesional como medio de dispoñer de persoas cualificadas para situalas preparadas no mundo e non como modo de fabricar pezas para a engrenaxe, unha FP dual que permita mellor formación e ás empresas unha mellor bolsa de traballo; do bilingüismo e a importancia do inglés, non hai marca España senón fálase inglés. Tamén escoitei con preocupación os datos e reflexións sobre o acoso escolar, o “todos contra un”, a violencia social tan lesiva utilizada para excluír ao libre pensador.

De volta a casa pregunteime quen se fixaría nestas propostas perdidas no medio de páxinas dedicadas á corrupción sistémica que revolve as tripas de cuantos sofren en distintos graos a súa particular crise. No medio de noticias que insisten en poñer en evidencia a incapacidade dos partidos políticos por poñer o máximo empeño en solucionar os problemas comúns a toda a sociedade e non perderse en loitas internas, en pactos contra natura ou en exemplos para a historia de egoísmo persoal. No medio do noxo que provoca asociar nomes tan elocuentes como “mans limpas” con practicas deleznables como a chantaxe e as falsas denuncias que como mínimo garanten ao denunciado unha pena de telexornal que che deixe manchado para sempre.

No medio de tanta cloaca a quen pode interesarlle propostas e reformas?. É imposible no medio dunha lameira que reluza calquera parte do teu corpo, porque simple e sinxelamente o barro o impide.

viernes, 8 de abril de 2016

Ven en tren

Este lunes 4 de abril comenzaron a prestar servicio ferroviario dos nuevos trenes en cada sentido entre las ciudades de Lugo y Ourense. Su finalidad principal es incrementar las frecuencias diarias entre nuestra ciudad y la de las Burgas, que también nos sirve como puente para ir a Madrid, con lo que se incrementan las conexiones, hasta hace dos días limitadas a una diurna y a un tren hotel nocturno.

Salí de Lugo, como estaba programado, a las 16h en un tren de media distancia de dos vagones en perfecto estado de limpieza. Solo 4 viajeros en su interior. La razón posible, falta de publicidad y el primer día en servicio. Hasta Ourense realiza paradas muy cortas, de aproximadamente un minuto en Sarria y Monforte. En esta última se incorporaron unos 5 viajeros. A las programadas se añadió una técnica en Os Peares para facilitar el cruce con otro tren en sentido contrario. Todo este primer tramo del viaje presenta el trazado de toda la vida, con las mejoras de mantenimiento correspondientes pero siguiendo el trazado que de niño recorrí cientos de veces. Paisajes rurales, viñedos, cauces fluviales, aldeas semiabandonadas. Poco de novedad.

Llegamos a Ourense a las 17:42, con unos 7 minutos de retraso sobre el horario programado.

Bajamos al andén y nos unimos a los numerosos viajeros que aguardan al Alvia que, procedente de Pontevedra y con destino a Madrid, tiene prevista su salida a las 17: 55. Muchos proceden de Santiago o de A Coruña, que acaban de llegar en otro tren y al igual que los procedentes de Lugo, realizan transbordo aquí. Al mismo tiempo que entraba mi tren en Ourense lo hacia el Alvia procedente de Madrid y con destino a Lugo. La estación rezuma vida en pasajeros y trenes. Me recuerda al Monforte de Lemos de mi infancia.

Salimos de Ourense con 5 minutos de retraso, a las 18 horas, y el tren adquiere una velocidad aparentemente mayor que la que traíamos hasta Ourense, pero el panel indicador no rebasa en ningún momento los 104Km/h. Hasta llegar a Zamora desde la ventana se aprecian muchos movimientos de camiones y obras en la nueva línea de alta velocidad entre esa capital castellana y Ourense. Mucho movimiento que sin duda es riqueza para la comarca hasta que terminen en el plazo previsto del 2018.

Desde que superamos el túnel de Lubian y descendemos hacia Zamora la velocidad en ocasiones llega a los 124Km/h.

Son las 21:09 y entramos en Zamora. Hace 5 horas que salí de Lugo. Desde esta estación la velocidad crece nuevamente y ahora alcanza los 195Km/h. Entramos en una liga diferente.

Después de abandonar Medina del Campo y superar Olmedo, accedemos a la línea de alta velocidad que permite que el tren circule a 248Km/h, que comparados a los 90 iniciales nos da una muestra clara de lo que nos queda todavía por superar.

Después de pasar por Segovia a las 22:17, entramos en la estación de Madrid-Chamartín a la hora prevista, las 22:45.

El viaje ha sido más largo que en coche, como conocía de antemano. La puntualidad y calidad del servicio no se puede criticar, al menos en este viaje. La tranquilidad y confort interior tampoco son problema, pero tengo que poner algunos inconvenientes.

El cambio de tren en Ourense obliga a esperar en un andén que, aunque cubierto, no protege de las inclemencias meteorológicas del frío o calor de cada estación. Las indicaciones sobre numeración y estacionamiento de los coches del tren en espera tampoco quedan claras. Por ello sería deseable que Renfe estudiase la posible reducción del tiempo de espera a un máximo de 7 minutos, ajustando los horarios.

Es necesario que RENFE revise las tarifas de estos trenes para ser competitivos con el autobús, al que ya prácticamente iguala, e incluso supera con algunas opciones, en tiempos de viaje.

No podemos pensar en que ya tenemos buenas conexiones, pero sí que tenemos más oportunidades, más opciones de horarios. Tenemos la opción de aprovechar la mitad de la jornada en Lugo o en Madrid y no la de partir ambas como hasta ahora ocurría.

En definitiva, hemos mejorado en frecuencias, lo que quiere decir en nuevas oportunidades. Hay que mejorar el marketing y las campañas promocionales para su conocimiento general y utilización adecuada, lo que beneficiara la cuenta de resultados de Renfe y permitirá a los usuarios ir solicitando paulatinamente nuevas frecuencias y mejores enlaces.

Lugo sigue lejos de las líneas ferroviarias modernas. Estos trenes no son la solución pero sí ayudan mientras las nuevas infraestructuras no llegan. Son un paso en la dirección de evitar el descuelgue de nuestra provincia del mapa ferroviario. ¿Podemos hacer más? Por supuesto que sí. Pero sería bueno que lo hagamos con conocimiento del problema, aparcando las manipulaciones y los planteamientos maximalistas, exigiendo con rigor y conciencia de las limitaciones a la hora de valorar las soluciones ofrecidas.

Si hoy siguiese vigente aquel anuncio que decía “Papá ven en tren”, hoy papá lo tendría algo más fácil. Yo regresaré hoy a Lugo en el tren hotel.

Madrid, 6 de abril de 2016


Ven en tren

Este luns 4 de abril comezaron a prestar servizo ferroviario dous novos trens en cada sentido entre as cidades de Lugo e Ourense. A súa finalidade principal é incrementar as frecuencias diarias entre a nosa cidade e a das Burgas, que tamén nos serve como ponte para ir a Madrid, co que se incrementan as conexións, ata hai dous días limitadas a unha diúrna e a un tren hotel nocturno.

Saín de Lugo, como estaba programado, ás 16h nun tren de media distancia de dous vagóns en perfecto estado de limpeza. Só 4 viaxeiros no seu interior. A razón posible, falta de publicidade e o primeiro día en servizo. Ata Ourense realiza paradas moi curtas, de aproximadamente un minuto en Sarria e Monforte. Nesta última incorporáronse uns 5 viaxeiros. Ás programadas engadiuse unha técnica en Vos Peares para facilitar o cruzamento con outro tren en sentido contrario. Todo este primeiro tramo da viaxe presenta o trazado de toda a vida, coas melloras de mantemento correspondentes pero seguindo o trazado que de neno percorrín centos de veces. Paisaxes rurais, viñedos, canles fluviais, aldeas semiabandonadas. Pouco de novidade.

Chegamos a Ourense ás 17:42, cuns 7 minutos de atraso sobre o horario programado.

Baixamos á plataforma e unímonos aos numerosos viaxeiros que agardan ao Alvia que, procedente de Pontevedra e con destino a Madrid, ten prevista a súa saída ás 17: 55. Moitos proceden de Santiago ou da Coruña, que acaban de chegar noutro tren e do mesmo xeito que os procedentes de Lugo, realizan transbordo aquí. Ao mesmo tempo que entraba o meu tren en Ourense o cara ao Alvia procedente de Madrid e con destino a Lugo. A estación rezuma vida en pasaxeiros e trens. Lémbrame ao Monforte de Lemos da miña infancia.

Saímos de Ourense con 5 minutos de atraso, ás 18 horas, e o tren adquire unha velocidade aparentemente maior que a que traiamos ata Ourense, pero o panel indicador non pasa en ningún momento o 104Km/h. Ata chegar a Zamora desde a xanela aprécianse moitos movementos de camións e obras na nova liña de alta velocidade entre esa capital castelá e Ourense. Moito movemento que sen dúbida é riqueza para a comarca ata que terminen no prazo previsto do 2018.

Desde que superamos o túnel de Lubian e descendemos cara a Zamora a velocidade en ocasións chega ao 124Km/h.

Son as 21:09 e entramos en Zamora. Hai 5 horas que saín de Lugo. Desde esta estación a velocidade crece novamente e agora alcanza o 195Km/h. Entramos nunha liga diferente.

Despois de abandonar Medina del Campo e superar Olmedo, accedemos á liña de alta velocidade que permite que o tren circule a 248Km/h, que comparados ás 90 iniciais dános unha mostra clara do que nos queda aínda por superar.

Despois de pasar por Segovia ás 22:17, entramos na estación de Madrid-Chamartín á hora prevista, as 22:45.

A viaxe foi máis longo que en coche, como coñecía de antemán. A puntualidade e calidade do servizo non se pode criticar, polo menos nesta viaxe. A tranquilidade e confort interior tampouco son problema, pero teño que poñer algúns inconvenientes.

O cambio de tren en Ourense obriga a esperar nunha plataforma que, aínda que cuberto, non protexe das inclemencias meteorolóxicas do frío ou calor de cada estación. As indicacións sobre numeración e estacionamento dos coches do tren en espera tampouco quedan claras. Por iso sería desexable que Renfe estudase a posible redución do tempo de espera a un máximo de 7 minutos, axustando os horarios.

É necesario que RENFE revise as tarifas destes trens para ser competitivos co autobús, ao que xa practicamente iguala, e mesmo supera con algunhas opcións, en tempos de viaxe.

Non podemos pensar en que xa temos boas conexións, pero si que temos máis oportunidades, máis opcións de horarios. Temos a opción de aproveitar a metade da xornada en Lugo ou en Madrid e non a de partir ambas as como ata agora ocorría.

En definitiva, melloramos en frecuencias, o que quere dicir en novas oportunidades. Hai que mellorar o márketing e as campañas promocionais para o seu coñecemento xeral e utilización adecuada, o que beneficiase a conta de resultados de Renfe e permitirá aos usuarios ir solicitando paulatinamente novas frecuencias e mellores ligazóns.

Lugo segue lonxe das liñas ferroviarias modernas. Estes trens non son a solución pero si axudan mentres as novas infraestruturas non chegan. Son un paso na dirección de evitar o descolgue da nosa provincia do mapa ferroviario. Podemos facer máis? Por suposto que si. Pero sería bo que o fagamos con coñecemento do problema, aparcando as manipulacións e as formulacións maximalistas, esixindo con rigor e conciencia das limitacións á hora de valorar as solucións ofrecidas.

Se hoxe seguise vixente aquel anuncio que dicía “Papá ven en tren”, hoxe papá teríao algo máis fácil. Eu regresarei hoxe a Lugo no tren hotel.

Madrid, 6 de abril de 2016

miércoles, 6 de abril de 2016

La decisión de Feijoo

Este sábado tuve la oportunidad de escuchar a Alberto Núñez Feijoo pronunciar un emotivo discurso, sentido y sincero, que si bien había levantado expectación por la incertidumbre sobre su continuidad tuvo otros componentes que no me han pasado inadvertidos.

Detrás de una decisión de este calibre se encuentran muchas y pequeñas cuestiones, cada cual más importante, que hacen que el periodo de reflexión y el análisis de las circunstancias que concurren en el entorno personal y político determinen que la balanza se incline a uno u otro lado.

Conozco a Feijoo desde 1990. Su primer puesto de responsabilidad política, la Secretaria General de la Consellería de Agricultura, ganadería y montes, lo asumió en el mismo momento en que yo lo abandonaba para comenzar mi andaina en la política local. Ya en aquel momento me causó una impresión que se ha ido confirmando con el paso de los años: de ser una persona rigurosa en el trabajo, seria y discreta, con enorme sensibilidad y capacidad de organización. Hoy muchos destacan su buena gestión en los puestos que desempeñó y sus posteriores aciertos políticos como presidente de la Xunta de Galicia.

Escuchándolo el sábado, observando cómo su voz se quebraba por la emoción en varias ocasiones, estoy seguro que su decisión ha sido meditada y comprometida. Ha tenido que sentir mucha responsabilidad sobre su cabeza y sabía que no podía elegir el camino más cómodo porque tenía un compromiso muy fuerte con su tierra y no quería defraudarla.

Feijoo habló de renuncias y esta sencilla palabra créanme que encierra muchas claves que suelen pasar inadvertidas. Él podía poner fin a una etapa saliendo por la puerta principal como un campeón y dando comienzo a nuevos ciclos en su vida personal y profesional. Estaba en su derecho. Pero eligió jugarse ese crédito, sus contundentes victorias electorales, afrontando el reto de una tercera contienda en circunstancias muy diferentes y adversas.

En esa reflexión previa a su decisión, Feijoo tuvo que ser consciente de las renuncias inherentes al camino de tratar de optar a un tercer mandato en Galicia, especialmente en su vida personal. Solo con una citada en su discurso, el echar de menos los abrazos a su padre, me llega para comprender los sacrificios que pocas veces la sociedad valora.

Me alegra su decisión porque renueva su compromiso y lo hace con la misma ilusión que hace 10 años, porque lleva 7 años gobernando en circunstancias y tiempos difíciles, porque elige ponerse a disposición de los gallegos, porque a pesar de las renuncias piensa que la política merece la pena por el mero echo de poder ayudar a las personas con dificultades, porque no está para lucir el cargo ni para acomodarse, porque cree en sus errores y aciertos, porque entiende y practica que cuanta más alta es la responsabilidad mayor debe ser la humildad, porque tiene la cabeza y el corazón en Galicia. Por estas y otros razones Feijoo ha decidido ponerse una vez más a disposición de los gallegos, y siento una enorme gratitud por su decisión, la decisión de Feijoo.

A decisión de Feijoo

Este sábado tiven a oportunidade de escoitar a Alberto Núñez Feijoo pronunciar un emotivo discurso, sentido e sincero, que aínda que levantara expectación pola incerteza sobre a súa continuidade tivo outros compoñentes que non me pasaron inadvertidos.

Detrás dunha decisión de leste calibre atópanse moitas e pequenas cuestións, cada cal máis importante, que fan que o período de reflexión e a análise das circunstancias que concorren na contorna persoal e político determinen que a balanza se incline a un ou outro lado.

Coñezo a Feijoo desde 1990. O seu primeiro posto de responsabilidade política, a Secretaria Xeral da Consellería de Agricultura, gandería e montes, asumiuno no mesmo momento en que eu o abandonaba para comezar o meu andaina na política local. Xa naquel momento causoume unha impresión que se foi confirmando co paso dos anos: de ser unha persoa rigorosa no traballo, seria e discreta, con enorme sensibilidade e capacidade de organización. Hoxe moitos destacan a súa boa xestión nos postos que desempeñou e os seus posteriores acertos políticos como presidente da Xunta de Galicia.

Escoitándoo o sábado, observando como a súa voz crebábase pola emoción en varias ocasións, estou seguro que a súa decisión foi meditada e comprometida. Tivo que sentir moita responsabilidade sobre a súa cabeza e sabía que non podía elixir o camiño máis cómodo porque tiña un compromiso moi forte coa súa terra e non quería defraudala.

Feijoo falou de renuncias e esta sinxela palabra créanme que encerra moitas claves que adoitan pasar inadvertidas. El podía poñer fin a unha etapa saíndo pola porta principal como un campión e dando comezo a novos ciclos na súa vida persoal e profesional. Estaba no seu dereito. Pero elixiu xogarse ese crédito, as súas contundentes vitorias electorais, afrontando o reto dunha terceira contenda en circunstancias moi diferentes e adversas.

Nesa reflexión previa á súa decisión, Feijoo tivo que ser consciente das renuncias inherentes ao camiño de tratar de optar a un terceiro mandato en Galicia, especialmente na súa vida persoal. Só cunha citada no seu discurso, o botar de menos os abrazos ao seu pai, chégame para comprender os sacrificios que poucas veces a sociedade valora.

Alégrame a súa decisión porque renova o seu compromiso e faio coa mesma ilusión que hai 10 anos, porque leva 7 anos gobernando en circunstancias e tempos difíciles, porque elixe poñerse a disposición dos galegos, porque a pesar das renuncias pensa que a política merece a pena polo mero boto de poder axudar ás persoas con dificultades, porque non está para lucir o cargo nin para acomodarse, porque cre nos seus erros e acertos, porque entende e practica que canta máis alta é a responsabilidade maior debe ser a humildade, porque ten a cabeza e o corazón en Galicia. Por estas e outros razóns Feijoo decidiu poñerse unha vez máis a disposición dos galegos, e sinto unha enorme gratitude pola súa decisión, a decisión de Feijoo.
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