miércoles, 19 de octubre de 2016

Violencia

Es muy posible que el interés informativo de estos días se siga centrando en las inmediatas y decisivas jornadas que desembocarán en una investidura exitosa o en la repetición por tercera vez de unas elecciones generales. El tema lo merece.

Pero van a permitirme que dedique esta líneas a algo que siendo de mayor calado y gravedad ocupa poco espacio en los medios de comunicación y en el debate social en general.

En estas ultimas fechas hemos sido testigos de noticias tremendas para una sociedad que se dice moderna y civilizada. Nos enterábamos de la agresión a una niña de 8 años en el patio de su colegio y por sus propios compañeros. También de los informes de la fiscalía de una provincia del país vasco en el que se recogen las 47 denuncias en este año por acoso en el entorno escolar, llegando al extremo de que en alguno de estos casos se llegó a necesitar escolta escolar para la protección del menor.

Por último, y no por que no hubiese más sino por necesidad de adaptarme al espacio del artículo, me impactaba la noticia referida a un niño almeriense de 12 años que como consecuencia del acoso y las agresiones prolongadas que sufría desde que tenia 8 años, según su propia madre “ya no tiene ganas de vivir” y permanece encerrado en su casa medicado con ansiolíticos y antidepresivos.

Son ejemplos dispares y al azar de noticias que pasan ante nuestros ojos y que parecen resbalar a una sociedad anestesiada e insensible. Por ello son muchas las veces en que deberíamos preguntarnos qué clase de personas estamos creando.

Debemos buscar respuestas y soluciones que puedan explicar la existencia de jóvenes que llegan a lincharse, a insultarse gravemente e incluso a matar por celos. También a las reacciones de adultos deseando la muerte a un niño enfermo de cáncer que desea curarse para llegar a ser torero. Todo esto no es fruto de mi perversa imaginación, es el resumen de algunas, solo algunas, noticias de estos días.

Vivimos en una sociedad donde cada vez es más palpable la carencia de valores humanos y donde la violencia física y psicológica en colegios es una realidad a la que no podemos dar la espalda ni ser indiferentes.

La compleja tarea de su erradicación debe compartirse entre padres y escuelas. Sirve de poco el rigor en una parte si la otra es totalmente permisiva negando el maltrato y la violencia.

Pero también la sociedad en su conjunto debe ser consciente de la influencia de tanta violencia envolviendo las mentes de los más jóvenes por medio de películas y series televisivas, incluso de “juegos” que son líderes en ventas para consolas y ordenadores.

No estaría mal que al igual que en muchas aplicaciones líderes en las redes sociales le damos con facilidad al “me gusta”, también inventásemos y pulsásemos la opción “rechazo”, “denuncio”, “aborrezco” cualquier comentario, indicio o evidencia de casos de violencia, acoso, insultos o agresiones físicas y psicológicas que a diario se muestran ante nosotros. Acorralar y poner fin a la violencia es tarea de todos.


Violencia

É moi posible que o interese informativo destes días sígase centrando nas inmediatas e decisivas xornadas que desembocarán nunha investidura exitosa ou na repetición por terceira vez dunhas eleccións xerais. O tema meréceo.

Pero van permitirme que dedique esta liñas a algo que sendo de maior calado e gravidade ocupa pouco espazo nos medios de comunicación e no debate social en xeral.

Nestas ultimas datas fomos testemuñas de noticias tremendas para unha sociedade que se di moderna e civilizada. Decatabámonos da agresión a unha nena de 8 anos no patio do seu colexio e polos seus propios compañeiros. Tamén dos informes da fiscalía dunha provincia do país vasco no que se recollen as 47 denuncias neste ano por acoso na contorna escolar, chegando ao extremo de que nalgún destes casos chegouse a necesitar escolta escolar para a protección do menor.

Por último, e non por que non houbese máis senón por necesidade de adaptarme ao espazo do artigo, impactábame a noticia referida a un neno almeriense de 12 anos que como consecuencia do acoso e as agresións prolongadas que sufría desde que tenia 8 anos, segundo a súa propia nai ?xa non ten ganas de vivir? e permanece encerrado na súa casa medicado con ansiolíticos e antidepresivos.

Son exemplos dispares e ao azar de noticias que pasan ante os nosos ollos e que parecen escorregar a unha sociedade anestesiada e insensible. Por iso son moitas as veces en que deberiamos preguntarnos que clase de persoas estamos a crear.

Debemos buscar respostas e solucións que poidan explicar a existencia de mozas que chegan a lincharse, a insultarse gravemente e mesmo a matar por celos. Tamén ás reaccións de adultos desexando a morte a un neno enfermo de cancro que desexa curarse para chegar a ser toureiro. Todo isto non é froito da miña perversa imaxinación, é o resumo de algunhas, só algunhas, noticias destes días.

Vivimos nunha sociedade onde cada vez é máis palpable a carencia de valores humanos e onde a violencia física e psicolóxica en colexios é unha realidade á que non podemos dar as costas nin ser indiferentes.

A complexa tarefa da súa erradicación debe compartirse entre pais e escolas. Serve de pouco o rigor nunha parte se a outra é totalmente permisiva negando os malos tratos e a violencia.

Pero tamén a sociedade no seu conxunto debe ser consciente da influencia de tanta violencia envolvendo as mentes dos máis novos por medio de películas e series televisivas, mesmo de “xogos” que son líderes en vendas para consolas e computadores.

Non estaría mal que do mesmo xeito que en moitas aplicacións líderes nas redes sociais dámoslle con facilidade ao “gústame”, tamén inventásemos e pulsásemos a opción “rexeitamento”, “denuncio”, “aborrezo” calquera comentario, indicio ou evidencia de casos de violencia, acoso, insultos ou agresións físicas e psicolóxicas que a diario se mostran ante nós. Acurralar e poñer fin á violencia é tarefa de todos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Dos modelos

En los últimos 15 días en España hemos sido testigos, en diferentes localizaciones o escenarios, de representaciones muy diferentes de la política y de lo que los ciudadanos valoran de los políticos.

En Galicia los gallegos, pueblo inteligente y prudente, optaba en las urnas por elegir un futuro de moderación y de estabilidad basado en la experiencia previa y los resultados del gobierno de Feijoo durante los últimos 8 años. Valoraron la honradez y la gestión de un hombre al frente de un equipo que consiguieron abordar la fuerte crisis económica que vivía toda España sin poner en riesgo las principales muestras del estado de bienestar.

Los gallegos desde la noche del 25 de septiembre supimos, desde esa misma noche, que aquí sería imposible bloquear la formación de un gobierno, que dentro de los plazos establecidos por la normativa, comenzará a legislar un parlamento pleno de facultades con una mayoría estable y suficiente para aprobar presupuestos y desarrollar plenamente sus competencias. Que en unas semanas un nuevo gobierno presidido por Feijoo seguirá velando por el interés general de los gallegos y cumpliendo los compromisos contraídos con todos ellos.

Lejos quedarán los líos internos y las luchas fratricidas por alcanzar el poder dentro de una organización política bien diferente, que también en estas fechas han propiciado un espectáculo bochornoso incluso a los ojos de sus mismos protagonistas.

Muy seguro estoy de que en el voto depositado por la mayoría de los gallegos pesó el comportamiento de un partido y un líder que han demostrado seriedad frente a la actitud de otros ¿responsables? políticos que han preferido llevarse por delante a su propio partido con tal de aguantar unos días mas al frente del mismo. Personas que venían demostrando que su máxima era el bloqueo por el bloqueo o quizás por la inquina personal a su rival, o también porque tenían planes inconfesables para formar un gobierno imposible que solo con imaginarlo sufro por España.

No me cabe duda de que después del lamentable espectáculo de Ferraz los gallegos estarán mas satisfechos de tener por delante un panorama bien diferente en Galicia para los próximos 4 años.

Pero también espero que después de esta batalla interna por el poder en el PSOE, el futuro de ese importante partido para la democracia en España tome buena nota de por donde pueden y deben iniciar su reconstrucción después de haberlo dinamitado.

Lo que esperamos muchos españoles es que la nueva dirección socialista, primero por medio de su gestora y después por las personas que resulten elegidas por sus militantes, pongan el foco en una política moderada, respetuosa con la voluntad popular, alejada de populismos y nacionalismos, males que por haberlos acariciado en exceso condujeron a esta formación al borde de la desaparición.

Hemos comprobado y tenemos a la vista dos modelos bien diferentes de convivencia social y política.

Dos modelos frente a los que los ciudadanos no tendrían, a día de hoy y con lo ya experimentado, duda alguna. 

Dous modelos 

Nos últimos 15 días en España fomos testemuñas, en diferentes localizacións ou escenarios, de representacións moi diferentes da política e do que os cidadáns valoran dos políticos.

En Galicia os galegos, pobo intelixente e prudente, optaba nas urnas por elixir un futuro de moderación e de estabilidade baseado na experiencia previa e os resultados do goberno de Feijoo durante os últimos 8 anos. Valoraron a honradez e a xestión dun home á fronte dun equipo que conseguiron abordar a forte crise económica que vivía toda España sen poñer en risco as principais mostras do estado de benestar.

Os galegos desde a noite do 25 de setembro soubemos, desde esa mesma noite, que aquí sería imposible bloquear a formación dun goberno, que dentro dos prazos establecidos pola normativa, comezará a lexislar un parlamento pleno de facultades cunha maioría estable e suficiente para aprobar orzamentos e desenvolver plenamente as súas competencias. Que nunhas semanas un novo goberno presidido por Feijoo seguirá velando polo interese xeral dos galegos e cumprindo os compromisos contraídos con todos eles.

Lonxe quedarán as leas internas e as loitas fratricidas por alcanzar o poder dentro dunha organización política ben diferente, que tamén nestas datas propiciaron un espectáculo vergoñento mesmo aos ollos dos seus mesmos protagonistas.

Moi seguro estou de que no voto depositado pola maioría dos galegos pesou o comportamento dun partido e un líder que demostraron seriedade fronte á actitude doutros responsables? políticos que preferiron levar por diante ao seu propio partido con tal de aguantar uns días mais á fronte do mesmo. Persoas que viñan demostrando que a súa máxima era o bloqueo polo bloqueo ou quizais pola inquina persoal ao seu rival, ou tamén porque tiñan plans inconfesables para formar un goberno imposible que só con imaxinalo sufro por España.

Non me cabe dúbida de que despois do lamentable espectáculo de Ferraz os galegos estarán mais satisfeitos de ter por diante un panorama ben diferente en Galicia para os próximos 4 anos.

Pero tamén espero que despois desta batalla interna polo poder no PSOE, o futuro dese importante partido para a democracia en España tome boa nota de por onde poden e deben iniciar a súa reconstrución despois de dinamitalo.

O que esperamos moitos españois é que a nova dirección socialista, primeiro por medio da súa xestora e despois polas persoas que resulten elixidas polos seus militantes, poñan o foco nunha política moderada, respectuosa coa vontade popular, afastada de populismos e nacionalismos, males que por acariñalos en exceso conduciron a esta formación ao bordo da desaparición.

Comprobamos e temos á vista dous modelos ben diferentes de convivencia social e política.

Dous modelos fronte aos que os cidadáns non terían, a día de hoxe e co xa experimentado, dubida algunha.
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