miércoles, 17 de mayo de 2017

Reconstruir Europa

Si desde hace tiempo venimos percibiendo múltiples síntomas y señales de que algo va mal en nuestro continente, las últimas elecciones francesas han enviado varios mensajes, entre ellos la victoria de la unidad internacional frente al populismo, el triunfo de quienes quieren abrirse a Europa sobre los que siguen predicando que hay que cerrar las puertas a los que no son como ellos. Ganó la unión de Europa.

Pero de esos mensajes también hay que saber leer la letra pequeña. En ella hay un aviso claro para que se hagan las reformas necesarias al proyecto europeo antes de que los extremistas tengan nuevos argumentos y más votos. Hubo muchas personas que no votaron, porque no tienen papeles o porque han dejado de creer en la política, o por una mezcla de indeferencia y de hastío.

La eurozona muestra signos de fatiga, con países que no respetan nuestras señas de identidad, otros que se quieren ir, algunos con dificultades económicas y otros intervenidos. Se perciben síntomas de cansancio y del posible acercamiento del fin de las garantías de prosperidad por el mero hecho de pertenecer a la Unión. Por eso ya no es suficiente con cantar las alabanzas y repetir que unidos estamos mejor. A los escépticos y hastiados, y a los partidos que se nutren de ese hartazgo hay que convencerlos con una política europea más cercana, con dirigentes europeos que conecten mejor con los ciudadanos, acercar a todos esas lejanas instituciones asentadas en Bruselas. Muchos europeos se sienten decepcionados por la falta de respuestas a problemas tan graves como la crisis de los refugiados, o descontentos por el sometimiento a normas elaboradas por instituciones ajenas.

Tantos votos en blanco y una abstención nunca antes vista requieren de un análisis y una terapia que reduzca esta brecha en una sociedad cada día más descontenta con la clase política, evitando que tantos votantes lo hagan “tapándose la nariz”.

El aumento de este tipo de votos denota malestar social y requieren de respuestas que incluyan reformas políticas y económicas que apuntalen nuestros sistemas democráticos. De lo contrario la tendencia alcista de los partidos extremistas y populistas se pondrá confirmar en un futuro. Once millones de votos a un partido de extrema derecha en Francia es para hacérselo mirar.

La Unión Europea dejó de ser el sueño de los países más pobres o sin libertad y ahora se corre el riesgo de convertirla en algo excesivamente burocratizado que ya no despierta ilusiones. Fenómenos como el Brexit, el resurgir de los partidos neonazis en Alemania o de los separatismos catalanes y la extrema izquierda de Podemos en España, constituyen una enfermedad que lejos de estar erradicada todavía requiere de terapias basadas en la recuperación de los valores perdidos y que en su día fueron seña de identidad europea, como el mérito, el esfuerzo o la honestidad.

Refundar Europa es un deber colectivo, en el que todos debemos actuar y asumir responsabilidades, luchando por cerrar las brechas que dividen a nuestra sociedad, combatiendo desigualdades y ofreciendo perspectivas duraderas de progreso y así reconstruir juntos nuestro futuro.

Reconstruír Europa

Se desde hai tempo vimos percibindo múltiples síntomas e sinais de que algo vai mal no noso continente, as últimas eleccións francesas enviaron varias mensaxes, entre eles a vitoria da unidade internacional fronte ao populismo, o triunfo de quen quere abrirse a Europa sobre os que seguen predicando que hai que pechar as portas aos que non son como eles. Gañou a unión de Europa.

Pero desas mensaxes tamén hai que saber ler a letra pequena. Nela hai un aviso claro para que se fagan as reformas necesarias ao proxecto europeo antes de que os extremistas teñan novos argumentos e máis votos. Houbo moitas persoas que non votaron, porque non teñen papeis ou porque deixaron de crer na política, ou por unha mestura de indeferencia e de hastío.

A eurozona mostra signos de fatiga, con países que non respectan os nosos acenos de identidade, outros que se queren ir, algúns con dificultades económicas e outros intervidos. Percíbense síntomas de cansazo e do posible achegamento do fin das garantías de prosperidade polo mero feito de pertencer á Unión. Por iso xa non é suficiente con cantar os encomios e repetir que unidos estamos mellor. Aos escépticos e hastiados, e aos partidos que se nutren dese hartazgo hai que convencelos cunha política europea máis próxima, con dirixentes europeos que conecten mellor cos cidadáns, achegar a todos esas afastadas institucións asentadas en Bruxelas. Moitos europeos senten decepcionados pola falta de respostas a problemas tan graves como a crise dos refuxiados, ou descontentos polo sometemento a normas elaboradas por institucións alleas.

Tantos votos en branco e unha abstención nunca antes vista requiren dunha análise e unha terapia que reduza esta brecha nunha sociedade cada día máis descontenta coa clase política, evitando que tantos votantes o fagan “tapando o nariz”.

O aumento deste tipo de votos denota malestar social e requiren de respostas que inclúan reformas políticas e económicas que apontoen os nosos sistemas democráticos. De non ser así a tendencia alcista dos partidos extremistas e populistas poñerase confirmar nun futuro. Once millóns de votos a un partido de extrema dereita en Francia é para facerllo mirar.

A Unión Europea deixou de ser o soño dos países máis pobres ou sen liberdade e agora córrese o risco de convertela en algo excesivamente burocratizado que xa non esperta ilusións. Fenómenos como o Brexit, o rexurdir dos partidos neonazis en Alemaña ou dos separatismos cataláns e a extrema esquerda de Podemos en España, constitúen unha enfermidade que lonxe de estar erradicada aínda require de terapias baseadas na recuperación dos valores perdidos e que no seu día foron aceno de identidade europea, como o mérito, o esforzo ou a honestidade.

Refundar Europa é un deber colectivo, no que todos debemos actuar e asumir responsabilidades, loitando por pechar as brechas que dividen á nosa sociedade, combatendo desigualdades e ofrecendo perspectivas duradeiras de progreso e así reconstruír xuntos o noso futuro.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Gota a gota

Existieron tiempos en los que la práctica de la tortura se convirtió en método habitual para castigar o sacar información. Una de las más llamativas por su sencillez al tiempo que horror fue la conocida por la gota china o tortura de la gota de agua, que consistía en poner al prisionero atado e inmovilizado boca arriba dejando caer sobre su frente una gota fría cada cinco segundos.

Estas últimas semanas volvíamos a sentir sobre nuestras frentes nuevas gotas de agua fría cayendo de manera secuencial. Eran las que provocaban los nuevos, aunque ya viejos, casos de corrupción que la justicia y los miembros de nuestras fuerzas de seguridad han detectado. Porque esta corrupción ya existía y es ahora cuando se va aireando gracias a que funciona el Estado de Derecho en España, no olvidemos este fundamental detalle.

Es comprensible el hastío, el hartazgo social ante las noticias que cada día nos cuentan, ante los casos de corrupción política que la justicia con más tardanza que celeridad va resolviendo. No lo es tanto el que algunos quieran aprovechar ese cabreo social para intentar derribar a cualquier precio a un Presidente del Gobierno y a todo un partido político. La última muestra es la moción de censura planteada por Podemos o los últimos escraches ante las sedes del PP.

En estas circunstancias resulta muy fácil agitar la tiranía de las multitudes, la ira popular utilizando el cabreo que todos sentimos. Los gritos en las calles y las consignas en las redes sociales hacen maravillas como tapar y hacer olvidar en segundos los logros de años en el campo económico o en el empleo, por no referirme a la recuperación del prestigio y del peso político en el entorno internacional donde ahora España vuelve a jugar muy alto… y los cambios legales que ayudan a luchar contra la corrupción con la principal arma del Estado de Derecho: la ley.

Conviene abordar estas situaciones con serenidad y firmeza sin caer en el juego de aquellos que solo pueden crecer a base del ruido que atruena y del nerviosismo de sus rivales. La serenidad de nuestro presidente del gobierno la doy por garantizada. A ello habrá que sumar la limpieza propiciada por las medidas que ya vienen aplicándose de manera irreversible.

En clave interna una vez más resulta imprescindible la unidad, desterrar todo intento de acoso y derribo propiciado por los oportunistas de turno. Lo que ahora se necesita en España es un gobierno estable que continúe aplicando las políticas que nos han convertido en el país que crece por encima de la media europea después de partir del borde del abismo.

Ese gota a gota que tortura día tras día nuestras vidas debe erradicarse de raíz, perseverando en los medios necesarios para evitar que estos sucesos nunca vuelvan a repetirse, apartando sin miramientos del servicio público a todo aquel que delinquiera o fuera cómplice de ello y sin complejos ni acobardamiento, y caiga quien caiga seguir trabajando sin tregua por lo que los españoles nos encargaron: consolidar nuestra economía y la creación de empleo, garantizar la unidad de España y nuestro estado de bienestar. Solo así cerraremos con seguridad el grifo que deja escapar esas gotas que están torturando nuestra paz social.

Pinga a pinga

Existiron tempos nos que a práctica da tortura converteuse en método habitual para castigar ou sacar información. Unha das máis rechamantes pola súa sinxeleza á vez que horror foi a coñecida pola pinga chinesa ou tortura da pinga de auga, que consistía en poñer ao prisioneiro atado e inmobilizado boca arriba deixando caer sobre a súa fronte unha pinga fría cada cinco segundos.

Estas últimas semanas volviamos sentir sobre as nosas frontes novas pingas de auga fría caendo de maneira secuencial. Eran as que provocaban os novos, aínda que xa vellos, casos de corrupción que a xustiza e os membros das nosas forzas de seguridade detectaron. Porque esta corrupción xa existía e é agora cando se vai aireando grazas a que funciona o Estado de Dereito en España, non esquezamos este fundamental detalle.

É comprensible o hastío, o hartazgo social ante as noticias que cada día cóntannos, ante os casos de corrupción política que a xustiza con máis tardanza que celeridade vai resolvendo. Non o é tanto o que algúns queiran aproveitar ese cabreo social para tentar derrubar a calquera prezo a un Presidente do Goberno e a todo un partido político. A última mostra é a moción de censura exposta por Podemos ou os últimos escraches ante as sedes do PP.

Nestas circunstancias resulta moi fácil axitar a tiranía das multitudes, a ira popular utilizando o cabreo que todos sentimos. Os berros nas rúas e consígnalas nas redes sociais fan marabillas como tapar e facer esquecer en segundos os logros de anos no campo económico ou no emprego, por non referirme á recuperación do prestixio e do peso político na contorna internacional onde agora España volve xogar moi alto... e os cambios legais que axudan a loitar contra a corrupción coa principal arma do Estado de Dereito: a lei.

Convén abordar estas situacións con serenidade e firmeza sen caer no xogo daqueles que só poden crecer a base do ruído que atruena e do nerviosismo dos seus rivais. A serenidade do noso presidente do goberno douna por garantida. A iso haberá que sumar a limpeza propiciada polas medidas que xa veñen aplicándose de maneira irreversible.

En clave interna unha vez máis resulta imprescindible a unidade, desterrar todo intento de acoso e derriba propiciada polos oportunistas de quenda. O que agora se necesita en España é un goberno estable que continúe aplicando as políticas que nos converteron no país que crece por encima da media europea despois de partir do bordo do abismo.

Ese pinga a pinga que tortura día tras día as nosas vidas debe erradicarse de raíz, perseverando nos medios necesarios para evitar que estes sucesos nunca volvan repetirse, apartando sen miramientos do servizo público a todo aquel que delinquise ou fose cómplice diso e sen complexos nin acobardamiento, e caia quen caia seguir traballando sen tregua polo que os españois encargáronnos: consolidar a nosa economía e a creación de emprego, garantir a unidade de España e o noso estado de benestar. Só así pecharemos con seguridade a billa que deixa escapar esas pingas que están torturando a nosa paz social.

miércoles, 19 de abril de 2017

Desafíos

Aunque la vida en si misma es una sucesión constante de desafíos que nos ponen a prueba como personas y como sociedades, muchosacontecen ante nuestras narices sin que podamos o sepamos reaccionar.

Hace unos días el presidente norteamericano ordenaba el lanzamiento de la “madre de todas las bombas” sobre una base militar siria situada en Afganistán, en respuesta al ataque químico sobre población civil supuestamente promovido por el presidente Bashar al Assad.

En Corea del Norte, su joven líder Kim Jong-un nos amenaza con una escalada de utilización de armamento nuclear. La respuesta no se está haciendo esperar y desde EEUU se ordena a su Armada acercarse a las costas de ese país.

Se suceden las palabras amenazadoras de un lado y de otro y por ello estos dos acontecimientos por sí mismos ya suponen un desafío y una amenaza seria que pone en alerta a todo el planeta. 

A los movimientos americanos para impedir estas pruebas atómicas, ataques preventivos, la respuesta del régimen norcoreano no pudo ser más elocuente, “adoptaremos nuestra reacción más dura contra EEUU y sus fuerzas, sin piedad y sin permitir que los agresores sobrevivan”.

Una guerra que de desatarse posiblemente no tendría ganadores y que sin duda podría desencadenarse de continuar las amenazas y provocaciones hasta extremos que conviertan esta situación en inmanejable.

El ministro de Exteriores chino ya advierte que aquel que provoque una guerra en Corea deberá asumir sus responsabilidades históricas y pagar el precio de un conflicto en el que todos pierdan.

Pero son muchos más los desafíos a los que nos enfrentamos. Los cristianos sufren persecuciones salvajes en Egipto, Siria, Irán, Pakistán y en otros muchos lugares del planeta, cacerías fanáticas que ya superan a las que sufrieron en los comienzos del cristianismo. Más cerca, aquí en España, las campañas de acoso contra los valores cristianos propiciadas por grupos políticos y sociales de izquierdas están siendo frenadas por ahora por la mayoría social. Todavía son recientes los intentos de eliminación de la retransmisión televisiva de la santa misa de los domingos o las palabras de algún ilustre podemita pidiendo la supresión de las procesiones de Semana Santa porque “ofenden a nuestros hermanos musulmanes”.

Hay más. Unicef nos avisa de que en zonas de Nigeria, Chad, Níger y Camerún el grupo terrorista Boko Haram viene utilizando a niños como herramientas para cometer atentados fijándoles a sus cuerpos adolescentes explosivos que los convierten en los tristemente conocidos “niños bombas”.

La desaparición constante cual goteo sangriento de inmigrantes en naufragios en el Mediterráneo sigue siendo un desafío, un reto que Europa no acaba de resolver donde las cifras de fallecidos de hoy nos hacen olvidar las de ahogados de ayer.

Desafíos cercanos y lejanos, pero desafíos que requieren respuestas ponderadas a la altura de sociedades maduras con valores conquistados durante siglos. No son momentos de cerrar los ojos ni de arrojar la primera piedra. Confiemos en que la diplomacia y la política estén a la altura de las grandes ocasiones históricas y que pronto desaparezcan tantos nubarrones.

Desafíos

Aínda que a vida en se mesma é unha sucesión constante de desafíos que nos poñen a proba como persoas e como sociedades, muchosacontecen ante os nosos narices sen que podamos ou saibamos reaccionar.

Hai uns días o presidente norteamericano ordenaba o lanzamento da “nai de todas as bombas” sobre unha base militar siria situada en Afganistán, en resposta ao ataque químico sobre poboación civil supostamente promovido polo presidente Bashar ao Assad.

En Corea do Norte, o seu novo líder Kim Jong-un ameázanos cunha escalada de utilización de armamento nuclear. A resposta non se está facendo esperar e desde EEUU ordénase á súa Armada achegarse ás costas dese país.

Sucédense as palabras ameazadoras dun lado e doutro e por iso estes dous acontecementos por si mesmos xa supoñen un desafío e unha ameaza seria que pon en alerta a todo o planeta. 

Aos movementos americanos para impedir estas probas atómicas, ataques preventivos, a resposta do réxime norcoreano non puido ser máis elocuente, “adoptaremos a nosa reacción máis dura contra EEUU e as súas forzas, sen piedade e sen permitir que os agresores sobrevivan”.

Unha guerra que de desatarse posiblemente non tería gañadores e que sen dúbida podería desencadearse de continuar as ameazas e provocacións ata extremos que convertan esta situación en inmanejable.

O ministro de Exteriores chinés xa advirte que aquel que provoque unha guerra en Corea deberá asumir as súas responsabilidades históricas e pagar o prezo dun conflito no que todos perdan.

Pero son moitos máis os desafíos aos que nos enfrontamos. Os cristiáns sofren persecucións salvaxes en Exipto, Siria, Irán, Paquistán e noutros moitos lugares do planeta, cacerías fanáticas que xa superan ás que sufriron nos comezos do cristianismo. Máis preto, aquí en España, as campañas de acoso contra os valores cristiáns propiciadas por grupos políticos e sociais de esquerdas están a ser freadas por agora pola maioría social. Aínda son recentes os intentos de eliminación da retransmisión televisiva da santa misa dos domingos ou as palabras dalgún ilustre podemita pedindo a supresión das procesións de Semana Santa porque “ofenden aos nosos irmáns musulmáns”.

Hai máis. Unicef avísanos de que en zonas de Nixeria, Chad, Níxer e Camerún o grupo terrorista Boko Haram vén utilizando a nenos como ferramentas para cometer atentados fixándolles aos seus corpos adolescentes explosivos que os converten nos tristemente coñecidos “nenos bombas”.

A desaparición constante cal goteo sanguento de inmigrantes en naufraxios no Mediterráneo segue sendo un desafío, un reto que Europa non acaba de resolver onde as cifras de falecidos de hoxe fannos esquecer as de afogados de onte.

Desafíos próximos e afastados, pero desafíos que requiren respostas ponderado á altura de sociedades maduras con valores conquistados durante séculos. Non son momentos de pechar os ollos nin de arroxar a primeira pedra. Confiemos en que a diplomacia e a política estean á altura das grandes ocasións históricas e que pronto desaparezan tantos nuboeiros.

miércoles, 5 de abril de 2017

¿Qué hay de lo mío?

Cada año todas las administraciones publicas están obligadas a presentar y aprobar en los órganos competentes las cuentas que regirán las decisiones políticas para el siguiente ejercicio. En ocasiones este calendario se ve alterado por distintas causas, e incluso a veces la falta de acuerdos previos hace inviable su tramitación provocando parálisis e inseguridad jurídica, con todo lo que ello conlleva para la buena marcha de ciudades, provincias, autonomías y para el conjunto de la nación.

En estos últimos días se han dado los primeros pasos para activar el proceso, largo y complejo, de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para lo que queda de 2017. Desde ahora está abierta la veda para opinar y criticar, a gusto de cada cual.

La aprobación del presupuesto conlleva ajustes milimétricos en la difícil cuadratura del circulo, donde ingresos, gastos y endeudamiento, mezclados con las obligaciones que nos impone Bruselas para cumplir con los objetivos de déficit público, suponen meses de trabajo no visible y otros ya más públicos donde el debate político ocupará titulares desde esta semana hasta su previsible aprobación en el mes de junio. En esta ocasión particular habrá que añadir al escenario la circunstancia no menor de la falta de una mayoría en el partido del gobierno, lo que está obligando a negociar con otras fuerzas políticas. Esto siempre conlleva hacer concesiones y por lo tanto no poder incluir en las cuentas todo lo que le gustaría al gobierno, dado que como bien sabemos el dinero no se estira como el chicle.

Lo que ocurre por otra parte, es que estas reflexiones suenan a algo etéreo y lejano y que los ciudadanos lo que quieren saber es si determinada carretera que utilizan a diario se va a ver mejorada o si el tren que anhelan llegará por fin, en definitiva la famosa pregunta que nos hacen a cuantos estamos en la política, “¿qué hay de lo mío?”.

A mi juicio en Lugo, y en lo que a infraestructuras se refiere, son cosas muy concretas las que debieran reflejarse en las grandes cuentas del estado. El impulso definitivo a la conexión por autovía entre Lugo y Santiago, para la que todo apunta a que en lo que queda de año veremos todos los tramos pendientes ya en obras y alguno de ellos a punto de finalizarse. En la Mariña lucense, la adjudicación de los proyectos pendientes y la ejecución inmediata de obras en alguno de los tramos que componen la futura autovía A-74 entre Barreiros y San Cibrao, convirtiendo en algo visible lo que hasta la fecha han sido comienzos no exentos de dificultades. En tercer lugar pero no menos importante la clarificación sobre la solución definitiva que acerque el tren del siglo XXI a Lugo, con pasos concretos y dotaciones que lo hagan viable. Todo esto al tiempo que se garantizan pensiones, sanidad, educación... en definitiva un estado de bienestar que pocos países disfrutan y tanto nos cuesta valorar.

Sin duda en los próximos días iremos viendo y analizando si las propuestas del gobierno obtienen la confianza suficiente en votos para que en cada provincia los ciudadanos tengan cumplida respuesta a su pregunta, ¿qué hay de lo mío?

Que hai do meu

Cada ano todas as administracións publicas están obrigadas a presentar e aprobar nos órganos competentes as contas que rexerán as decisións políticas para o seguinte exercicio. En ocasións este calendario vese alterado por distintas causas, e mesmo ás veces a falta de acordos previos fai inviable a súa tramitación provocando parálise e inseguridade xurídica, con todo o que iso leva para a boa marcha de cidades, provincias, autonomías e para o conxunto da nación.

Nestes últimos días déronse os primeiros pasos para activar o proceso, longo e complexo, de aprobación dos Orzamentos Xerais do Estado para o que queda de 2017. Desde agora está aberta a veda para opinar e criticar, a gusto de cada cal.

A aprobación do orzamento leva axustes milimétricos na difícil cuadratura do circulo, onde ingresos, gastos e endebedamento, mesturados coas obrigacións que nos impón Bruxelas para cumprir cos obxectivos de déficit público, supoñen meses de traballo non visible e outros xa máis públicos onde o debate político ocupará titulares desde esta semana ata a súa previsible aprobación no mes de xuño. Nesta ocasión particular haberá que engadir ao escenario a circunstancia non menor da falta dunha maioría no partido do goberno, o que está a obrigar a negociar con outras forzas políticas. Isto sempre leva facer concesións e por tanto non poder incluír nas contas todo o que lle gustaría ao goberno, dado que como ben sabemos o diñeiro non se estira como o chicle.

O que ocorre por outra banda, é que estas reflexións soan a algo etéreo e afastado e que os cidadáns o que queren saber é se determinada estrada que utilizan a diario vaise a ver mellorada ou se o tren que anhelan chegará por fin, en definitiva a famosa pregunta que nos fan a cuantos estamos na política, “que hai do meu?”.

Ao meu xuízo en Lugo, e no que a infraestruturas refírese, son cousas moi concretas as que debesen reflectirse nas grandes contas do estado. O impulso definitivo á conexión por autovía entre Lugo e Santiago, para a que todo apunta a que no que queda de ano veremos todos os tramos pendentes xa en obras e algún deles a piques de finalizarse. Na Mariña lucense, a adxudicación dos proxectos pendentes e a execución inmediata de obras nalgún dos tramos que compoñen a futura autovía A-74 entre Barreiros e San Cibrao, convertendo en algo visible o que ata a data foron comezos non exentos de dificultades. En terceiro lugar pero non menos importante a clarificación sobre a solución definitiva que achegue o tren do século XXI a Lugo, con pasos concretos e dotacións que o fagan viable. Todo isto á vez que se garanten pensións, sanidade, educación... en definitiva un estado de benestar que poucos países gozan e tanto nos custa valorar.

Sen dúbida nos próximos días iremos vendo e analizando se as propostas do goberno obteñen a confianza suficiente en votos para que en cada provincia os cidadáns teñan cumprida resposta á súa pregunta, que hai do meu?

miércoles, 22 de marzo de 2017

El ciudadano Smith

La pasada semana fui testigo directo de lo que pudo ser un claro ejercicio de incoherencia política o de un tacticismo para poner en riesgo la continuidad de la Legislatura. Aquellos que se califican como “liberales”, los integrantes de Ciudadanos, se alineaban con el ala izquierda, incluida la más radical, para tirar por tierra un decreto Ley que lo que perseguía era acabar con un sistema laboral que permite que el colectivo de los estibadores portuarios mantenga sus privilegios. Es decir los liberales se oponen a una liberalización laboral que encima es obligatoria en Europa.

El liberalismo queda definido en nuestro diccionario como una doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político, y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y de los poderes públicos.

En el Siglo XVIII existió un pensador escocés llamado Adam Smith que dedicó buena parte de su vida y estudios a su fascinación por saber qué era lo que mantenía unida a la sociedad y cómo se explicaba el progreso de unos pueblos y el estancamiento de otros. Para Adam Smith lo que hace progresar a la sociedad es la libertad, que transforma el egoísmo particular en virtud colectiva. “No obtenemos los alimentos de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino de la preocupación por su propio interés” afirma Smith, para quien la competencia en un mercado libre sin trabas es lo que favorece la distribución de la riqueza siendo los consumidores los reguladores del proceso. Para Smith la libertad era la garantía de la prosperidad y de la civilización.

El decreto Ley de la estiba persigue la liberalización del mercado para que acabe un sistema de monopolio que propicia que los trabajadores contratados lo hagan por medio de un sindicato que marca no solo los salarios, que de media rondan los más de 100.000€ anuales en muchos puertos, sino unas condiciones que hacen que cada día nuestros puertos sean menos competitivos y por ello muchas navieras desvíen sus operaciones a otros países cercanos.

Eso es lo que el señor Smith decía, que la falta de un mercado libre sin trabas impide el progreso, la prosperidad y la civilización y condena a sus pueblos al estancamiento y a la ruina.

Las consecuencias de tirar por tierra un decreto Ley del gobierno, acto parlamentario que no se producía desde 1979, puede que no se hagan esperar. Además de las multas millonarias con las que Europa nos castigará a todos, estarán también el ridículo internacional y las posibles consecuencias en el pacto de gobernabilidad, lo que nos podría abocar a nuevas elecciones antes de lo deseable.

El pensador escocés del siglo XVIII nos dejo muy claro el por qué unos países progresan y otros retroceden y dónde reside la frontera entre la civilización y la barbarie. Lástima que en estos momentos en España, especialmente en los lugares donde reside la soberanía nacional, no tengamos a muchos ciudadanos Smith, las cosas nos irían mejor.

O cidadán Smith

A pasada semana fun testemuña directa do que puido ser un claro exercicio de incoherencia política ou dun tacticismo para poñer en risco a continuidade da Lexislatura. Aqueles que se cualifican como “liberais”, os integrantes de Cidadáns, aliñábanse co á esquerda, incluída a máis radical, para tirar por terra un decreto Lei que o que perseguía era acabar cun sistema laboral que permite que o colectivo dos estibadores portuarios manteña os seus privilexios. É dicir os liberais opóñense a unha liberalización laboral que encima é obrigatoria en Europa.

O liberalismo queda definido no noso dicionario como unha doutrina política que postula a liberdade individual e social no político, e a iniciativa privada no económico e cultural, limitando nestes terreos a intervención do Estado e dos poderes públicos.

No Século XVIII existiu un pensador escocés chamado Adam Smith que dedicou boa parte da súa vida e estudos á súa fascinación por saber que era o que mantiña unida á sociedade e como se explicaba o progreso duns pobos e o estancamento doutros. Para Adam Smith o que fai progresar á sociedade é a liberdade, que transforma o egoísmo particular en virtude colectiva. “Non obtemos os alimentos da benevolencia do carniceiro, do cervexeiro ou do panadeiro, senón da preocupación polo seu propio interese” afirma Smith, para quen a competencia nun mercado libre sen trabas é o que favorece a distribución da riqueza sendo os consumidores os reguladores do proceso. Para Smith a liberdade era a garantía da prosperidade e da civilización.

O decreto Lei da estiba persegue a liberalización do mercado para que acabe un sistema de monopolio que propicia que os traballadores contratados o sexan por medio dun sindicato que marca non só os salarios, que de media roldan os máis de 100.000 euros anuais en moitos portos, senón unhas condicións que fan que cada día os nosos portos sexan menos competitivos e por iso moitas navieiras desvíen as súas operacións a outros países próximos.

Iso é o que o señor Smith dicía, que a falta dun mercado libre sen trabas impide o progreso, a prosperidade e a civilización e condena aos seus pobos ao estancamento e á ruína.

As consecuencias de tirar por terra un decreto Lei do goberno, acto parlamentario que non se producía desde 1979, poida que non se fagan esperar. Ademais das multas millonarias coas que Europa castigaranos a todos, estarán tamén o ridículo internacional e as posibles consecuencias no pacto de gobernabilidade, o que nos podería abocar a novas eleccións antes do desexable.

O pensador escocés do século XVIII déixonos moi claro o por que uns países progresan e outros retroceden e onde reside a fronteira entre a civilización e a barbarie. Mágoa que nestes momentos en España, especialmente nos lugares onde reside a soberanía nacional, non teñamos a moitos cidadáns Smith, as cousas irían mellor.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Leyendas negras y autoestima

Soy de los convencidos de la importancia que tienen el optimismo y una cierta dosis de autoestima para desarrollarse como personas, como sociedad y en definitiva como nación.

Este fin de semana leyendo distintas publicaciones me han llamado la atención por sus vertientes contrapuestas dos entrevistas, la realizada al responsable del proyecto “Marca España” Carlos Espinosa, y la de la filóloga e investigadora Elvira Roca experta en “la leyenda negra” atribuida a España.

Para esta última, la leyenda negra es el relato desfavorable sobre España y su pasado, un mito que todavía sigue vivo entre nosotros y en algunos países de nuestro entorno, especialmente del norte Europa. Para esta investigadora se construyó un discurso que nos convertía en paradigma de la irracionalidad, crueldad y atraso. Algo que contribuyó a generar una baja autoestima desde el siglo XVIII, al aceptar como verdades los tópicos de esa leyenda, que al fin y a la postre no era más que propaganda antiespañola creada por el mundo protestante y asumida por la ilustración francesa mediante un mecanismo muy sutil: magnificar un hecho real aislado hasta convertirlo en único, dándole proporciones gigantescas.

Frente a esa leyenda negra tan negativa para nuestros intereses y que todavía muchos se empeñan en mantener viva, están los resultados y frutos derivados del proyecto conocido como “Marca España”, proyecto participativo y sin ideologías políticas, con una estrategia clara que evita los tópicos y difunde un relato actualizado de un país moderno.

Ya son muchos los datos que invitan al optimismo, siempre moderado, como la mejora de la percepción de España en el exterior: el incremento de las inversiones extranjeras acompañado de una clara puesta en continuo crecimiento por nuestro país, ser líderes en construcción y gestión de grandes proyectos de infraestructuras a nivel mundial, vernos líderes internacionales en energías sostenibles, en gestión de tráfico aéreo, infraestructuras ferroviarias, ingeniería naval y de transportes, dar ejemplo en distribución y diseño de moda, y un largo etcétera en el que no debemos olvidar nuestra diversidad y riqueza cultural, nuestro ingenio, creatividad y talento. Carlos Espinosa lo explica mejor que yo.

Cada cual podrá elegir con qué modelo identifica mejor a nuestro país, pero sin duda alguna lo que es innegable es que necesitamos convencernos de que somos mucho mejores de como otros nos pintan. Tenemos que desprendernos de tópicos y leyendas negras, enterrar complejos muy arraigados y poner en valor nuestras muchas virtudes con modestia pero con orgullo. Éstas pueden ser buenas recetas para seguir progresando.

Cuando hace años un periodista me preguntaba de que obra me sentía más orgulloso como alcalde, contesté que de haber contribuido a mejorar la autoestima de los lucenses. Hoy lo ratifico y animo a quienes dirigen nuestra ciudad a evitar litigios y confrontaciones estériles, políticas populistas y gestión cortoplacista. Y al conjunto de los lucenses a ser participativos y a convencernos de que tenemos muchas cosas de las que sentirnos orgullosos.

Lendas negras e autoestima

Son dos convencidos da importancia que teñen o optimismo e unha certa dose de autoestima para desenvolverse como persoas, como sociedade e en definitiva como nación.

Este fin de semana lendo distintas publicacións chamáronme a atención polas súas vertentes contrapostas dúas entrevistas, a realizada ao responsable do proxecto “Marca España” Carlos Espinosa, e a da filóloga e investigadora Elvira Roca experta en “a lenda negra” atribuída a España.

Para esta última, a lenda negra é o relato desfavorable sobre España e o seu pasado, un mito que aínda segue vivo entre nós e nalgúns países da nosa contorna, especialmente do norte Europa. Para esta investigadora construíuse un discurso que nos convertía en paradigma da irracionalidad, crueldade e atraso. Algo que contribuíu a xerar unha baixa autoestima desde o século XVIII, ao aceptar como verdades os tópicos desa lenda, que ao cabo non era máis que propaganda antiespañola creada polo mundo protestante e asumida pola ilustración francesa mediante un mecanismo moi sutil: magnificar un feito real illado ata convertelo en único, dándolle proporcións xigantescas.

Fronte a esa lenda negra tan negativa para os nosos intereses e que aínda moitos se empeñan en manter viva, están os resultados e froitos derivados do proxecto coñecido como “Marca España”, proxecto participativo e sen ideoloxías políticas, cunha estratexia clara que evita os tópicos e difunde un relato actualizado dun país moderno.

Xa son moitos os datos que convidan o optimismo, sempre moderado, como a mellora da percepción de España no exterior: o incremento dos investimentos estranxeiros acompañado dunha clara posta en continuo crecemento polo noso país, ser líderes en construción e xestión de grandes proxectos de infraestruturas a nivel mundial, vernos líderes internacionais en enerxías sustentables, en xestión de tráfico aéreo, infraestruturas ferroviarias, enxeñería naval e de transportes, dar exemplo en distribución e deseño de moda, e un longo etcétera no que non debemos esquecer a nosa diversidade e riqueza cultural, o noso enxeño, creatividade e talento. Carlos Espinosa explícao mellor que eu.

Cada cal poderá elixir con que modelo identifica mellor ao noso país, pero sen ningunha dúbida o que é innegable é que necesitamos convencernos de que somos moito mellores de como outros nos pintan. Temos que desprendernos de tópicos e lendas negras, enterrar complexos moi arraigados e poñer en valor nosas moitas virtudes con modestia pero con orgullo. Estas poden ser boas receitas para seguir progresando.

Cando hai anos un xornalista preguntábame de que obra sentíame máis orgulloso como alcalde, contestei que de contribuír a mellorar a autoestima dos lucenses. Hoxe ratifícoo e animo a quen dirixe a nosa cidade para evitar litixios e confrontacións estériles, políticas populistas e xestión cortoplacista. E ao conxunto dos lucenses para ser participativos e a convencernos de que temos moitas cousas das que sentirnos orgullosos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Lo que de verdad importa

Nos pasamos la vida preocupados por cuestiones materiales que la sociedad parece empeñada en imponernos como metas y que cuando alcanzamos dejan de tener valor llenándonos de insatisfacción.

Desde pequeños aprendemos a competir en clase, en los juegos, en el deporte. Pronto asociamos victorias a premios y éstos a su valor comercial. En algunos hogares se incentiva el cumplimiento y la obediencia en términos de regalos o compensaciones que poco tiene que ver con el reconocimiento moral, el inculcado de determinados valores o los estímulos para mejorar o para realizar sacrificios y esfuerzos personales. Todo se arregla con concesiones al capricho de turno o de moda.

De esta manera muchos jóvenes han crecido y llegado a adultos en una sociedad materialista y consumista, donde algunos padres quisieron darle a sus hijos todo lo que éstos pedían por el mero hecho de que ellos no lo tuvieron en su momento y como señal de haber alcanzado determinado estatus económico y social.

Estamos acostumbrados a darle mucha importancia a esos signos externos que de manera automática actúan como carta de presentación. En muchas empresas se identifica la valía o la responsabilidad en un puesto de trabajo no solamente con el nivel salarial sino con los símbolos que ello conlleva; modelo de vehículo, marca de ropa, etcétera.

En este ambiente es fácil definir un estereotipo de triunfador basado en ambiciones sin reparos con tal de alcanzar ese perfil que la sociedad en general ha moldeado para etiquetar a quienes lo alcanzan.

Por el camino muchos dejarán familias rotas por falta de convivencia, por no dedicar el tiempo necesario a la pareja o a los hijos, por priorizar de manera errónea anteponiendo los viajes de trabajo cada vez más largos, las jornadas interminables en la oficina o las cenas de trabajo, a pasar más tiempo con quienes tiempo atrás decidieron voluntariamente formar una familia.

En esos caminos solamente los sobresaltos propiciarán momentos de reflexión para replantearse el cambio de rumbo y prioridades, o la insistencia en mantenerla y no enmendarla, amparándose en que esos avisos “no son para tanto”.

Pero en otras ocasiones los avisos serán relacionados con la salud, muchas veces graves, y entonces muchos sí que decidirán replantearse sus modelos de vida y sus estrategias profesionales y personales.

Quienes hayan tenido la fortuna de haber tenido hijos y de haber construido un hogar con estabilidad emocional y buena convivencia estarán entre los seres privilegiados que sin estar exentos de problemas cotidianos de mayor o menor envergadura, confiarán en la fuerza de los sentimientos y de los valores que sustentan toda relación.

Si además la vida nos obsequia con la posibilidad de conocer y ayudar a los hijos de nuestros hijos, tendremos un argumento todavía más poderoso para poder valorar lo que realmente debe importarnos en nuestras vidas.

Por eso me siento privilegiado y afortunado, por haber recibido ese enorme obsequio de la vida que no tiene etiquetas sociales ni materiales. Por tener lo que de verdad importa.

O que de verdade importa

Pasámonos a vida preocupados por cuestións materiais que a sociedade parece empeñada en impoñernos como metas e que cando alcanzamos deixan de ter valor enchéndonos de insatisfacción.

Desde pequenos aprendemos a competir en clase, nos xogos, no deporte. Pronto asociamos vitorias a premios e estes a o seu valor comercial. Nalgúns fogares incentívase o cumprimento e a obediencia en termos de agasallos ou compensacións que pouco ten que ver co recoñecemento moral, o inculcado de determinados valores ou os estímulos para mellorar ou para realizar sacrificios e esforzos persoais. Todo se arranxa con concesións ao capricho de quenda ou de moda.

Desta maneira moitos mozos creceron e chegaron a adultos nunha sociedade materialista e consumista, onde algúns pais quixeron darlle aos seus fillos todo o que estes pedían polo mero feito de que eles non o tiveron no seu momento e como sinal de alcanzar determinado status económico e social.

Estamos afeitos darlle moita importancia a eses signos externos que de maneira automática actúan como carta de presentación. En moitas empresas identifícase a valía ou a responsabilidade nun posto de traballo non soamente co nivel salarial senón cos símbolos que iso leva; modelo de vehículo, marca de roupa, etcétera.

Neste ambiente é fácil definir un estereotipo de triunfador baseado en ambicións sen reparos con tal de alcanzar ese perfil que a sociedade en xeral moldeou para etiquetar a quen o alcanza.

Polo camiño moitos deixarán familias rotas por falta de convivencia, por non dedicar o tempo necesario á parella ou aos fillos, por priorizar de maneira errónea antepoñendo as viaxes de traballo cada vez máis longos, as xornadas interminables na oficina ou as ceas de traballo, a pasar máis tempo con quen tempo atrás decidiron voluntariamente formar unha familia.

Neses camiños soamente os sobresaltos propiciarán momentos de reflexión para reformularse o cambio de rumbo e prioridades, ou a insistencia en mantela e non emendala, amparándose en que eses avisos “non son para tanto”.

Pero noutras ocasións os avisos serán relacionados coa saúde, moitas veces graves, e entón moitos si que decidirán reformularse os seus modelos de vida e as súas estratexias profesionais e persoais.

Quen tivese a fortuna de ter fillos e de construír un fogar con estabilidade emocional e boa convivencia estarán entre os seres privilexiados que sen estar exentos de problemas cotiáns de maior ou menor envergadura, confiarán na forza dos sentimentos e dos valores que sustentan toda relación.

Se ademais a vida obséquianos coa posibilidade de coñecer e axudar aos fillos dos nosos fillos, teremos un argumento aínda máis poderoso para poder valorar o que realmente debe importarnos nas nosas vidas.

Por iso síntome privilexiado e afortunado, por recibir ese enorme obsequio da vida que non ten etiquetas sociais nin materiais. Por ter o que de verdade importa.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Tiempo de locos

Es posible que después de leer el titulo del artículo estén pensando en que dedicaré estas líneas a las declaraciones diarias de Donald Trump, o a los sucesos en Cataluña, o quizás a los enfrentamientos en Podemos o a las locuras de un padre que por hacer daño a su pareja se arroja con su pequeña por la ventana. Todos estos sucesos, salvando las distancias en cuanto a la gravedad entre ellos, podría caber bajo el titular del artículo. Sin embargo voy a intentar referirme a otra clase de tiempo, el meteorológico, y explicar por qué creo que es de locos.

¿Quién no ha oído hablar en alguna ocasión acerca del cambio climático? Esta palabra y su significado empezó a causar preocupación mundial hace relativamente pocas décadas, unos 40 años, allá por 1979 durante la primera Conferencia Mundial sobre el Clima. Desde entonces la preocupación pública por las cuestiones relacionadas con el medio ambiente ha ido en aumento, estableciéndose medidas y leyes que tratan de protegerlo con distintos rangos de aplicación y también de éxito a nivel mundial.

La variación global del clima en la Tierra no es algo etéreo o para tomar a titulo de inventario; no es algo que solo deba preocupar a las próximas generaciones; no es algo que por tanto no nos incumba a los actuales pobladores de este planeta.

Las noticias relacionadas con los fenómenos meteorológicos anómalos y adversos cada vez ocupan más tiempo en todo tipo de informativos y ya forman parte de las tertulias de amigos y familiares. Es habitual comentar lo que seco fue este verano en Galicia, qué tornados se formaron en diversas localidades donde nunca antes los vecinos del lugar vieron este fenómeno, qué trombas de agua con sus correspondientes inundaciones han afectado a lugares poco dados a sufrirlas, y un largo etcétera. Sin ir más lejos los temporales de estos días pasados en nuestra tierra y las inundaciones de hace unas semanas en el mediterráneo son ejemplos claros de cómo la acción del hombre está contribuyendo a la alteración global del clima.

Quien piense que este problema no va con él está en un grave error o es un egoísta. El cambio climático nos afecta a todos porque su impacto es global. Las tormentas, las sequías o las olas de calor son solamente ejemplos de aumento de índices de mortalidad por catástrofes o alteraciones en las condiciones de producción de alimentos. Por ello no solo es un fenómeno ambiental sino de consecuencias económicas y sociales a nivel mundial.

Al tiempo que culpamos a las grandes industrias, preguntémonos cómo reciclamos nosotros, cómo utilizamos nuestros vehículos o graduamos nuestras calefacciones y aires acondicionados. Repito, nos afecta a todos y todos debemos implicarnos.

El tiempo es de locos porque los seres humanos que habitamos la Tierra nos comportamos como locos siendo irrespetuosos y egoístas. Parecemos preocupados en ver qué bienes podemos dejarles a nuestros hijos y olvidamos que el mejor legado es un medio ambiente equilibrado y sostenible. Lo demás poco les ayudará.
 
 

Tempo de tolos

É posible que despois de ler o titulo do artigo estean a pensar en que dedicarei estas liñas ás declaracións diarias de Donald Trump, ou aos sucesos en Cataluña, ou quizais aos enfrontamentos en Podemos ou ás tolemias dun pai que por facer dano á súa parella arróxase coa súa pequena pola xanela. Todos estes sucesos, salvando as distancias en canto á gravidade entre eles, podería caber baixo o titular do artigo. Con todo vou tentar referirme a outra clase de tempo, o meteorolóxico, e explicar por que creo que é de tolos.

Quen non oíu falar nalgunha ocasión sobre o cambio climático? Esta palabra e o seu significado empezou a causar preocupación mundial hai relativamente poucas décadas, uns 40 anos, alá por 1979 durante a primeira Conferencia Mundial sobre o Clima. Desde entón a preocupación pública polas cuestións relacionadas co medio ambiente foi en aumento, establecéndose medidas e leis que tratan de protexelo con distintos rangos de aplicación e tamén de éxito a nivel mundial.

A variación global do clima na Terra non é algo etéreo ou para tomar a titulo de inventario; non é algo que só deba preocupar ás próximas xeracións; non é algo que por tanto non nos incumba aos actuais poboadores deste planeta.

As noticias relacionadas cos fenómenos meteorolóxicos anómalos e adversos cada vez ocupan máis tempo en todo tipo de informativos e xa forman parte dos faladoiros de amigos e familiares. É habitual comentar o que seco foi este verán en Galicia, que tornados formáronse en diversas localidades onde nunca antes os veciños do lugar viron este fenómeno, que trombas de auga coas súas correspondentes inundacións afectaron a lugares pouco dados a sufrilas, e un longo etcétera. Sen ir máis lonxe os temporais destes días pasados na nosa terra e as inundacións de hai unhas semanas no mediterráneo son exemplos claros de como a acción do home está a contribuír á alteración global do clima.

Quen pense que este problema non vai con el está nun grave erro ou é un egoísta. O cambio climático aféctanos a todos porque o seu impacto é global. As tormentas, as secas ou as ondas de calor son soamente exemplos de aumento de índices de mortalidade por catástrofes ou alteracións nas condicións de produción de alimentos. Por iso non só é un fenómeno ambiental senón de consecuencias económicas e sociais a nivel mundial.

Á vez que culpamos ás grandes industrias, preguntémonos como reciclamos nós, como utilizamos os nosos vehículos ou graduamos nosas calefaccións e aires acondicionados. Repito, aféctanos a todos e todos debemos implicarnos.

O tempo é de tolos porque os seres humanos que habitamos a Terra comportámonos como tolos sendo irrespetuosos e egoístas. Parecemos preocupados en ver que bens podemos deixarlles aos nosos fillos e esquecemos que o mellor legado é un medio ambiente equilibrado e sustentable. O demais pouco axudaralles.

miércoles, 25 de enero de 2017

Cuando levante la niebla

Este invierno está resultando seco, frío y dominado por largas jornadas con niebla. Mientras, los sucesos más importantes siguen ocupando las portadas de los periódicos.

Solo hay que repasar los de este fin de semana para darse cuenta de por donde va la actualidad. “El populismo entra en la Casa Blanca” titula un diario nacional en referencia a la toma de posesión del 45º presidente americano, para a continuación referirse a él como el populista más agresivo y a su política como el nacionalismo más desacomplejado. De estrafalario constructor y showman televisivo a convertirse en el 45º Presidente, subtitulan.

Leyendo y leyendo me fijo en sus prioridades como presidente: recortes fiscales, derogar las medidas que obligaban a reducir las emisiones contaminantes, reforzar las Fuerzas Armadas, construir un gran muro en la frontera con México, aplicar aranceles a los coches alemanes, paralizar el plan sanitario de Obama, y un largo y preocupante etcétera.

Entre los mensajes hacia la comunidad internacional destacan la proximidad a Putin y el desprecio hacia la Unión Europea concretado en su aprobación a la desmembración, apoyando claramente el Brexit al afirmar que Reino Unido hace bien en irse de la UE. “Un Brexit multiplicado por tres”, anunció Trump, contribuyendo a una desconexión británica más dura.

El panorama internacional todavía se vuelve más complejo por sus cortejos a Putin, con quien comparte la política agresiva y el uso de la fuerza, las próximas elecciones en Holanda, Francia, Alemania o Italia. 

La insoportable tensión con México, que de estallar solo beneficiaría al partido izquierdista mexicano, o el anuncio del traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén que incendiaría todo Oriente Próximo, son otras muestras de lo que se nos puede venir encima.

Pero todavía son más la amenazas. En el Continente Asiático los anuncios de Trump de romper con los tratados de libre comercio al tiempo que incrementará la presencia naval militar en esas aguas suponen nuevos riesgos para todos.

Son tiempos difíciles, turbulentos e imprevisibles en los que expertos nos previenen de años peligrosos ante los que debemos estar preparados. Preparados ante la oleada de nacionalismos a los que ahora debemos sumar a Trump, a Putin en Rusia, Modi en Italia, Jinping en China, Erdogan en Turquía. A los que también añadiríamos actitudes como la de May en reino Unido con su Brexit duro y sus efectos contagio en otros países de la Unión.

Son estos mismos analistas los que sin atreverse a hablar de la III Guerra Mundial sí ven posible una crisis similar a la que provocaron los misiles cubanos. El Papa Francisco sí lo habló más claro, “estamos en la III Guerra Mundial en pedacitos”.

La frase de la canciller alemana Merkel “el futuro de la UE está en manos de los europeos” me hace concebir un halo de esperanza en la búsqueda de la unidad frente a las amenazas del populista americano, en hacernos despertar y comprender dónde residen nuestras fortalezas y debilidades.

Cuando levante la niebla lo veremos más claro.

Cando levante a néboa

Este inverno está a resultar seco, frío e dominado por longas xornadas con néboa. Mentres, os sucesos máis importantes seguen ocupando as portadas dos xornais.

Só hai que repasar os deste fin de semana para darse conta de por onde vai a actualidade. ?O populismo entra na Casa Branca? titula un diario nacional en referencia á toma de posesión do 45º presidente americano, para a continuación referirse a el como o populista máis agresivo e á súa política como o nacionalismo máis desacomplejado. De estrafalario construtor e showman televisivo a converterse no 45º Presidente, subtitulan.

Lendo e lendo fíxome nas súas prioridades como presidente: recortes fiscais, derrogar as medidas que obrigaban a reducir as emisións contaminantes, reforzar as Forzas Armadas, construír un gran muro na fronteira con México, aplicar aranceis aos coches alemáns, paralizar o plan sanitario de Obama, e un longo e preocupante etcétera.

Entre as mensaxes cara á comunidade internacional destacan a proximidade a Putin e o desprezo cara á Unión Europea concretado na súa aprobación á desmembración, apoiando claramente o Brexit ao afirmar que Reino Unido fai ben en irse da UE. “Un Brexit multiplicado por tres”, anunciou Trump, contribuíndo a unha desconexión británica máis dura.

O panorama internacional aínda se volve máis complexo polos seus cortexos a Putin, con quen comparte a política agresiva e o uso da forza, as próximas eleccións en Holanda, Francia, Alemaña ou Italia. 

A insoportable tensión con México, que de estalar só beneficiaría ao partido esquerdista mexicano, ou o anuncio do traslado da embaixada de EEUU a Xerusalén que incendiaría todo Oriente Próximo, son outras mostras do que se nos pode vir encima.

Pero aínda son máis a ameazas. No Continente Asiático os anuncios de Trump de romper cos tratados de libre comercio á vez que incrementará a presenza naval militar nesas augas supoñen novos riscos para todos.

Son tempos difíciles, turbulentos e imprevisibles nos que expertos nos preveñen de anos perigosos ante os que debemos estar preparados. Preparados ante a onda de nacionalismos aos que agora debemos sumar a Trump, a Putin en Rusia, Modi en Italia, Jinping en China, Erdogan en Turquía. Aos que tamén engadiriamos actitudes como a de May en reino Unido co seu Brexit duro e os seus efectos contaxio noutros países da Unión.

Son estes mesmos analistas os que sen atreverse a falar da III Guerra Mundial si ven posible unha crise similar á que provocaron os mísiles cubanos. O Papa Francisco si o falou máis claro, “estamos na III Guerra Mundial en pedacitos”.

A frase da chanceler alemá Merkel “o futuro da UE está en mans dos europeos”faime concibir un halo de esperanza na procura da unidade fronte ás ameazas do populista americano, en facernos espertar e comprender onde residen as nosas fortalezas e debilidades.

Cando levante a néboa verémolo máis claro.

miércoles, 11 de enero de 2017

Buenos deseos y propósitos

Son éstas, las fechas en las que nos encontramos, las más propicias y habituales a la hora de plantearnos cada año que comienza una serie de propósitos y de retos, muchos de los cuales a lo largo de los próximos meses se quedarán en solo eso, propósitos.

Para muchos el año comienza proponiéndose hacer más ejercicio y los gimnasios ven incrementadas sus matriculas y solicitudes. Otros deciden que ha llegado el momento de no retrasar por más tiempo el ponerse en serio con el aprendizaje de un idioma extranjero y las academias y los cursos on line también aumentan la demanda.

Las nuevas agendas aparecen con sus páginas en blanco dispuestas a ver como poco a poco se llenan de eventos y actividades de trabajo y de ocio. En las calles casi todos los saludos terminan con la repetida frase de “feliz año”. Finalizadas las comidas y cenas en familia o en los locales habituales, todos tratan de restablecer la normalidad en sus hábitos alimenticios con el propósito de perder cuanto antes los kilos que los turrones, el capón y otros manjares navideños, se nos han añadido.

Como quiera que ostento la responsabilidad y el privilegio de representarles a todos en la sede que encarna la soberanía nacional, el Congreso de los Diputados, quiero compartir con ustedes mis deseos y propósitos en lo público en este espacio.

A nivel nacional la prioridad debe seguir siendo trabajar para contribuir a mantener la estabilidad y el clima de confianza en las instituciones y en nuestra nación, que propicie la confianza de todos aquellos que con sus iniciativas y esfuerzo económico mantienen nuestra economía y generan puestos de trabajo.

Para Galicia, que nuestra autoestima como pueblo nunca decaiga y que sepamos apreciar y poner en valor cada día con nuestro esfuerzo lo que tenemos y lo que somos, reivindicando con argumentos y la necesaria pasión aquellas inversiones que son prioritarias e imprescindibles para seguir mejorando, como la llegada a nuestra tierra de la alta velocidad ferroviaria.

Para nuestra provincia de Lugo el impulso definitivo a todo tipo de iniciativas públicas y privadas que contribuyan a afianzar y potenciar nuestro medio rural, con especial sensibilidad hacia las vinculadas con nuestras explotaciones ganaderas, sin olvidar a las mujeres y hombres que se ganan la vida en las duras condiciones de la mar.

En nuestra ciudad de Lugo, que de una vez por todas impere la responsabilidad política para que, con la necesaria colaboración institucional, podamos sacar adelante los proyectos de ciudad que desde hace años brillan por su ausencia, paralizados en los cajones de los gobernantes municipales. Que nuestras comunicaciones ferroviarias con la meseta sean una realidad comprometida y respaldada en los Presupuestos Generales del Estado y en el conjunto de la sociedad e instituciones lucenses.

En lo personal, para todos ustedes, mucha salud, trabajo para quien lo demande y buenos, muchos buenos momentos que poder compartir con sus seres más queridos. Ojalá que estos buenos deseos y propósitos se vean cumplidos.

Bos desexos e propósitos

Son estas, as datas nas que nos atopamos, as máis propicias e habituais á hora de expornos cada ano que comeza unha serie de propósitos e de retos, moitos dos cales ao longo dos próximos meses quedarán en só iso, propósitos.

Para moitos o ano comeza propoñéndose facer máis exercicio e os ximnasios ven incrementadas os seus matriculas e solicitudes. Outros deciden que chegou o momento de non atrasar por máis tempo o poñerse en serio coa aprendizaxe dun idioma estranxeiro e as academias e os cursos en liña tamén aumentan a demanda.

As novas axendas aparecen coas súas páxinas en branco dispostas a ver como aos poucos énchense de eventos e actividades de traballo e de lecer. Nas rúas case todos os saúdos terminan coa repetida frase de “feliz ano”. Finalizadas as comidas e ceas en familia ou nos locais habituais, todos tratan de restablecer a normalidade nos seus hábitos alimenticios co propósito de perder canto antes os quilos que os turróns, o capón e outros manxares do Nadal, engadíronsenos.

Como queira que ostento a responsabilidade e o privilexio de representarlles a todos na sede que encarna a soberanía nacional, o Congreso dos Deputados, quero compartir con vostedes os meus desexos e propósitos no público neste espazo.

A nivel nacional a prioridade debe seguir sendo traballar para contribuír a manter a estabilidade e o clima de confianza nas institucións e na nosa nación, que propicie a confianza de todos aqueles que coas súas iniciativas e esforzo económico manteñen a nosa economía e xeran postos de traballo.

Para Galicia, que a nosa autoestima como poboo nunca decaia e que saibamos apreciar e poñer en valor cada día co noso esforzo o que temos e o que somos, reivindicando con argumentos e a necesaria paixón aqueles investimentos que son prioritarias e imprescindibles para seguir mellorando, como a chegada á nosa terra da alta velocidade ferroviaria.

Para a nosa provincia de Lugo o impulso definitivo a todo tipo de iniciativas públicas e privadas que contribúan a afianzar e potenciar o noso medio rural, con especial sensibilidade cara ás vinculadas coas nosas explotacións gandeiras, sen esquecer ás mulleres e homes que se gañan a vida nas duras condicións da mar.

Na nosa cidade de Lugo, que dunha vez por todas impere a responsabilidade política para que, coa necesaria colaboración institucional, podamos sacar adiante os proxectos de cidade que desde hai anos brillan pola súa ausencia, paralizados nos caixóns dos gobernantes municipais. Que as nosas comunicacións ferroviarias coa meseta sexan unha realidade comprometida e apoiada nos Orzamentos Xerais do Estado e no conxunto da sociedade e institucións lucenses.

No persoal, para todos vostedes, moita saúde, traballo para quen o demande e bos, moitos bos momentos que poder compartir cos seus seres máis queridos. Oxalá que estes bos desexos e propósitos véxanse cumpridos.
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