miércoles, 19 de abril de 2017

Desafíos

Aunque la vida en si misma es una sucesión constante de desafíos que nos ponen a prueba como personas y como sociedades, muchosacontecen ante nuestras narices sin que podamos o sepamos reaccionar.

Hace unos días el presidente norteamericano ordenaba el lanzamiento de la “madre de todas las bombas” sobre una base militar siria situada en Afganistán, en respuesta al ataque químico sobre población civil supuestamente promovido por el presidente Bashar al Assad.

En Corea del Norte, su joven líder Kim Jong-un nos amenaza con una escalada de utilización de armamento nuclear. La respuesta no se está haciendo esperar y desde EEUU se ordena a su Armada acercarse a las costas de ese país.

Se suceden las palabras amenazadoras de un lado y de otro y por ello estos dos acontecimientos por sí mismos ya suponen un desafío y una amenaza seria que pone en alerta a todo el planeta. 

A los movimientos americanos para impedir estas pruebas atómicas, ataques preventivos, la respuesta del régimen norcoreano no pudo ser más elocuente, “adoptaremos nuestra reacción más dura contra EEUU y sus fuerzas, sin piedad y sin permitir que los agresores sobrevivan”.

Una guerra que de desatarse posiblemente no tendría ganadores y que sin duda podría desencadenarse de continuar las amenazas y provocaciones hasta extremos que conviertan esta situación en inmanejable.

El ministro de Exteriores chino ya advierte que aquel que provoque una guerra en Corea deberá asumir sus responsabilidades históricas y pagar el precio de un conflicto en el que todos pierdan.

Pero son muchos más los desafíos a los que nos enfrentamos. Los cristianos sufren persecuciones salvajes en Egipto, Siria, Irán, Pakistán y en otros muchos lugares del planeta, cacerías fanáticas que ya superan a las que sufrieron en los comienzos del cristianismo. Más cerca, aquí en España, las campañas de acoso contra los valores cristianos propiciadas por grupos políticos y sociales de izquierdas están siendo frenadas por ahora por la mayoría social. Todavía son recientes los intentos de eliminación de la retransmisión televisiva de la santa misa de los domingos o las palabras de algún ilustre podemita pidiendo la supresión de las procesiones de Semana Santa porque “ofenden a nuestros hermanos musulmanes”.

Hay más. Unicef nos avisa de que en zonas de Nigeria, Chad, Níger y Camerún el grupo terrorista Boko Haram viene utilizando a niños como herramientas para cometer atentados fijándoles a sus cuerpos adolescentes explosivos que los convierten en los tristemente conocidos “niños bombas”.

La desaparición constante cual goteo sangriento de inmigrantes en naufragios en el Mediterráneo sigue siendo un desafío, un reto que Europa no acaba de resolver donde las cifras de fallecidos de hoy nos hacen olvidar las de ahogados de ayer.

Desafíos cercanos y lejanos, pero desafíos que requieren respuestas ponderadas a la altura de sociedades maduras con valores conquistados durante siglos. No son momentos de cerrar los ojos ni de arrojar la primera piedra. Confiemos en que la diplomacia y la política estén a la altura de las grandes ocasiones históricas y que pronto desaparezcan tantos nubarrones.

Desafíos

Aínda que a vida en se mesma é unha sucesión constante de desafíos que nos poñen a proba como persoas e como sociedades, muchosacontecen ante os nosos narices sen que podamos ou saibamos reaccionar.

Hai uns días o presidente norteamericano ordenaba o lanzamento da “nai de todas as bombas” sobre unha base militar siria situada en Afganistán, en resposta ao ataque químico sobre poboación civil supostamente promovido polo presidente Bashar ao Assad.

En Corea do Norte, o seu novo líder Kim Jong-un ameázanos cunha escalada de utilización de armamento nuclear. A resposta non se está facendo esperar e desde EEUU ordénase á súa Armada achegarse ás costas dese país.

Sucédense as palabras ameazadoras dun lado e doutro e por iso estes dous acontecementos por si mesmos xa supoñen un desafío e unha ameaza seria que pon en alerta a todo o planeta. 

Aos movementos americanos para impedir estas probas atómicas, ataques preventivos, a resposta do réxime norcoreano non puido ser máis elocuente, “adoptaremos a nosa reacción máis dura contra EEUU e as súas forzas, sen piedade e sen permitir que os agresores sobrevivan”.

Unha guerra que de desatarse posiblemente non tería gañadores e que sen dúbida podería desencadearse de continuar as ameazas e provocacións ata extremos que convertan esta situación en inmanejable.

O ministro de Exteriores chinés xa advirte que aquel que provoque unha guerra en Corea deberá asumir as súas responsabilidades históricas e pagar o prezo dun conflito no que todos perdan.

Pero son moitos máis os desafíos aos que nos enfrontamos. Os cristiáns sofren persecucións salvaxes en Exipto, Siria, Irán, Paquistán e noutros moitos lugares do planeta, cacerías fanáticas que xa superan ás que sufriron nos comezos do cristianismo. Máis preto, aquí en España, as campañas de acoso contra os valores cristiáns propiciadas por grupos políticos e sociais de esquerdas están a ser freadas por agora pola maioría social. Aínda son recentes os intentos de eliminación da retransmisión televisiva da santa misa dos domingos ou as palabras dalgún ilustre podemita pedindo a supresión das procesións de Semana Santa porque “ofenden aos nosos irmáns musulmáns”.

Hai máis. Unicef avísanos de que en zonas de Nixeria, Chad, Níxer e Camerún o grupo terrorista Boko Haram vén utilizando a nenos como ferramentas para cometer atentados fixándolles aos seus corpos adolescentes explosivos que os converten nos tristemente coñecidos “nenos bombas”.

A desaparición constante cal goteo sanguento de inmigrantes en naufraxios no Mediterráneo segue sendo un desafío, un reto que Europa non acaba de resolver onde as cifras de falecidos de hoxe fannos esquecer as de afogados de onte.

Desafíos próximos e afastados, pero desafíos que requiren respostas ponderado á altura de sociedades maduras con valores conquistados durante séculos. Non son momentos de pechar os ollos nin de arroxar a primeira pedra. Confiemos en que a diplomacia e a política estean á altura das grandes ocasións históricas e que pronto desaparezan tantos nuboeiros.

miércoles, 5 de abril de 2017

¿Qué hay de lo mío?

Cada año todas las administraciones publicas están obligadas a presentar y aprobar en los órganos competentes las cuentas que regirán las decisiones políticas para el siguiente ejercicio. En ocasiones este calendario se ve alterado por distintas causas, e incluso a veces la falta de acuerdos previos hace inviable su tramitación provocando parálisis e inseguridad jurídica, con todo lo que ello conlleva para la buena marcha de ciudades, provincias, autonomías y para el conjunto de la nación.

En estos últimos días se han dado los primeros pasos para activar el proceso, largo y complejo, de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para lo que queda de 2017. Desde ahora está abierta la veda para opinar y criticar, a gusto de cada cual.

La aprobación del presupuesto conlleva ajustes milimétricos en la difícil cuadratura del circulo, donde ingresos, gastos y endeudamiento, mezclados con las obligaciones que nos impone Bruselas para cumplir con los objetivos de déficit público, suponen meses de trabajo no visible y otros ya más públicos donde el debate político ocupará titulares desde esta semana hasta su previsible aprobación en el mes de junio. En esta ocasión particular habrá que añadir al escenario la circunstancia no menor de la falta de una mayoría en el partido del gobierno, lo que está obligando a negociar con otras fuerzas políticas. Esto siempre conlleva hacer concesiones y por lo tanto no poder incluir en las cuentas todo lo que le gustaría al gobierno, dado que como bien sabemos el dinero no se estira como el chicle.

Lo que ocurre por otra parte, es que estas reflexiones suenan a algo etéreo y lejano y que los ciudadanos lo que quieren saber es si determinada carretera que utilizan a diario se va a ver mejorada o si el tren que anhelan llegará por fin, en definitiva la famosa pregunta que nos hacen a cuantos estamos en la política, “¿qué hay de lo mío?”.

A mi juicio en Lugo, y en lo que a infraestructuras se refiere, son cosas muy concretas las que debieran reflejarse en las grandes cuentas del estado. El impulso definitivo a la conexión por autovía entre Lugo y Santiago, para la que todo apunta a que en lo que queda de año veremos todos los tramos pendientes ya en obras y alguno de ellos a punto de finalizarse. En la Mariña lucense, la adjudicación de los proyectos pendientes y la ejecución inmediata de obras en alguno de los tramos que componen la futura autovía A-74 entre Barreiros y San Cibrao, convirtiendo en algo visible lo que hasta la fecha han sido comienzos no exentos de dificultades. En tercer lugar pero no menos importante la clarificación sobre la solución definitiva que acerque el tren del siglo XXI a Lugo, con pasos concretos y dotaciones que lo hagan viable. Todo esto al tiempo que se garantizan pensiones, sanidad, educación... en definitiva un estado de bienestar que pocos países disfrutan y tanto nos cuesta valorar.

Sin duda en los próximos días iremos viendo y analizando si las propuestas del gobierno obtienen la confianza suficiente en votos para que en cada provincia los ciudadanos tengan cumplida respuesta a su pregunta, ¿qué hay de lo mío?

Que hai do meu

Cada ano todas as administracións publicas están obrigadas a presentar e aprobar nos órganos competentes as contas que rexerán as decisións políticas para o seguinte exercicio. En ocasións este calendario vese alterado por distintas causas, e mesmo ás veces a falta de acordos previos fai inviable a súa tramitación provocando parálise e inseguridade xurídica, con todo o que iso leva para a boa marcha de cidades, provincias, autonomías e para o conxunto da nación.

Nestes últimos días déronse os primeiros pasos para activar o proceso, longo e complexo, de aprobación dos Orzamentos Xerais do Estado para o que queda de 2017. Desde agora está aberta a veda para opinar e criticar, a gusto de cada cal.

A aprobación do orzamento leva axustes milimétricos na difícil cuadratura do circulo, onde ingresos, gastos e endebedamento, mesturados coas obrigacións que nos impón Bruxelas para cumprir cos obxectivos de déficit público, supoñen meses de traballo non visible e outros xa máis públicos onde o debate político ocupará titulares desde esta semana ata a súa previsible aprobación no mes de xuño. Nesta ocasión particular haberá que engadir ao escenario a circunstancia non menor da falta dunha maioría no partido do goberno, o que está a obrigar a negociar con outras forzas políticas. Isto sempre leva facer concesións e por tanto non poder incluír nas contas todo o que lle gustaría ao goberno, dado que como ben sabemos o diñeiro non se estira como o chicle.

O que ocorre por outra banda, é que estas reflexións soan a algo etéreo e afastado e que os cidadáns o que queren saber é se determinada estrada que utilizan a diario vaise a ver mellorada ou se o tren que anhelan chegará por fin, en definitiva a famosa pregunta que nos fan a cuantos estamos na política, “que hai do meu?”.

Ao meu xuízo en Lugo, e no que a infraestruturas refírese, son cousas moi concretas as que debesen reflectirse nas grandes contas do estado. O impulso definitivo á conexión por autovía entre Lugo e Santiago, para a que todo apunta a que no que queda de ano veremos todos os tramos pendentes xa en obras e algún deles a piques de finalizarse. Na Mariña lucense, a adxudicación dos proxectos pendentes e a execución inmediata de obras nalgún dos tramos que compoñen a futura autovía A-74 entre Barreiros e San Cibrao, convertendo en algo visible o que ata a data foron comezos non exentos de dificultades. En terceiro lugar pero non menos importante a clarificación sobre a solución definitiva que achegue o tren do século XXI a Lugo, con pasos concretos e dotacións que o fagan viable. Todo isto á vez que se garanten pensións, sanidade, educación... en definitiva un estado de benestar que poucos países gozan e tanto nos custa valorar.

Sen dúbida nos próximos días iremos vendo e analizando se as propostas do goberno obteñen a confianza suficiente en votos para que en cada provincia os cidadáns teñan cumprida resposta á súa pregunta, que hai do meu?
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